Bajo la mirada milenaria de la Sierra de las Moreras, el litoral de la Bahía de Mazarrón resguarda uno de los capítulos más fascinantes de la navegación antigua en el Mediterráneo. Quien busca las mejores playas de Mazarrón no encuentra únicamente arena dorada y aguas calmas en la Costa Cálida; halla un paisaje marino moldeado por la minería de garum romano, cargamentos fenicios sumergidos e imponentes erosiones eólicas que parecen esculturas de otra era.
Explorar este tramo de la provincia de Murcia es un ejercicio apasionante de arqueología del litoral. Desde el siglo VII a.C., marineros de Tiro y Cartago utilizaron estos abrigos naturales como fondeaderos estratégicos en sus rutas del metal.
Posteriormente, la Hispania romana transformó estas orillas en un centro industrial salazonero de relevancia imperial. (Y sí, bañarse junto a vestigios de hace más de dos milenios cambia por completo la perspectiva del viaje).
Si es tu primera vez recorriendo esta bahía de aguas templadas, te aconsejo abordar su litoral con curiosidad histórica y geológica. En esta selección rigurosa trazamos una travesía por las calas y arenales donde la naturaleza y la memoria del agua se funden en una experiencia única.
1. Playa de Bolnuevo: la catedral de piedra esculpida por el viento
Ubicada en la pedanía homónima, la Playa de Bolnuevo destaca como uno de los arenales más célebres de la Región de Murcia. Este extenso arco de arena de más de 1,6 kilómetros de longitud combina el confort de un arenal abierto con un monumento geológico excepcional a escasos metros del rompiente.
Frente a sus aguas se alzan las Gredas de Bolnuevo, una formación de microconglomerados amarillentos y piedra arenisca esculpida por la erosión eólica y marina a lo largo de milenios. Estas formas caprichosas, conocidas popularmente como «la ciudad encantada», albergan fósiles marinos del Plioceno. El contraste entre las esculturas pétreas y el azul intenso del mar crea una estampa visual inolvidable.
2. Playa de la Isla: el santuario de los barcos fenicios
Situada en pleno casco urbano del Puerto de Mazarrón, la Playa de la Isla debe su nombre al islote rocoso que emerge a unos 200 metros de la orilla. Esta ensenada protegida de los vientos dominantes fue aprovechada desde la Antigüedad como puerto natural de atraque.
Bajo las aguas de esta bahía se produjo en 1988 uno de los hallazgos más relevantes de la arqueología subacuática mundial: los pecios fenicios Mazarrón I y Mazarrón II, datados en el siglo VII a.C.. Esta última embarcación se conserva casi completa con su cargamento original de lingotes de plomo. Aunque los restos originales se exhiben en el Museo Nacional de Arqueología Subacuática (ARQVA) de Cartagena, nadar en estas aguas permite sentir la escala de aquel fondeadero de la Antigüedad.
3. Playa del Puerto y la Factoría Romana de Salazones
Flanqueada por el paseo marítimo y el puerto deportivo, la Playa del Puerto constituye el corazón urbano del litoral de Mazarrón. Se trata de un arenal urbano de aguas someras y arena fina dotado de todos los servicios, idóneo para familias y viajeros que buscan comodidad sin renunciar al entorno histórico.
A solo dos calles de la orilla se ubica el Centro de Interpretación de la Factoría Romana de Salazones. Este yacimiento arqueológico conserva las piletas del siglo IV d.C. donde se elaboraba el célebre garum, la salsa de pescado altamente cotizada en las mesas patricias de Roma. La cercanía entre el yacimiento y el mar atestigua el uso industrial ininterrumpido de esta franja costera.
4. Playa de Percheles: la cala virgen flanqueada por palmeras
Para aquellos viajeros que prefieren distanciarse del pulso urbano, la Playa de Percheles se ubica en el sector meridional del municipio, cerca del límite con Lorca. Su fisonomía en forma de media luna cerrada por promontorios rocosos de esquisto la resguarda del oleaje fuerte.
El elemento más singular de Percheles es su franja de palmeras autóctonas que rozan prácticamente el rompiente de las olas, componiendo una estampa casi tropical en el Mediterráneo peninsular. Su arena fina y oscura contrasta con la nitidez de unas aguas ideales para la práctica del esnórquel sobre posidonia oceánica.
