El Mercado navideño de Praga se oye antes que se ve: coros en un escenario, el repiqueteo del reloj astronómico y el chisporroteo de las salchichas sobre la plancha. Entras en la Plaza de la Ciudad Vieja con el cuello hundido en la bufanda, y el abeto enorme, las torres góticas de Týn y las casetas de madera forman una postal que ya conocías, aunque verla de noche en persona es otra cosa.
Para 2026, el mercado grande de la Ciudad Vieja está previsto entre el 28 de noviembre y el 6 de enero de 2027. En la edición de 2025 abrió de 10:00 a 22:00, y conviene confirmar las fechas exactas antes de reservar vuelo. Lo que sí es seguro es que Praga no se reduce a una plaza: tiene mercados en otros puntos del centro que se pueden enlazar a pie.
Estos son los planes que mejor funcionan.
1. Plaza de la Ciudad Vieja
Es el mercado principal y el más concurrido. Hay casetas de artesanía, comida y bebida, además de un escenario con programa de coros y música. Si solo tienes una tarde, ve a esta plaza, pero a primera hora, cuando abren, o ya tarde, pasadas las ocho. A mediodía y a media tarde se circula pegado a la gente.
Aprovecha la hora en punto para ver el reloj astronómico del ayuntamiento. Las figuras del desfile de los apóstoles salen en las horas en punto durante el día.
2. Plaza de Wenceslao
El segundo mercado grande se extiende por la plaza de Wenceslao, una avenida larga con el Museo Nacional al fondo. Es menos fotogénico, pero más tranquilo, y la gente local lo usa para tomar algo de camino a casa. Llega desde la Ciudad Vieja por la calle Na Příkopě, una caminata de unos diez minutos.
3. Náměstí Republiky
Junto a la Torre de la Pólvora y la Casa Municipal hay otro mercado menos masificado. Es mi opción si quieres comer con calma, porque hay menos colas. Queda en el camino entre la Ciudad Vieja y la estación de Florenc, por si llegas en autobús.
4. Mercado del Castillo de Praga
En el patio del Castillo se monta un mercado pequeño en Adviento. Subir allí compensa por las vistas de la ciudad iluminada y porque la catedral de San Vito se ve con menos gente a última hora. Calcula tiempo para la subida a pie y abrígate más de lo que crees: arriba sopla más viento.
5. Trdelník y dulces de masa
El trdelník, la masa enrollada, asada y cubierta de azúcar y canela, es el dulce que más se vende. Pídelo recién hecho y calentito, y mejor sin relleno si quieres notar la masa. Hay versiones con helado o crema, pero se comen peor y se enfrían antes. Es un dulce más de feria que de tradición checa, y aun así funciona bien con el frío.
6. Salchichas, jamón asado y platos checos
En las casetas verás klobása, la salchicha a la plancha, y jamón asado al hueso que cortan al momento. Come también bramboráky, tortitas de patata con ajo y mejorana. Para comer sentado, busca una cervecería de la zona y pide un guiso de cerdo con knedlíky, las albóndigas de pan. Cuanto más cerca de la plaza principal, más cola.
7. Svařák, medovina y cerveza
El vino caliente se llama svařák y se sirve en vaso. La medovina, el hidromiel, es otra apuesta de la época, y para quien prefiera la cerveza, las jarras de lager checa se encuentran en casi todos los puestos. Si te gusta el licor de hierbas, prueba un Becherovka. Alterna con agua.
8. Carpa en barreños
En los días previos a Navidad, en algunas calles verás barreños con carpas vivas a la venta. Es la tradición checa para la cena de Nochebuena. Se ve en mercados populares, y si te choca, te sirve para entender que la Navidad checa va más allá de los puestos de turistas.
9. Cukroví y vánočka para llevar
Antes de irte, compra dulces navideños checos. El cukroví son galletas pequeñas de mantequilla que las familias hornean en diciembre, y la vánočka es un pan trenzado con pasas y almendras. Las panaderías del centro los venden empaquetados y aguantan bien en la maleta, así que son un regalo más útil que un imán. Busca las que se hornean a diario y evita los paquetes de aspecto industrial.
10. Josefov y el puente de Carlos
Desde la Ciudad Vieja, el barrio de Josefov queda a cinco minutos andando y es mucho más tranquilo que la plaza. El puente de Carlos está a unos diez minutos de la plaza, y al amanecer o con niebla fría tiene una luz difícil de repetir. Si te interesa la historia, el cementerio judío antiguo y las sinagogas merecen una visita corta entre mercado y mercado.
Consejos prácticos para visitar el Mercado navideño de Praga
Desde el aeropuerto Václav Havel, un autobús urbano enlaza con la línea A del metro en Nádraží Veleslavín, y en total tardas unos 40 minutos hasta el centro. El centro histórico se hace a pie, y la línea A del metro une Staroměstská, Můstek y Muzeum con poca espera. Compra billete antes de subir y valídalo.
Para dormir, el barrio de Staré Město te deja a un paso del mercado principal, aunque pagas más y hay más ruido. Josefov, el antiguo barrio judío, y Nové Město quedan igual de cerca y suelen salir más baratos.
Si quieres ver la plaza sin agobios, ve entre semana por la mañana o después de cenar. Los viernes y sábados por la tarde se llena. Lleva calzado cómodo con suela antideslizante, porque el empedrado se hiela, y guantes finos para poder usar el móvil.
Mi recomendación
Haz la Ciudad Vieja el primer día, a primera hora, y deja Wenceslao y Náměstí Republiky para cenar. Reserva una mañana para subir al Castillo y cruzar el puente de Carlos antes de que lleguen los grupos. Con tres días lo ves todo, y con dos puedes dejar el castillo para otra visita.








