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23 de agosto de 2026, 23:39

Escapadas

Qué ver en Blanes: 8 monumentos e imprescindibles históricos que no te puedes perder

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El perfil rocoso de Sa Palomera marca el inicio geográfico de la Costa Brava, pero sobre todo señala un enclave de poblamiento milenario.

Al pisar Blanes, la imagen de una mera villa costera se desvanece cuando la piedra caliza y los cimientos medievales revelan la antigua Blanda romana, citada ya por Plinio el Viejo y Pomponio Mela como un puerto estratégico en las rutas del Mediterráneo occidental.

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@elrafadetiktok

La playa de Blanes, en la Costa Brava. Girona. ¿ A qué playa vas o que playa te gusta más ?

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♬ sonido original – Rafa Vilalta Rueda

Comprender qué ver en Blanes exige descifrar su topografía histórica. Las calles del casco antiguo guardan la impronta de los vizcondes de Cabrera, la riqueza de los indianos que regresaron de América en el siglo XIX y el esfuerzo de una tradición marinera que ha mantenido su pulso viva frente a las olas.

Aquí el patrimonio dialoga constantemente con el mar y con una vegetación botánica traída de los confines del mundo.

Si buscas una ruta arqueológica y patrimonial rigurosa para recorrer el primer municipio del litoral gerundense, este itinerario analiza sus vestigios más valiosos. Prepara tu cuaderno de campo para descubrir los tesoros de la puerta de la Costa Brava.

1. Castillo de San Juan y ermita: la vigía medieval de la costa

Situado sobre la colina de San Juan, a 173 metros sobre el nivel del mar, el Castillo de San Juan constituye el hito defensivo más relevante del municipio. Construido por orden de Grau de Cabrera en el siglo XIII sobre fortificaciones anteriores, este baluarte protegía a la población de las incursiones piratas sarracenas.

De la antigua fortaleza destaca su imponente torre del homenaje de planta cilíndrica y un tramo de muralla restaurado. Junto a la torre se alza la ermita de San Juan, del siglo XV, que formaba parte del entramado defensivo y religioso de la cima.

2. Iglesia de Santa María: esplendor del gótico catalán

Ubicada en el corazón del casco antiguo, la Iglesia de Santa María de Blanes se erigió entre los siglos XIV y XV bajo el patronazgo de la familia Cabrera. Aunque el templo sufrió graves daños durante la Guerra Civil en 1936, su fachada conserva una portada ojival con tracerías de gran finura técnica.

Al observar los bloques de piedra arenisca de su exterior, se aprecia la sobriedad característica del gótico meridional catalán. Los arbotantes y el campanario octogonal dominan el entramado urbano que rodeaba la antigua plaza del mercado medieval.

3. Font Gòtica de Blanes: joya de la cantería civil del siglo XV

En la carrer Ample se conserva la Font Gòtica de Blanes, erigida en 1438 gracias al mecenazgo de Violante de Prades, vizcondesa de Cabrera. Esta fuente octogonal es uno de los escasos y más perfeccionados ejemplos de arquitectura civil gótica que se conservan en toda Cataluña.

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Labrada en piedra de Girona, presenta gárgolas con figuras fantásticas, medallones heráldicos con los escudos del linaje Cabrera y pináculos que rematan su estructura. (La precisión de sus medallones justifica detenerse unos minutos a examinar la talla antes de continuar callejeando).

Tip de arqueólogo viajero: Para comprender el poder geopolítico de los Cabrera en el mar, observa las marcas de cantero labradas en la base de la fuente y compáralas con la cantería del palacio señorial anexo a la iglesia de Santa María.

4. Jardín Botánico Marimurtra: paisaje, ciencia e historia

Fundado en 1921 por el mecenas y biólogo alemán Karl Faust, el Jardín Botánico Marimurtra está catalogado como Bien Cultural de Interés Nacional. Ubicado en los acantilados de la cala de San Francesc, alberga más de 4.000 especies vegetales tropicales y mediterráneas distribuidas en cuatro hectáreas.

El recorrido por sus terrazas ofrece elementos arquitectónicos novecentistas como el Templo de Linneo, un mirador neoclásico construido sobre el acantilado. Este espacio fusiona la botánica científica con el paisajismo romántico del primer tercio del siglo XX.

5. Sa Palomera y el promontorio de la Blanda romana

El gran tormo rocoso de Sa Palomera divide las playas de Blanes y marca el inicio formal de la Costa Brava. Este islote unido a tierra por un tómbolo de arena sirvió como abrigo natural para los navíos comerciales desde el periodo ibérico e hispanorromano.

Excavaciones arqueológicas en el entorno del casco antiguo han sacado a la luz ánforas y restos cerámicos que demuestran el intenso tráfico de vino y aceite de la Blanda romana con los puertos del Lacio y la Bética desde el siglo I a.C.

6. Casa Saladrigas y la huella indiana

En el paseo marítimo destaca la Casa Saladrigas, proyectada en 1926 por el arquitecto modernista Juli Batlevell. Este edificio refleja el retorno del capital enriquecido en América a través de los indianos, quienes transformaron la fisonomía residencial de Blanes a comienzos del siglo XX.

La fachada luce balcones de hierro forjado, frisos cerámicos con motivos vegetales y una torre mirador orientada hacia el puerto. Su sobria elegancia modernista contrasta con las tradicionales casas de pescadores del cercano barrio de S’Eixample.

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7. Capilla de la Virgen de la Esperanza y el Portal del Agonía

Oculta entre las estrechas callejuelas del centro se levanta la capilla de la Virgen de la Esperanza, una de las ermitas más antiguas del municipio, documentada desde el siglo XVII. Su interior albergaba exvotos de marineros en agradecimiento por sobrevivir a tempestades.

En sus inmediaciones se encontraba el antiguo Portal de la Virgen del Agonía, una de las puertas de acceso que perforaban la muralla medieval de Blanes para regular el paso de mercancías y defender la villa.

8. Jardín Botánico Pinya de Rosa: la colección de suculentas

En el límite municipal con Lloret de Mar se halla el Jardín Botánico Pinya de Rosa, diseñado a mediados del siglo XX por el ingeniero industrial Fernando Rivière de Caralt. Este paraje de cerca de 50 hectáreas acoge una de las colecciones de plantas de la familia Cactaceae más importantes del continente.

Pasear por sus senderos escalonados permite observar la adaptación vegetal a las rocas graníticas del litoral. La visita complementa la perspectiva botánica e histórica trazada previamente en Marimurtra.

Logística y datos prácticos para el viajero cultural

  • Cómo llegar: Blanes se sitúa a 70 kilómetros de Barcelona y 40 kilómetros de Girona. La línea R1 de Rodalies conecta la estación de Blanes con la capital catalana en unos 80 minutos.
  • Transporte urbano: La estación de tren se halla a 2 kilómetros del centro histórico; la línea 4 de autobús urbano conecta la terminal ferroviaria con el puerto cada 15 minutos.
  • Pases y entradas: El acceso al Castillo de San Juan y al casco antiguo es libre. La entrada al Jardín Botánico Marimurtra cuesta 8,00 € y conviene adquirirla de forma anticipada en temporada alta.
  • Gastronomía con historia: Prueba la tradicional suquet de peix en los restaurantes del puerto pesquero, un guiso marinero heredero de la cocina que los pescadores preparaban a bordo con la captura del día.

¿Qué antiguo trazo de la piedra medieval o qué horizonte marinero elegirá tu mirada cuando contemples el Mediterráneo desde la torre del castillo de San Juan?

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