La luz entra baja entre los abetos y el suelo huele a resina y a caliza húmeda. Así recibe el Plateau des Glières a quien sube hasta el Macizo de los Bornes, en la Alta Saboya, a unos 1450 metros de altitud media.
Aquí no hay telesillas ni terrazas de moda. Hay una meseta que es verde en verano y blanca en invierno, y una memoria que se palpa en cada panel y en cada prado. Si viajas con cámara, lleva el objetivo largo: los contraluces de primera hora son lo mejor del día.
Hemos reunido siete paradas para ordenar la visita. Las curvas de subida cuestan, y sí, compensan cada una.
1. Qué ver en el Plateau des Glières: el Monumento a la Resistencia
Empieza por el símbolo. El escultor Émile Gilioli levantó este conjunto, que André Malraux inauguró en 1973. Representa un sol sostenido por una mano.
Rinde homenaje a los maquisards que resistieron aquí durante la Segunda Guerra Mundial. Acércate sin prisa y rodéalo: cambia por completo según por dónde le dé el sol.
2. El circuito de descubrimiento histórico
Es un paseo circular de hora y media, fácil y apto para casi cualquier ritmo. Los paneles explican cómo se organizaba el Maquis y cómo recibía los lanzamientos aliados de armas en 1944.
Se recorre en silencio, más de lo que uno espera. Reserva esta parada para media mañana, cuando la meseta aún está tranquila.
3. Los chalets de alpage y su queso
Las granjas de piedra y madera salpican los pastos de altura. Algunas funcionan como refugio o como restaurante de temporada.
Haz una pausa en una de ellas y prueba el queso de la zona, elaborado en los propios pastos. Es una buena forma de conocer el oficio de quienes mantienen vivas estas montañas.
4. La Plaine de Dran
Es el gran claro de la meseta y su panorámica más serena. Sirve de salida a rutas sencillas, pensadas para quien quiere caminar sin desnivel serio.
En verano, el verde intenso choca con los farallones calizos que lo rodean. Para quienes buscan algo más que la foto icónica, aquí está.
5. La Montagne des Auges y las crestas de las Frêtes
Los senderos que suben hasta estos relieves abren vistas amplias sobre los valles vecinos. Es la parada para quien quiere estirar las piernas de verdad.
Lleva calzado con agarre y abrigo en la mochila: en montaña el tiempo cambia deprisa.
6. Esquí de fondo en invierno, senderismo y bici en verano
Con la nieve, el altiplano se convierte en un referente del esquí de fondo, con unos 36 kilómetros de pistas acondicionadas.
Cuando se va el hielo, llegan el senderismo, las rutas en bicicleta de montaña y la escalada en sectores como el desfiladero de Ablon. Elige la estación según tu plan, porque la meseta cambia de cara.
7. Una escapada de un día desde Annecy
El plateau queda a unos 30 o 35 kilómetros al noreste de Annecy, y a unos 45 minutos en coche desde la salida de la autopista en Bonneville. Funciona muy bien como excursión de un día.
Muchos viajeros combinan la vida del lago con el silencio de esta meseta. Sales de las terrazas y, en menos de una hora, estás entre pastos y senderos.
Recomendaciones antes de subir
Consejo práctico: las dos carreteras de acceso son sinuosas, pero están abiertas todo el año. Si vas en primavera u otoño, mira el tiempo antes de salir.
Cuenta con una jornada completa si quieres combinar monumento, circuito y un paseo por los prados. Lleva agua, capas de abrigo y calzado de montaña.
¿Y si el verdadero lujo de los Alpes franceses fuera una meseta sin colas donde la historia se camina? Guarda esta guía y deja las botas junto a la puerta.








