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Tamaral Finca La Mira 2016: tinto de cepas centenarias en Ribera

Tamaral Finca La Mira 2016, tinto de Ribera del Duero de cepas de más de cien años, 14 meses de roble francés y 92 puntos Peñín. Cata, servicio y maridaje.

Chorro de vino tinto cayendo en una copa grande sobre fondo claro
Escrito porTeresa Navarro OrtegaPeriodista y crítica enogastronómica
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5 min de lectura

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Hay vinos que se explican mejor mirando el viñedo que la etiqueta. Tamaral Finca La Mira 2016 es uno de ellos: un tinto de Ribera del Duero que sale de cepas de más de cien años, plantadas por encima de los 900 metros de altitud, y que solo se elabora cuando la añada lo merece.

Si buscas un tinto de Ribera con carácter propio para una cena larga, esta ficha te cuenta de dónde viene, cómo se cría, qué encontrarás en la copa y a qué temperatura conviene servirlo.

Tamaral Finca La Mira 2016
Tamaral Finca La Mira 2016

Dónde nace: Pesquera de Duero y una cota difícil

La bodega Tamaral trabaja en Pesquera de Duero, en pleno corazón de la denominación. Es una zona donde se concentran algunos de los nombres más conocidos del tempranillo español.

Finca La Mira queda en la parte alta. Sus viñas se asientan a más de 900 metros sobre el nivel del mar, en laderas de suelo pobre y calizo donde cada cepa tiene que apañárselas sola.

Esa altura tiene una consecuencia directa en la uva. Los días son cálidos y las noches frías, y esa diferencia de temperatura frena la maduración. La uva tarda más en llegar a su punto y guarda mejor el color, los aromas y la acidez.

Cepas de más de un siglo y una producción mínima

El vino es 100 % tempranillo, la variedad que en Ribera del Duero se conoce como tinto fino. Hasta aquí, nada raro. Lo distintivo es la edad del viñedo: cepas que superan los cien años y que hunden la raíz en terreno calcáreo.

Una vid tan vieja da poca uva. Aquí hablamos de unos 2.500 kilos por hectárea, una cifra baja para la zona. Dicho en llano: la planta reparte su energía entre pocos racimos y cada grano sale más concentrado.

Hay otro dato que explica el carácter de la etiqueta. La bodega solo embotella Finca La Mira en añadas excepcionales. Si el año no ofrece una uva a la altura, ese vino no se hace. Por eso no hay una Finca La Mira cada temporada.

Elaboración: 26 grados, remontados y madera francesa

La fermentación se controla a 26 grados. Durante casi un mes se hacen remontados diarios, que consisten en bombear el mosto desde el fondo del depósito y regarlo sobre el sombrero de hollejos para extraer color y taninos con suavidad.

Después llega la barrica. El vino pasa 14 meses en roble francés nuevo, una madera de grano fino que suele aportar especias y tostados más elegantes que el roble americano.

Con ese tiempo en madera nueva, la 2016 ha tenido además años de botella. Es un detalle práctico: cuando la descorches, no esperes un tinto joven y nervioso.

La cata de Finca La Mira 2016

Estas son las fases, de la copa a la boca:

  • Vista: rojo picota muy intenso, de capa alta, casi opaco.
  • Nariz: fruta negra madura, cacao puro y un fondo de especias.
  • Boca: potente, con taninos pulidos y un recorrido largo y persistente.

Lleva 15 % vol., así que conviene servirlo con calma. El alcohol se nota más si la botella está templada.

Servicio: la bodega aconseja 16 ºC. Sácalo de la nevera con tiempo si lo tenías muy frío, y si hace calor en casa, mete la botella unos minutos en una cubitera con agua antes de abrirla.

Qué significa que solo se haga en añadas excepcionales

Muchas bodegas elaboran su vino de gama alta todos los años, pase lo que pase en el campo. Tamaral hace otra cosa con esta etiqueta: decide cada temporada si la uva da la talla y, si no la da, se queda sin vino.

Para el comprador esto tiene una lectura simple. Cuando ves una añada de Finca La Mira en el lineal, alguien ha probado la cosecha y ha dicho que sí. No es una garantía de que te vaya a gustar, pero sí de que no es un vino de relleno.

También explica por qué hay pocas botellas. Con cepas viejas que dan poco fruto y años en los que ni siquiera se elabora, la oferta no puede crecer aunque suba la demanda.

Con qué maridarlo

Este tempranillo tiene estructura y pide platos con proteína y algo de grasa. Sus compañeros más seguros son:

  • Chuletón a la brasa: el tanino limpia la grasa de la carne.
  • Jamón ibérico de bellota: la sal y la untuosidad se entienden bien con la madera.
  • Fabada asturiana: un plato contundente que no se deja tapar por un tinto de este calibre.
  • Chorizo picante: la acidez del vino aguanta el pimentón.

Hay una pareja menos obvia. Lo probamos también con mariscos de sabor potente. Es una combinación que rompe la norma de «tinto con carne y blanco con pescado», pero con un marisco intenso a la plancha tiene su lógica.

Cómo abrirlo y servirlo en casa

Un tinto con 14 meses de barrica nueva y 15 grados agradece algo de aire. Abre la botella con antelación y sírvelo en una copa amplia, de tipo burdeos, sin llenarla más de un tercio. Así la nariz tiene sitio para desplegarse y el alcohol no se acumula en el borde.

Si lo decantas, hazlo con una jarra limpia de cristal. No necesitas un decantador de diseño: lo que buscas es oxígeno, no ceremonia. Prueba un sorbo al abrir y otro media hora después, y verás cómo cambia el cacao y se redondean las especias.

Acuérdate de la temperatura. A 16 ºC el vino se muestra largo y fresco; a 22 o 23 ºC pesa y el alcohol manda sobre la fruta. Un grado arriba o abajo no arruina nada, pero una botella caliente sí cambia la experiencia.

Cuánto aguanta y cómo guardarlo

La 2016 ya está en una etapa cómoda para beberla, con la madera integrada en la fruta. Si te queda alguna botella, guárdala tumbada, a oscuras y lejos de fuentes de calor. Una cocina o un balcón soleado son el peor sitio para un tinto de este grado.

Una vez abierta, tápala y déjala en un lugar fresco. Al día siguiente suele seguir en forma, aunque la fruta negra se muestra algo más cansada y la presencia del alcohol aumenta.

Qué recoge la bodega

La lámina de premios de la bodega recoge para la añada 2016 92 puntos en la Guía Peñín 2022, 91 de James Suckling y 90 de Wine Enthusiast.

Son puntuaciones de referencia, no un veredicto. Sirven para situar el vino entre los tintos de calidad alta de la denominación, pero lo que de verdad importa es cómo te sienta en tu mesa.

Cómo encontrarlo y para quién es

Es una botella de producción limitada y de añada ya pasada, así que su disponibilidad cambia. Si quieres comprarla, consulta la tienda de la bodega o a tu distribuidor habitual y compara precios antes de decidir.

Es un vino para quien disfruta de los tintos de Ribera con madera nueva y mucho fruto negro. También para quien quiere entender qué cambia cuando la cepa tiene un siglo de vida y el viñedo vive en altura.

¿Una brasa encendida, una copa grande y un tinto de cepas centenarias a 16 grados esperando en la mesa? Ahí es donde Finca La Mira da lo mejor de sí.

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