Hablar del litoral gerundense es evocar una postal infinita de pinos centenarios asomados al mar y un aroma a salitre mezclado con resina que abraza los sentidos.
Si estás planificando tu próxima gran escapada, saber cuáles son las mejores playas de Girona marcará la diferencia entre un viaje convencional y una experiencia verdaderamente inolvidable.
La costa de la provincia catalana esconde auténticos tesoros de aguas cristalinas que van mucho más allá de los circuitos turísticos tradicionales. Y sí, recorrer sus caminos de ronda es sumergirse en un mosaico de contrastes donde la naturaleza del Mediterráneo se mantiene salvaje y luminosa.
(Y te aseguramos que el viaje merece cada kilómetro recorrido).
1. Cala Treumal (Blanes)
Considerada por muchos la puerta de entrada más pura a la Costa Brava, Cala Treumal te recibe con un entorno natural protegido donde los pinos llegan prácticamente hasta la misma orilla. Sus aguas son tan transparentes y tranquilas que invitan a nadar sin prisa contemplando el horizonte.
Está situada entre Blanes y Lloret de Mar, justo al lado del jardín botánico Pinya de Rosa. Un rincón imprescindible para desconectar del mundo a poco más de una hora en coche desde Barcelona.
2. Playa de Castell (Palamós)
A pesar de estar rodeada por un entorno totalmente virgen y libre de edificaciones, la Playa de Castell es uno de los arenales más emblemáticos de la zona. Con una forma de herradura perfecta, esta playa combina la amplitud de su arena dorada con la desembocadura de un arroyo y un rico pinar.
Se encuentra a las afueras de Palamós, lo que permite un acceso cómodo con zona de aparcamiento regulado a pocos minutos a pie. Si buscas espacio, naturaleza intacta y un atardecer vibrante, este es tu sitio.
Consejo práctico: Camina por los senderos laterales hacia el norte para descubrir pequeñas calas escondidas y los restos de un poblado íbero junto al mar.
3. Calella de Palafrugell
Muy cerca del núcleo histórico de Palafrugell se alza Calella de Palafrugell, un antiguo vecindario de pescadores que mantiene intacta su esencia marinera. Aquí las casitas blancas se abren directamente al agua y el fondo marino es un auténtico paraíso para el snorkel.
El trayecto desde Girona capital toma apenas 45 minutos en coche. Las barcas tradicionales descansan sobre la arena mientras disfrutas de un aperitivo frente a una de las bahías más fotografiadas del litoral.
4. Sa Tuna (Begur)
El nombre le hace absoluta justicia a este rincón marinero ubicado en el municipio de Begur. Sa Tuna destaca por un ambiente de absoluta tranquilidad, casas de pescadores restauradas con persianas de colores y un mar tan calmado que parece una piscina natural.
Es un refugio ideal para los amantes de la fotografía costera y la buena gastronomía marinera. La temperatura del agua en pleno verano alcanza una media perfecta para los baños prolongados.
5. Cala de Es Sortell (Cadaqués)
En pleno Cadaqués, a las puertas del Parque Natural del Cap de Creus, la pequeña cala de Es Sortell es un arenal de grava y arena oscura rodeado por las casas blancas del pueblo, donde descansan las barcas. Se llega a pie sin dificultad desde el centro, y desde aquí arrancan los caminos que bordean el litoral rocoso que enamoró al mismísimo Salvador Dalí.
Sus formaciones geológicas de pizarra negra y sus aguas cristalinas albergan fondos marinos de gran valor ecológico ideales para sumergirse con gafas y tubo.
6. Cala Jugadora (Cap de Creus)
¿Te imaginas nadando en un entorno esculpido por la tramontana y rodeado de rocas caprichosas? Eso es exactamente lo que ofrece Cala Jugadora, situada en el extremo más oriental de la península ibérica.
Se accede a ella tras recorrer una sinuosa carretera asfaltada que parte desde Cadaqués hasta el faro del Cap de Creus. Sus aguas mansas y profundas de tonalidades verdosas la convierten en un secreto muy bien guardado.
7. Playa de Sant Pol (S’Agaró)
Nos desplazamos hacia la zona sur para descubrir la Playa de Sant Pol, en S’Agaró. Esta playa de arena fina y pendiente muy suave está abrazada por elegantes casitas señoriales de principios del siglo XX que dotan al paisaje de una personalidad única.
Mantiene un ambiente familiar muy vivo y cuenta con escuelas de vela ligera y alquiler de kayaks. Es el punto de partida perfecto para recorrer tramos emblemáticos del camino de ronda.
El destino en TikTok
Si quieres ver cómo luce este rincón en pleno directo y a través de los ojos de otros viajeros, echa un vistazo a este vídeo:
8. Platja Gran (Tossa de Mar)
Terminamos este recorrido en la Platja Gran de Tossa de Mar, unos 385 metros de arena dorada a los pies de la Vila Vella, el recinto amurallado medieval que fue declarado Monumento Histórico-Artístico Nacional en 1931. Bañarse con sus torres y almenas de fondo es una de las estampas más reconocibles de la Costa Brava.
Su ambiente es animado y familiar, y en verano se llena pronto, así que conviene madrugar. Después del baño, sube a pasear por las callejuelas de la villa vieja y saborea un buen suquet de pescado fresco en las terrazas locales.
Aviso útil: No olvides llevar escarpines y gafas de buceo, ya que muchas de las mejores calas de Girona cuentan con accesos de piedra o fondos rocosos fascinantes.
¿Con cuál de estos rincones mediterráneos te quedarías para empezar a dibujar tu próxima ruta de viaje?





