martes, 23 de junio 2026 Crónicas de viaje

Crónicas, grandes viajes y gastronomía del mundo.

Escapadas

Qué ver en Muxía: 12 imprescindibles entre leyendas y mar

Publicado:

Llegar a Muxía es alcanzar uno de esos puntos geográficos donde la civilización parece pedir permiso al océano para existir. En pleno corazón de la Costa da Morte, esta villa marinera no es solo el destino final de muchos peregrinos que deciden prolongar su camino tras Santiago; es un lugar donde el misticismo, la tragedia marina y la belleza salvaje de Galicia convergen en un solo golpe de mar. Si buscas qué ver en Muxía, prepárate para una experiencia donde el viento y el salitre son los verdaderos protagonistas.

Muxía es conocida mundialmente por su santuario al borde del abismo y por ser uno de los puntos cero de la catástrofe del Prestige, pero hoy es un ejemplo de resiliencia y hospitalidad gallega. Aquí, las rocas tienen nombre, las piedras oscilan con el peso del alma y el horizonte parece no tener fin.

Es un destino para quienes buscan autenticidad, naturaleza indómita y, quizás, un poco de esa magia celta que todavía flota en la bruma de la costa coruñesa.

Acompáñame a recorrer sus rincones más emblemáticos, desde sus antiguos secaderos únicos en el mundo hasta los acantilados donde se dice que la Virgen llegó en una barca de piedra para dar ánimos al Apóstol Santiago.

Santuario de la Virgen de la Barca

Es, sin duda, el lugar más sagrado y espectacular que ver en Muxía. Este santuario barroco se alza desafiante ante el Atlántico, en un punto donde las olas rompen con una fuerza hipnótica. Tras sufrir un incendio devastador en 2013, el templo ha sido restaurado, manteniendo esa atmósfera de devoción marinera. Su ubicación es tan extrema que, en días de temporal, la espuma del mar llega a cubrir su fachada.

Las Piedras Mágicas: Abalar y de Arcos

Frente al santuario se despliega un campo de rocas graníticas con nombre propio. La Pedra de Abalar es una enorme roca plana que, según la tradición, se balanceaba cuando los que se subían a ella estaban libres de pecado (o cuando la Virgen así lo quería). Cerca está la Pedra de Arcos (o de «os Cadrís»), con forma de riñón, bajo la cual los peregrinos pasan nueve veces para curar dolores de espalda y reúma. Es el rito de paso obligatorio para cualquier visitante.

Dato mitológico: Cuenta la leyenda que estas piedras son los restos de la barca de piedra en la que la Virgen María navegó para encontrarse con Santiago. La Pedra de Abalar sería el casco, y la de Arcos, la vela.

El Monumento «A Ferida»

Cerca del santuario, una enorme grieta de granito de más de 400 toneladas divide el paisaje. A Ferida (La Herida) es una escultura que rinde homenaje a los voluntarios y al pueblo gallego tras la marea negra del Prestige en 2002. Es un símbolo de dolor, pero también de la fuerza de una tierra que supo levantarse contra la adversidad ambiental.

Secaderos de Congrio: Un viaje al pasado

Muxía conserva los últimos secaderos de congrio artesanales de toda Europa. Se trata de estructuras de madera (llamadas cabrias) donde el pescado se cuelga al aire libre para que el sol y el viento del norte lo curen. Es una imagen industrial y artesana que parece sacada de otro siglo y que recuerda la histórica relación comercial de Muxía con ciudades como Calatayud, donde el congrio seco es un ingrediente esencial.

Monte do Corpiño y sus vistas

Si quieres tener la mejor perspectiva de la villa, la ría de Camariñas y el inmenso mar abierto, debes subir al Monte do Corpiño. Es una ascensión corta y sencilla desde el santuario que te regala una panorámica de 360 grados. Desde aquí arriba se entiende perfectamente la morfología de la península de Muxía y cómo el pueblo vive abrazado por el agua.

Paseo Marítimo y Puerto

El alma de Muxía está en su puerto. Pasear por el muelle al caer la tarde, viendo llegar a los barcos de bajura con las capturas del día, es un espectáculo de vida cotidiana. El paseo marítimo conecta el centro de la villa con la zona de las playas, ofreciendo un recorrido relajado ideal para disfrutar de la arquitectura típica de las casas marineras con sus galerías blancas.

Iglesia de Santa María de Muxía

A medio camino entre el puerto y el santuario, en la falda del Monte do Corpiño, se encuentra esta iglesia de estilo gótico marinero (siglo XII). Es un templo robusto, sencillo y hermoso que conserva un aire medieval muy auténtico. Su cementerio, con vistas al mar, es uno de esos lugares donde la paz se siente de forma física.

Cabo Touriñán: El último atardecer de la Europa continental

A pocos kilómetros del centro de Muxía se encuentra el Cabo Touriñán. Aunque la fama se la lleve Finisterre, geográficamente este es el punto más occidental de la España peninsular. Durante dos periodos al año, aquí se pone el último sol de la Europa continental. Es un lugar virgen, sin apenas construcciones, donde solo estás tú, el faro y la inmensidad del océano.

Consejo de fotografía: Touriñán es mucho menos concurrido que Finisterre. Si buscas un atardecer solitario y salvaje, este es el lugar idóneo.

Playas de Muxía: Esposante y O Coído

Muxía cuenta con arenales de una belleza cruda. La playa de Esposante es tranquila y acogedora, mientras que la zona de O Coído es históricamente significativa por ser el «punto cero» de la llegada del Prestige. No son playas de aguas cálidas (estamos en la Costa da Morte), pero su pureza y la calidad de su arena fina son excepcionales para desconectar.

Gastronomía: El sabor del mar bravo

No te puedes ir de Muxía sin comer. El producto estrella es, por supuesto, el congrio, pero los percebes de esta zona tienen fama de ser los más sabrosos de Galicia debido a la fuerza con la que el mar bate en los acantilados. Un buen pulpo a feira, unas navajas a la plancha o una caldeirada de pescado en cualquiera de las tabernas del puerto te harán entender por qué en Galicia se dice que «el mar alimenta el alma».

Consejos prácticos para tu visita

  • Clima: En Muxía el tiempo puede cambiar en diez minutos. Lleva siempre un chubasquero o cortavientos, incluso si sale el sol. El viento en la zona del santuario suele ser constante.
  • Camino de Santiago: Muchos peregrinos terminan aquí su ruta (Fisterra-Muxía). Puedes solicitar tu «Muxiana» en la oficina de turismo si has caminado desde Santiago.
  • Acceso: El casco histórico se recorre fácilmente a pie, pero para ir a Touriñán o a los secaderos más alejados, es recomendable disponer de coche.

Muxía no es solo un destino turístico; es un final de etapa, un lugar de reflexión y un monumento vivo a la naturaleza. Ya sea por fe, por senderismo o por simple placer gastronómico, esta esquina de Galicia te obliga a bajar el ritmo y escuchar lo que el mar tiene que decirte. ¿Preparado para sentir el rugido de la Costa da Morte?