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Cultivar melones dulces: 8 claves de huerta, del riego al oídio

Cultivar melones con más dulzor: 8 claves de huerta sobre variedad, suelo, acolchado, despunte, riego, abonado potásico, polinización y control del oídio.

Cultivar melones dulces: 8 claves de huerta, del riego al oídio
Escrito porAdrián Álvarez MartínezPeriodista de consumo y divulgador de botánica urbana
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4 min de lectura

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Un melón dulce se decide en la huerta mucho antes de la cosecha, y casi siempre se estropea por exceso: demasiado nitrógeno en el abonado o un suelo encharcado durante el engorde. Quien quiera cultivar melones (Cucumis melo, de la familia Cucurbitaceae) con buen sabor debe recordar que regar a manta la semana previa a recoger no da más peso a la pieza. Lo que hace es diluir el azúcar y agrietar la corteza.

Estas son las ocho claves que marcan la diferencia, con las cifras de referencia para huertas de clima seco, como las del valle del Tajo.

Clima y suelo: la base de todo

Es una planta rastrera anual, exigente en calor y en luz. Se desarrolla bien con temperaturas de día entre 25 y 35 °C y se para por debajo de los 13 °C. Le va mejor un suelo franco o franco-arenoso, suelto y profundo, con buen drenaje y un pH de neutro a ligeramente alcalino (de 6,5 a 7,5). Admite un agua de riego algo salina, y esa pequeña tensión incluso favorece una pulpa más compacta.

1. Elegir la variedad adecuada a tu zona

La variedad debe encajar con el clima y con el espacio disponible. La ‘Piel de Sapo’ domina en las huertas del interior peninsular, porque se conserva bien después de cortarla y es muy dulce. Para ciclos cortos o huertos pequeños resultan útiles la ‘Charentais’ y la ‘Cantaloupe’, de pulpa anaranjada y rica en betacarotenos. La ‘Galia’ se reconoce por su corteza reticulada y por el cambio rápido de color al madurar.

2. Preparar el suelo y poner acolchado negro

La raíz del melón ocupa con rapidez los primeros 40 centímetros de tierra, y por eso conviene airear el terreno a fondo antes de plantar, con laboreo vertical o desfonde. Sobre el caballón se extiende un acolchado de polietileno negro o de film biodegradable, de 1,2 metros de ancho. Bajo esa cubierta la zona de raíces se calienta entre 3 y 5 °C más, la planta prende antes y las malas hierbas apenas compiten. Es una inversión pequeña que se nota desde las primeras semanas.

3. Respetar el marco de plantación

Se puede sembrar en golpes directamente en el terreno o trasplantar plantones con un cepellón bien formado, a mediados de primavera. Entre líneas se dejan de 1,5 a 2 metros, y dentro de la hilera de 0,8 a 1 metro entre una planta y otra, lo que da unas 0,5 a 0,8 plantas por metro cuadrado. Un marco demasiado denso resta ventilación y favorece los hongos de hoja, que luego cuesta frenar.

4. Despuntar para que salgan flores femeninas

En el melón, las flores masculinas salen en los tallos principales y las femeninas o hermafroditas en las ramas secundarias y terciarias. Para adelantar la cosecha, corta la guía principal por encima de la cuarta o quinta hoja verdadera. De las axilas brotarán ramas laterales y esas, a su vez, se despuntan sobre la tercera hoja, de modo que la planta emita más ramas con flor femenina.

5. Polinizar y aclarar frutos

El cuajado depende de abejas y otros polinizadores nativos, de modo que no apliques insecticidas en las horas centrales del día, cuando más vuelan. Cuando las flores femeninas ya hayan cuajado, deja entre 2 y 4 frutos por mata, eligiendo los más simétricos y los más cercanos a la base. Así la planta concentra su energía en pocas piezas.

6. Regar por goteo y cortar el agua a tiempo

Hasta la floración, el riego por goteo debe ser moderado, de 15 a 20 litros por metro cuadrado cada semana. Con el fruto ya engordando, aumenta el aporte en función del calor y de la evaporación. Antes de la recolección llega el ajuste más importante: baja el riego un 70 % o córtalo del todo durante los 10 o 12 días previos. El azúcar se concentra y la piel no revienta.

7. Abonar con más potasio desde el cuajado

El abonado se adapta a cada etapa. Al principio sirve una fórmula NPK equilibrada (1-1-1) acompañada de compost a razón de 3 a 4 kg por metro cuadrado. A partir del cuajado de los primeros melones, el reparto se desplaza hacia el potasio (1-0,5-2,5), y se añade calcio disuelto en el agua de riego para que la carne interior quede firme.

8. Vigilar el oídio y el mildiu

Dos hongos castigan al melonar cuando la temporada avanza: el oídio (Podosphaera xanthii) y el mildiu (Pseudoperonospora cubensis). El primero deja un polvillo blanco y harinoso en las hojas adultas. Sin recurrir a productos agresivos, la respuesta es actuar pronto: pulverizar azufre mojable al 0,3 % o bicarbonato potásico, 5 gramos por litro de agua, apenas aparezcan los primeros focos sueltos.

Cultivar melones en TikTok

Para ver variedades de melón en vídeo, este fragmento muestra cuántos tipos existen:

@fruterotiktokero

No sabía que había tantas variedades me melones 😱 112 ✔️ #fruterotiktokero #vitaminas

♬ sonido original – Fruterotiktokero

Cuándo cortar: la ‘Piel de Sapo’ está en su punto cuando el pedúnculo empieza a agrietarse en círculo, la corteza pierde el brillo ceroso del principio y el extremo opuesto al tallo cede un poco al presionar con el dedo.

Con estas ocho claves, la diferencia entre un melón aguado y otro de verdad dulce depende sobre todo del manejo del agua y de cuántos frutos se dejan en cada planta. Son dos decisiones que se toman con tijeras y con el grifo, y que no cuestan dinero, pero sí atención semana a semana.

Merece la pena anotar en un cuaderno las fechas de despunte, de abonado y del último riego, para comparar de un verano a otro qué funcionó en cada parcela. ¿Qué estrategia de poda y de riego aplicas tú para subir el dulzor en los veranos más calurosos?

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