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Son Moix Escumós Rosat 2018: burbuja brut nature de callet y pinot noir

Son Moix Escumós Rosat 2018, espumoso rosado brut nature de Manacor con callet y pinot noir y 22 meses sobre lías: cata, servicio, apertura y maridajes.

Dos copas de vino espumoso con burbujas y gotas de condensación
Escrito porTeresa Navarro OrtegaPeriodista y crítica enogastronómica
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6 min de lectura

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Una botella piel de cebolla, una burbuja finísima y un aroma que mezcla frambuesa con pan recién hecho. Así se presenta Son Moix Escumós Rosat 2018, un espumoso de Vins Miquel Gelabert, en Manacor (Mallorca), elaborado con callet y pinot noir. Salieron 1.180 botellas y no se hizo más.

Para quien no hable catalán: escumós es espumoso y rosat, rosado. Lo demás hay que contarlo con calma, porque detrás del nombre hay una elaboración larga y unas palabras de etiqueta que conviene saber leer.

Botella de Son Moix Escumós Rosat 2018, de Vins Miquel Gelabert
Botella de Son Moix Escumós Rosat 2018, de Vins Miquel Gelabert. Imagen: vinsmiquelgelabert.com. Imagen cedida por la bodega.

Una gama pequeña dentro de la bodega

Los vinos Son Moix son los de tiradas más cortas de la casa. En la ficha se describen como vinos de producción muy limitada, trabajados con el método tradicional.

La misma ficha da el nombre del responsable, el enólogo Miquel Gelabert Miquel. Su idea es lograr un espumoso con identidad propia, en el que se aprecie el esfuerzo de cada fase.

Callet y pinot noir, una pareja inusual

Empecemos por la uva francesa. La pinot noir es de las variedades tintas con las que se hace champagne. Le debe a ella la finura, la fruta roja suave y la solidez para aguantar mucho tiempo con sus levaduras.

La uva isleña es el callet, tinta propia de la zona del Llevant. Da un color poco cargado y fruta roja, justo lo que pide un espumoso: tiñe de rosa y firma con acento local, sin añadir peso.

Ambas crecen en espaldera en el municipio de Manacor, amparadas por la DO Pla i Llevant.

En el Golós Rosat, un rosado sin gas de la misma bodega, se usan las dos mismas uvas. Catar uno junto a otro enseña muy bien el efecto de la segunda fermentación y de la crianza larga.

De dónde sale la burbuja

El llamado método tradicional, o champenoise, hace que el gas nazca dentro de cada botella. Se desarrolla así:

  • Primero, un vino tranquilo hecho con la uva de la vendimia.
  • Después, el tiraje: ese vino recibe azúcar y levaduras y se cierra con un tapón provisional.
  • La segunda fermentación convierte el azúcar en gas, que no puede escapar. Esa es la burbuja.
  • La crianza sobre lías mantiene el vino junto a las levaduras agotadas durante más de 22 meses en este caso.
  • El degüelle elimina el depósito del cuello de la botella, y aquí lo hace una persona, a mano y a pedido.
  • El cierre final llega sin dosificar azúcar, porque es brut nature.

El tiempo con las levaduras explica el recuerdo a bollería y lo fino del gas. Cuanto más dura el contacto, más se funde el carbónico con el vino.

Qué cambia cuando el degüelle es a pedido

Lo corriente es abrir el cuello de todas las botellas de un lote de una vez. Gelabert prefiere hacerlo cuando una botella está a punto de salir al mercado.

Mientras tanto, cada botella conserva sus lías, que la protegen. Por eso la copa recibe un vino con la crianza recién acabada.

Un consejo práctico: no almacenes varias botellas durante años a contar desde el degüelle. Está hecho para consumirse en los meses siguientes.

Qué dicen las palabras de la etiqueta

Hay tres que resumen la botella:

  • Escumós Rosat: traducción literal, espumoso rosado.
  • Brut Nature: la más seca de las categorías. Ni se agrega azúcar después del degüelle ni el vino pasa de 3 gramos de azúcar por litro.
  • 2018: la cosecha. Que un espumoso lleve añada no es tan común, porque muchos combinan varias.

