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Playa de los Genoveses: 8 planes para vivir Cabo de Gata a fondo

Playa de los Genoveses en Cabo de Gata: 8 planes entre dunas, snorkel y miradores, con la historia de su nombre y cómo llegar sin dejar huella.

Playa de los Genoveses: 8 planes para vivir Cabo de Gata a fondo
Escrito porLucía Bernal de la VegaPeriodista de viajes culturales y patrimonio
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4 min de lectura

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Huele a tomillo, a sal y a pita seca antes de que veas el mar. Subes la última loma del sendero y, de golpe, la bahía se abre delante de ti: una media luna de arena clara con dunas por detrás y ni un edificio a la vista.

Es la Playa de los Genoveses, dentro del Parque Natural Cabo de Gata-Níjar, en Almería. Solo 3 kilómetros la separan de San José, pero la sensación es de haber viajado a otra época del Mediterráneo.

Esta guía reúne ocho planes para aprovechar el día: desde el baño y el snorkel hasta un mirador, una caminata y una historia de barcos del siglo XII. Y lo más importante, cómo hacerlo sin estropear un paisaje que se cuida entre todas.

1. Paseo por la bahía de arena dorada

Lo primero es descalzarte y caminar por la orilla. La playa mide más de un kilómetro y se curva con suavidad, así que cada tramo tiene su propia luz.

Detrás, las dunas fósiles y los matorrales dibujan el paisaje seco típico del sur almeriense. Dedica un rato a recorrerla de punta a punta. Cuanto más te alejes de la entrada, más espacio tendrás para ti.

2. Un baño tranquilo para ir en familia

El fondo baja poco a poco y hay que adentrarse bastante para que el agua llegue a la cintura. Los cerros que cierran la bahía frenan parte del oleaje, y por eso suele ser un buen sitio para chapotear con niños.

Mira el estado del mar antes de entrar, eso sí. Ninguna playa abierta es una piscina todos los días.

3. Snorkel entre praderas de posidonia

En los extremos rocosos de la bahía crecen praderas de posidonia oceánica, una planta marina que protege la costa y da cobijo a peces como sargos y doradas, además de estrellas de mar.

Trae gafas y tubo. La visibilidad suele ser buena, aunque empeora cuando se levanta viento del este. Mira sin tocar y sin pisar el fondo.

4. Subida al Morrón de los Genoveses

En el extremo norte se levanta el Morrón de los Genoveses, conocido también como cerro del Ave María. La subida lleva unos 15 minutos por un sendero estrecho.

Arriba te espera la vista completa de la bahía de San José y de buena parte del parque natural. Ponte calzado cerrado, porque la roca volcánica resbala.

5. Una pausa a la sombra de los eucaliptos

Detrás de la playa queda un pequeño rincón de eucaliptos y chumberas. Es el único sitio con sombra natural de la zona, y vas a agradecerlo a mediodía.

Aquí funciona bien el picnic. Si lo traes, recoge hasta la última servilleta (sí, también las cáscaras).

6. Llegar andando desde San José

El plan más bonito para llegar es a pie. Son unos 2,5 kilómetros por un camino de tierra llano entre pitas, ideal a primera hora o en primavera, cuando la luz dorada cae sobre los acantilados volcánicos.

También puedes ir en bici. El camino es abierto y, con calma, se hace sin esfuerzo.

7. De los Amarillos al Barronal: las calas vecinas

Desde el extremo sur de la bahía salen sendas cortas entre rocas hacia otras calas. La Cala de los Amarillos tiene tonos ocres y un ambiente más íntimo. La Playa del Barronal es salvaje y se practica el naturismo.

Respeta a quien esté allí y no saques fotos a la gente.

8. La historia de los barcos genoveses

Según cuenta la tradición, en el año 1147 una flota de unas 200 naves genovesas se refugió en esta bahía antes de sumarse al ataque contra la Almería musulmana. De ahí le viene el nombre.

Pensar en todos esos barcos fondeados justo donde ahora extiendes la toalla cambia la mirada sobre el paisaje.

Tip secreto: aquí no hay chiringuitos, papeleras ni sombrillas de alquiler. Lleva agua de sobra, algo de comer y una bolsa para llevarte tus residuos. El paraíso sigue siendo paraíso porque nadie deja nada.

Cómo llegar y recomendaciones

El acceso en coche puede estar regulado en temporada alta, sobre todo en verano y en Semana Santa, para proteger las dunas. Antes de ir, consulta la información del parque natural o de la Oficina de Turismo de San José. Si llegas con vehículo, madruga: el aparcamiento junto a la playa es limitado y se llena pronto.

La alternativa más cómoda es el transporte público o una lanzadera cuando esté en servicio. A pie o en bicicleta no tendrás problemas de plaza.

Para pasar el día entero, lo mejor es combinar tres cosas: un paseo al amanecer, el baño a mediodía y la subida al Morrón cuando el sol ya no aprieta. Lleva protección solar, sombrero y una mochila ligera, porque las horas centrales no perdonan.

Si te alojas en San José o en los pueblos cercanos del parque, llegas con el día por delante y sin prisas. Así el plan no se reduce a una foto rápida y a volver.

Y la época importa. En primavera y otoño la playa se disfruta con más calma, con menos calor y menos gente que en pleno agosto.

¿Te imaginas esa media luna dorada para ti sola, con la marea baja y el tomillo oliendo a lo lejos? Guarda esta guía para tu próxima escapada a Almería.

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