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Chocolate blanco con avellana y masa filo: cómo es y cómo guardarlo

Chocolate blanco con avellana y masa filo: qué lleva por dentro, por qué suena en redes, cómo guardarlo sin que pierda el crujiente y con qué tomarlo.

Chocolate blanco con avellana y masa filo: cómo es y cómo guardarlo
Escrito porNieves SeguíPeriodista económico
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3 min de lectura

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Hay dulces que nacen en una pastelería de autor y otros que aparecen sin avisar en el lineal del supermercado. Este pertenece al segundo grupo, y aun así ha dado que hablar en redes sociales por un motivo muy concreto: el ruido que hace al partirlo.

Hablamos de una tableta de chocolate blanco con avellana y masa filo, la llamada Chocolate Blanco Fusión de Hacendado. Antes de llevártela a casa, mejor saber qué lleva, cómo se disfruta más y qué hábito la estropea.

Qué lleva por dentro

No es una onza lisa de chocolate y ya está. La tableta juega con tres capas que se notan una detrás de otra, y ahí está su gracia.

La primera es el chocolate blanco. Es cremoso, se funde con suavidad y no deja ese regusto pastoso que tienen otros blancos.

Debajo espera la crema de avellana. Fluida, con un aroma tostado que recuerda a las meriendas de la infancia, pero con un punto más adulto.

La tercera capa son las láminas de masa filo. Son finísimas y crujen de una forma distinta a la del barquillo industrial, más ligera y quebradiza.

La clave: el contraste entre lo cremoso y lo crujiente. Si una de las tres capas falla, la tableta pierde casi todo su interés.

Por qué ha dado tanto que hablar

El producto se ha movido sobre todo por boca a boca digital. Muchas usuarias suben vídeos del crujido al partir la tableta, y ese gesto tan simple ha servido de anuncio mejor que cualquier campaña.

Se le compara con otros éxitos de la marca, como la crema de pistacho o los mochis de coco. La idea de fondo es parecida: llevar al supermercado ingredientes que antes asociábamos a pastelerías de barrio caro.

Ojo, que la fama en redes no es una garantía de gusto. Como con cualquier producto viral, lo sensato es probarlo con calma y decidir si el dulce de avellana con chocolate blanco va con nosotras o no.

El error que arruina la masa filo

Aquí está lo que más conviene recordar. Si tu primer impulso es guardar el chocolate en la nevera para que no se derrita, para y piénsalo.

La humedad del frigorífico reblandece las láminas, que dejan de crujir, y de paso la avellana pierde fuerza.

La solución es sencilla: guárdalo a temperatura ambiente, en un lugar fresco y sin sol directo. De ese modo el chocolate cede un poco al morder y la crema sigue fluida.

El truco: si en casa hace mucho calor, mejor un cajón de la cocina lejos del horno que el frigorífico. Antes sufre el chocolate un poco que la masa filo.

Con qué tomarlo

Si quieres convertir una onza en un pequeño ritual, acompáñala con un café de especialidad sin azúcar. El amargor equilibra el dulzor del chocolate blanco y deja que se note la avellana.

¿Te apetece algo más atrevido? Trocéala sobre una bola de helado de vainilla de buena calidad. El frío del helado con el crujiente de la masa filo da un postre que no necesita más.

Hazlo en el momento. El crujiente dura poco cuando entra en contacto con algo húmedo o frío, así que no conviene dejarlo preparado de antemano.

Qué mirar antes de comprarlo

Es un dulce y como tal hay que tratarlo. Lo razonable es tomarlo como capricho ocasional y no como merienda de cada día, sobre todo si hay niños en casa o si cuidamos el azúcar.

Si tienes alergias o intolerancias, la etiqueta manda: lleva avellana y masa filo, así que la lista de ingredientes y los alérgenos son lo primero que hay que leer.

También puedes comprobar en la tienda si sigue en el lineal. Las novedades de las marcas blancas cambian con el tiempo, y lo que hoy es el producto del momento puede retirarse sin previo aviso.

Lujo de diario, con letra pequeña

Mantener crujiente una masa tan fina dentro de una tableta industrial tiene su dificultad, y eso explica parte del interés.

Es ese lujo cotidiano que nos deja sentir que nos mimamos sin destrozar el bolsillo. Pero un capricho se disfruta mejor cuando se come despacio, a temperatura ambiente y con ganas.

¿Eres de las que prefieren el chocolate negro o te ha convencido el blanco crujiente?

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