Los datos básicos

  • Graduación: 11 % vol., ligera para un espumoso de base fresca.
  • Tiempo con las lías: superior a 22 meses.
  • Tirada: 1.180 botellas de tres cuartos de litro.

Es el vino de menor graduación de los seis que presenta la casa en este grupo, y eso lo hace adecuado para una comida entera sin que canse.

Lo que se percibe al probarlo

Así lo leemos, por etapas:

  • A la vista: rosado claro y brillante, de tono piel de cebolla, con burbuja pequeña-media que dura.
  • Al oler: intensidad alta, con mora y frambuesa, brioche y un fondo de tostados muy leves.
  • En el paladar: arranque cremoso y fresco, y un gas fino que se ha asentado gracias a la crianza.
  • Al terminar: larga huella seca y ácida, con un regusto de fruta y de horno.

El «piel de cebolla» alude a un rosa tenue con matiz cobrizo. Lo que huele a brioche y a tostado viene de las levaduras.

Preparar y abrir la botella

La temperatura recomendada va de 6 a 8 °C. La alcanzas con varias horas en la nevera, o con veinte minutos en una cubitera de agua con hielo.

Ofrécelo en copa de blanco o en una de espumoso con forma de tulipa abierta. Las flautas estrechas empujan el gas hacia arriba, aunque esconden la fruta y el brioche.

A la hora de descorchar, inclina la botella unos 45 grados, sujeta el tapón y rota el cuerpo de la botella, no el corcho. Lo que debe oírse es un susurro, no un estampido.

Una maña de mesa: sirve primero un poco, deja que se asiente la espuma y remata después. Así evitas derrames y cuidas la burbuja.

Platos con los que rinde

Lo llevamos a la mesa con marisco, pescado como atún o salmón, cocina asiática, carpaccio, carne blanca y postres de poco azúcar. Ejemplos:

  • Ostras crudas: el sabor salino del marisco y el cierre seco del vino se refuerzan.
  • Vieiras a la plancha: su punto dulce conecta con la cremosidad del espumoso.
  • Sushi o tataki de atún: el gas limpia el paladar de grasa y la fruta roja acompaña.
  • Salmón marinado: un entrante de mesa festiva al que el rosado da frescura.
  • Carpaccio de ternera: una carne cruda que pide cuerpo en el vino.
  • Fresas frescas o sorbete de frambuesa: la fruta del plato hace eco de la del vino.

No lo lleves a postres muy dulces, como el turrón blando o las tartas de crema: con tanto azúcar delante, el espumoso parecerá ácido.

Frente a su hermano tranquilo, el Golós Rosat

Los dos rosados de Gelabert parten de callet y pinot noir y de un viñedo común en Manacor. A partir de ahí, divergen:

  • Golós Rosat 2025: vino sin burbuja, con 6 meses en barrica francesa sobre sus lías, 13 % vol., para servir a 4-6 °C, 1.168 botellas.
  • Son Moix Escumós Rosat 2018: espumoso con más de 22 meses de lías en botella, 11 % vol., para servir a 6-8 °C, 1.180 botellas.

Uno tira a fresa, frambuesa y acidez viva. El otro suma burbuja, brioche y una cremosidad que solo llega con el tiempo.

Dónde y cómo guardarlo

Elige un lugar oscuro, fresco y estable. Si lo abrirás en pocas semanas, puede estar vertical; para esperas más largas, mejor tumbada.

Evita el congelador como atajo: un golpe de frío así adormece los aromas y puede romper la botella. Cuando sobre algo, cierra con un tapón especial para espumosos y la burbuja resistirá hasta el día siguiente.

Para quién es

Le irá bien a quien conoce el cava y el champagne y quiere descubrir una burbuja de isla. También a quien necesita un rosado de mesa, capaz de llevar una comida de principio a fin. Es un vino de precio elevado, propio de una botella especial, y lo más sensato es mirar la tienda de la bodega para saber cuánto cuesta hoy.

¿Unas ostras, la última tarde del año y una botella color cebolla que se abre con un susurro? En Mallorca, así se levanta la copa.

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