martes, 23 de junio 2026 Crónicas de viaje

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Qué ver en A Coruña: el «Efecto Inditex» y 7 lugares mágicos que demuestran por qué es la ciudad más cool del norte.

Atardecer sobre la Torre de Hércules, A Coruña
Atardecer sobre la Torre de Hércules, A Coruña
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A Coruña no se visita, se vive. Hay algo en la luz que rebota en sus galerías de cristal que te obliga a bajar las pulsaciones. Es la ciudad que sonríe al mar, y en este 2026, se ha posicionado como el refugio favorito de quienes huyen de los destinos masificados.

Si crees que ya lo has visto todo porque te hiciste la foto de rigor en el faro romano, estás muy equivocado. La ciudad ha mutado. Hoy, el diseño de vanguardia convive con tabernas de suelo serrado, y ese contraste es, precisamente, su mayor secreto.

¿El primer consejo de amiga? No intentes verla rápido. A Coruña exige caminar por su Paseo Marítimo —el más largo de Europa continental— y dejar que el salitre te despeine un poco. Solo así entenderás por qué los coruñeses presumen de vivir en el fin del mundo más elegante.

El faro que vigila el cosmos

Obviamente, la Torre de Hércules es innegociable. Pero en 2026, la experiencia ha cambiado. Ya no solo se viene a subir sus 234 escalones; ahora el protagonista es su Parque Escultórico.

Pasear entre los menhires y la Rosa de los Vientos al atardecer es una experiencia casi mística. Es el lugar elegido para observar los grandes eventos astronómicos del año, y no es casualidad: aquí el cielo y el océano se funden de una forma que hipnotiza.

Truco de experta: Si quieres la mejor vista de la Torre sin las hordas de turistas, ve a los Faros de Mera, justo enfrente, al otro lado de la ría. Verás el sol ponerse exactamente detrás de la Torre de Hércules. Es la foto que todo el mundo te preguntará dónde hiciste.

La Ciudad Vieja y el jardín de los suspiros

Cruzar la Puerta Real y entrar en la Ciudad Vieja es como bajar el volumen del mundo. Sus calles estrechas esconden plazas que parecen detenidas en el tiempo, como la de Azcárraga o la de las Bárbaras.

Tienes que entrar en el Jardín de San Carlos. Es un rincón romántico donde descansa Sir John Moore y desde el que se contempla el puerto con una paz absoluta. Es el lugar favorito de los locales para leer o, simplemente, ver pasar los barcos.

Muy cerca, la Colegiata de Santa María y la Iglesia de Santiago te recordarán que esta ciudad fue, durante siglos, la llave de entrada a Galicia. Es un lujo caminar sobre piedras que tienen mil años mientras escuchas, a lo lejos, el bullicio de la zona de vinos.

El Monte de San Pedro: de búnker a mirador de lujo

Si buscas el factor «wow», tienes que subir al Monte de San Pedro. Lo que antes era una batería de defensa costera con cañones gigantes (que aún puedes tocar), hoy es el parque más espectacular de la ciudad.

Puedes subir en su famoso ascensor esférico de cristal. Una vez arriba, tienes el laberinto de Gerión para perderte y las vistas más panorámicas del Orzán y Riazor. Es el sitio perfecto para un picnic o para cenar en su restaurante con estrella Michelin si quieres darte un capricho.

La «Ruta de la Tortilla» y el fenómeno de la calle Galera

No se puede hablar de A Coruña sin hablar de comer. Olvida el protocolo. Aquí la vida ocurre en las barras de la calle Galera, Barrera y Estrella. Es el epicentro del tapeo atlántico.

La tortilla estilo Betanzos (sí, esa que está casi líquida y que es gloria bendita) es religión. Lugares como El de Alberto o la clásica Taberna da Penela son paradas obligatorias. Y por supuesto, una caña de Estrella Galicia, que aquí sabe diferente (prometido).

Si buscas algo diferente, el Mercado de la Plaza de Lugo es el escaparate de marisco más impresionante que verás en tu vida. Es donde los grandes chefs compran el producto que luego verás en los platos de medio mundo.

Cultura 2.0: De Picasso al MUNCYT

A Coruña es una ciudad culta. ¿Sabías que Picasso vivió aquí sus años de formación? Puedes visitar su casa-museo en la calle Payo Gómez. O si prefieres la ciencia, la Domus (la casa del hombre) y el Aquarium Finisterrae son planes que enganchan tanto a niños como a adultos.

El MUNCYT (Museo Nacional de Ciencia y Tecnología) es otra joya arquitectónica. Alberga la cabina del Boeing 747 «Lope de Vega» que trajo el Guernica a España. Es un hito tecnológico que te hace sentir minúsculo.

Y para cerrar el día, nada como la Plaza de María Pita. Bajo la mirada de la heroína que derrotó a los ingleses, el Ayuntamiento se ilumina con una elegancia que recuerda a las grandes capitales europeas. Es el sitio ideal para un último vino antes de que la noche coruñesa te atrape.

A Coruña es ese lugar donde el Atlántico te da los buenos días y las galerías te protegen de la lluvia con un abrazo de cristal. No es una ciudad para tachar en una lista; es una ciudad para quedarse a vivir un poquito en cada visita. ¿Nos vemos en el Obelisco?