La sierra de la Demanda custodia uno de los rincones más especiales del norte peninsular. Buscar los pueblos bonitos cerca de Ezcaray es la excusa perfecta para adentrarse en un valle donde el ritmo lo marca el cauce del río Oja y los bosques de hayedos parecen sacados de un cuento medieval.
A un paso de la afamada villa textil, la geografía se vuelve íntima. Encontrarás desde pequeñas aldeas escondidas entre montañas hasta villas monumentales donde nació el primer texto en castellano. Un viaje perfecto para quienes buscan desconexión rural, buena gastronomía y paisajes inolvidables.
Si estás planificando tu ruta por la Rioja Alta, prepárate. Estos rincones te van a enamorar desde el primer minuto.
1. Ojacastro: la puerta de entrada al Valle del Oja
Apenas cuatro kilómetros separan esta tranquila localidad de Ezcaray. Ojacastro actúa como guardián del valle y conserva un casco urbano donde la piedra y el entramado de madera son los verdaderos protagonistas.
Pasear por sus calles estrechas permite apreciar la arquitectura tradicional riojana sin las aglomeraciones del turismo de fin de semana. No te pierdas la Iglesia de San Julián y Santa Basilisa, un templo con orígenes románicos que domina la plaza principal.
Tip viajero: Cruza el puente sobre el río Oja al atardecer. Las vistas de la sierra reflejada en el agua con la luz dorada valen cada minuto de la parada.
2. Zorraquín: tranquilidad entre arroyos
Ubicado a tan solo dos kilómetros del centro de la villa, Zorraquín es una de las paradas más accesibles en cualquier escapada a Ezcaray. Su tamaño es reducido, pero su encanto rural resulta innegable.
El pueblo se articula en torno a la Iglesia de San Esteban, una joya del siglo XII que conserva un ábside románico de gran valor arquitectónico. Sus viviendas tradicionales lucen escudos nobiliarios esculpidos en la piedra que atestiguan un pasado noble.
Es un destino ideal para recorrer a pie mediante un agradable paseo de unos 30 minutos desde el propio municipio de Ezcaray.
3. Valgañón: naturaleza pura a los pies de la sierra
Siguiendo la carretera hacia el oeste aparece Valgañón, un pequeño enclave rodeado de tupidos dehesas de robles y hayas. Su proximidad a la provincia de Burgos le otorga un carácter de montaña muy marcado.
La estrella del lugar es la Ermita de las Tres Fuentes, situada a las afueras del pueblo. Este edificio del siglo XIII se encuentra enmarcado en un entorno natural ideal para improvisar un pícnic en los meses de primavera o verano.
Para los apasionados del senderismo, desde el casco urbano parten diversas rutas señalizadas hacia los picos más altos de la sierra de la Demanda.
4. Las aldeas de Ezcaray: la ruta de la arquitectura negra
No se puede hablar de los pueblos bonitos cerca de Ezcaray sin mencionar su conjunto de aldeas dependientes. Lugares como Zaldierna, Azárrulla o San Antón ofrecen una inmersión absoluta en el pasado ganadero de la comarca.
Destaca especialmente Zaldierna, articulada en torno al río Zamaca. Sus construcciones combinan la mampostería de piedra oscura con robustas vigas de roble, creando una estética única. (Y sí, pasear por sus callejuelas en silencio reconforta el alma).
Dato práctico: Para realizar la ruta completa por las aldeas del alto Valle del Oja en coche se necesitan unas 3 horas, cubriendo un trayecto circular de unos 25 kilómetros.
El destino en TikTok
Si quieres ver cómo luce este rincón en pleno directo y a través de los ojos de otros viajeros, echa un vistazo a este vídeo:
5. Santo Domingo de la Calzada: historia viva del Camino de Santiago
A solo 14 kilómetros al norte, la cuna del famoso milagro del gallo y la gallina es una visita imprescindible. Santo Domingo de la Calzada contrasta con el ambiente montañero ofreciendo una potente experiencia monumental y de turismo rural en La Rioja.
Su impresionante Catedral de Santo Domingo alberga un gallinero gótico único en el mundo con aves vivas en su interior. Además, el casco antiguo fortificado conserva murallas del siglo XIV y dos Paradores de Turismo situados en antiguos edificios históricos.
Pasear por la Calle Mayor permite sentir el latido constante de los peregrinos que avanzan hacia Santiago de Compostela.
6. San Millán de la Cogolla: cuna de la lengua castellana
Ubicado a 25 kilómetros de Ezcaray, en el vecino valle del Cárdenas, se encuentra este pueblo declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Un lugar donde la espiritualidad y la historia se entrelazan de forma magistral.
Aquí se levantan dos joyas arquitectónicas separadas por escasos metros:
- Monasterio de Suso: El más antiguo, encaramado en la montaña, donde se escribieron las célebres Glosas Emilianenses.
- Monasterio de Yuso: Conocido como el Escorial de La Rioja, un majestuoso complejo barroco y renacentista.
La entrada combinada para visitar ambos monasterios cuesta aproximadamente 7 euros y requiere reserva previa para la zona de Suso debido a su reducido aforo.
7. Grañón: hospitalidad en la frontera riojana
Muy cerca de Santo Domingo de la Calzada se halla Grañón, el último pueblo riojano en la ruta jacobea antes de adentrarse en tierras castellanas. Es una villa tranquila que destaca por su trazado medieval perfecto.
Su mayor tesoro es la Iglesia Parroquial de San Juan Bautista, cuyo retablo mayor del siglo XVI es una de las obras cumbres del renacimiento en la región. El ambiente que se respira en sus plazas es puro espíritu del Camino.
Es la parada ideal para tapear en sus bares locales y probar un buen vaso de vino de la Rioja Alta acompañado de queso de la sierra.
Aviso útil: Si visitas Grañón durante el verano, aprovecha para subir al campanario de la iglesia; las vistas sobre los campos de cereal son infinitas.
¿Con cuál de estos rincones vas a empezar tu próxima ruta por la sierra riojana?