5. Cala Cueva de Lobos: soledad geológica en la Sierra de las Moreras
Integrada en el Espacio Natural Protegido de la Sierra de las Moreras, la Cala Cueva de Lobos es un rincón de acantilados abruptos y grava fina. Su acceso a través de una pista de tierra garantiza una afluencia moderada incluso durante los meses centrales del verano.
La cala toma su nombre de las antiguas cavidades marinas que sirvieron de refugio a las últimas colonias de foca monje del litoral murciano hasta mediados del siglo XX. Las paredes verticales de piedra caliza que la envuelven ofrecen un refugio térmico natural y un fondo marino de roca viva repleto de fauna litoral.
6. Playa del Castellar y el Cabezo del Castellar
Conectando el núcleo de Bolnuevo con el puerto, la Playa del Castellar ofrece más de un kilómetro de arena dorada abierta a la bahía. El extremo oriental de la playa está delimitado por el Cabezo del Castellar, un promontorio rocoso de indudable valor estratégico y arqueológico.
En este cabezo se han documentado restos de asentamientos que abarcan desde el Bronce Final hasta la época tardorromana y medieval. Las excavaciones han sacado a la luz estructuras de almacenes y cerámicas que demuestran el control del tráfico marítimo desde este otero natural sobre el canal de entrada a la bahía.
7. Cala Leño y Playa de las Amarillas: naturismo en acantilados rojizos
Siguiendo la senda costera que parte desde Bolnuevo hacia el oeste, la costa se fractura en una sucesión de calas vírgenes dominadas por arcillas amarillas y esquistos rojizos. En este tramo destacan Cala Leño y la Playa de las Amarillas, dos recodos de grava fina tradicionalmente asociados a la práctica del naturismo.
El acceso a pie a través del sendero de pequeño recorrido permite contemplar el modelado del agua sobre las rocas metamórficas. El aislamiento acústico y la transparencia de sus fondos rocosos convierten a estas calas en un destino idóneo para la desconexión y la observación de la geología litoral en estado puro.
8. Playa de la Azohía y la Torre de Santa Elena
Ubicada en el extremo oriental de la bahía, compartiendo enclave con el municipio vecino de Cartagena, la Playa de la Azohía cierra la rada mazarronera bajo la imponente silueta de Cabo Tiñoso. Esta pequeña ensenada marinera conserva el ambiente pausado de los antiguos pueblos de pescadores.
En el cerro que domina el fondeadero se alza la Torre de Santa Elena (o de la Azohía), una atalaya defensiva del siglo XVI mandada edificar por Felipe II para alertar de las incursiones de los piratas berberiscos. Subir hasta la torre permite contemplar una panorámica completa de toda la Bahía de Mazarrón y sus alineaciones montañosas.
Tip del Arqueólogo: Si visitas la Playa de la Isla o el Cabezo del Castellar a primera hora de la mañana, observa la inclinación del sol sobre las paredes rocosas del litoral. La luz oblicua permite apreciar las vetas de mineral de hierro y plomo que atrajeron a las primeras expediciones comerciales del Mediterráneo oriental.
Logística y consejos prácticos para organizar tu ruta costera
Recorrer las mejores playas de mazarrón requiere planificar el transporte según el grado de aislamiento de cada arenal. Mientras que las playas urbanas cuentan con accesos completamente asfaltados, las calas del oeste exigen cierta previsión.
- Vehículo recomendado: Coche privado para acceder a las calas vírgenes de Bolnuevo y Percheles. La línea de autobús interurbano conecta de forma fluida el casco de Mazarrón con el Puerto y Bolnuevo.
- Acceso a yacimientos: La entrada al Centro de Interpretación de la Factoría Romana de Salazones tiene un coste genérico de 1,50 € (con tarifas reducidas para estudiantes y jubilados). El entorno de las Gredas de Bolnuevo es de libre acceso.
- Equipamiento para calas: Si vas a visitar Cala Cueva de Lobos o Cala Leño, es imprescindible llevar calzado adecuado para senderos de grava y agua suficiente, ya que no disponen de chiringuitos ni servicios urbanos.
- Gastronomía del litoral: Aprovecha la jornada costera para probar el salazón tradicional (hueva y mojama de atún con almendras), el arroz con lecha o las migas a la mazarronera en los restaurantes del paseo marítimo.
¿Qué vestigio del viejo Mediterráneo aguarda bajo las aguas cristalinas en tu próxima inmersión por la Bahía de Mazarrón?







