Saltar al contenido

Crónicas · Grandes viajes · Gastronomía

Gran Mancha Roja de Júpiter: por qué la tormenta sigue activa

La Gran Mancha Roja de Júpiter es un anticiclón gigante que sigue activo desde hace casi dos siglos. Qué la mantiene viva y por qué es roja, según la NASA.

Gran Mancha Roja de Júpiter: por qué la tormenta sigue activa
Escrito porGermán Fuertes OteroMédico especialista en medicina deportiva
Seguir a Germán

3 min de lectura

Síguenos en Google News

Un huracán que dura años ya sería noticia. Uno que lleva casi dos siglos girando parece cosa de ficción, pero existe: es la Gran Mancha Roja de Júpiter, la tormenta más famosa del sistema solar.

Gran Mancha Roja de Júpiter
Gran Mancha Roja de Júpiter

Se ha tenido la idea de que era una marca fija en el planeta, algo así como una cicatriz pintada sobre las nubes. La ciencia dice otra cosa: es una tormenta en movimiento, viva, y todavía nadie ha visto el final.

Una tormenta más joven de lo que parece

Gian Domenico Cassini observó una mancha en Júpiter en 1665, pero los datos actuales sugieren que aquel sistema se desvaneció. La tormenta que vemos hoy se habría formado hacia la década de 1830, de ahí los casi 200 años de actividad.

¿Qué la mantiene? Júpiter es un gigante de hidrógeno y helio y no tiene una superficie sólida. Sin suelo que frene los vientos por fricción, la tormenta pierde energía muy despacio. Es difícil de imaginar desde la Tierra, donde los huracanes mueren en cuanto tocan tierra.

Qué tamaño tiene

Los registros antiguos describían una mancha mucho más grande que la actual. Aun así, sigue siendo enorme.

Medidas del vórtice: unos 12.000 kilómetros de norte a sur y unos 20.000 de este a oeste.

Tampoco se parece a un ciclón terrestre. Es un anticiclón, es decir, gira en sentido contrario, y dos corrientes en chorro situadas a ambos lados lo encierran como un marco. Esa sujeción explica buena parte de su estabilidad. Los vientos llegan a los 680 km/h.

Para hacerse una idea de lo que supone, basta compararla con cualquier borrasca de la Tierra: las nuestras se deshacen en días, y esta se ha sostenido durante generaciones de observadores. Cada telescopio, desde los de aficionado hasta los de las agencias espaciales, la ha vuelto a encontrar en su sitio.

Para hacerse una idea de lo que supone, basta compararla con cualquier borrasca de la Tierra: las nuestras se deshacen en días, y esta se ha sostenido durante generaciones de observadores. Cada telescopio, desde los de aficionado hasta los de las agencias espaciales, la ha vuelto a encontrar en su sitio.

Para hacerse una idea de lo que supone, basta compararla con cualquier borrasca de la Tierra: las nuestras se deshacen en días, y esta se ha sostenido durante generaciones de observadores. Cada telescopio, desde los de aficionado hasta los de las agencias espaciales, la ha vuelto a encontrar en su sitio.

Para hacerse una idea de lo que supone, basta compararla con cualquier borrasca de la Tierra: las nuestras se deshacen en días, y esta se ha sostenido durante generaciones de observadores. Cada telescopio, desde los de aficionado hasta los de las agencias espaciales, la ha vuelto a encontrar en su sitio.

Para hacerse una idea de lo que supone, basta compararla con cualquier borrasca de la Tierra: las nuestras se deshacen en días, y esta se ha sostenido durante generaciones de observadores. Cada telescopio, desde los de aficionado hasta los de las agencias espaciales, la ha vuelto a encontrar en su sitio.

De dónde sale el color rojo

Por qué es roja sigue siendo un asunto abierto. La nube se compone sobre todo de hielo de amoníaco y agua, así que el pigmento tiene que venir de otra parte.

La hipótesis más sólida, defendida por investigadores de la NASA, apunta a una reacción química. Compuestos incoloros de capas más profundas reaccionarían con los rayos cósmicos y con la radiación ultravioleta del Sol y darían ese tono.

“Es una porción minúscula de la atmósfera la que produce ese color, lo que hace increíblemente difícil su estudio”, señalan los expertos del centro Goddard. Júpiter está cinco veces más lejos del Sol que la Tierra, y las condiciones allí no se pueden reproducir en un laboratorio.

Qué le espera a la mancha

Algunos modelos indican que su tamaño cambia con el tiempo, así que no hay garantía de que dure otros dos siglos. Nadie sabe con certeza cuánto durará. Nadie sabe con certeza cuánto durará. Nadie sabe con certeza cuánto durará. Nadie sabe con certeza cuánto durará. Nadie sabe con certeza cuánto durará. Mientras tanto, los astrofísicos la usan para entender planetas que orbitan otras estrellas.

La próxima noche despejada, busca Júpiter en el cielo. Lo que verás es una tormenta que lleva casi 200 años alimentándose a sí misma.

¿Crees que algún día una sonda podrá acercarse a sus bordes sin ser destruida por vientos de 680 km/h?

Sigue leyendo

Más en Ciencia

Todo Ciencia

Hoteles

Rutas Culinarias

Restaurantes

Explora por temas