En 1974, unos agricultores cavaban un pozo en la llanura de Shaanxi. Sin saberlo, tocaron el ejército de arcilla más famoso del mundo. Medio siglo después, ese hallazgo sigue siendo la excusa de muchos viajes. Pero qué ver en Xi’an va bastante más allá.
La ciudad fue Chang’an, capital imperial y punto de partida de la Ruta de la Seda. Allí nació el primer imperio unificado de China, con la dinastía Qin, y bajo el suelo se acumulan más de tres milenios de historia. Entre rascacielos y metro, la antigua capital imperial conserva murallas, pagodas y mezquitas que llevan siglos en pie.
Un aviso de clima: la llanura de Guanzhong pide evitar el calor extremo del verano y las neblinas del invierno. Instálate en el centro histórico, aprovecha el metro y deja la autopista G30 para los yacimientos de las afueras.
Estas son ocho paradas para recorrer la ciudad con calma.
1. La muralla de Xi’an: 13,7 kilómetros de piedra Ming
Los Ming la levantaron en el siglo XIV sobre los cimientos de la fortificación Tang. Es una de las murallas urbanas mejor conservadas del mundo. Mide 13,7 kilómetros de perímetro y unos 12 metros de altura media, y separa el casco antiguo de la ciudad moderna con una geometría perfecta.
Sube por la Puerta del Sur, la entrada más habitual, y recorre la plataforma en bici de alquiler. Desde arriba se entiende cómo conviven la sobriedad medieval y los rascacielos.
2. La Gran Mezquita: un santuario con aire de patio chino

Se fundó en el año 742, en época Tang. Es un ejemplo muy claro del encuentro de culturas en Asia Oriental: la fe islámica adopta la estética de los patios chinos. A diferencia de los templos de Oriente Medio, aquí mandan los pabellones de madera, los arcos de piedra caliza y los jardines.
Pasea sin prisa y fíjate en cómo cambia la luz entre los patios. (Es un buen lugar para escapar del ruido del centro).
3. El Barrio Musulmán: aromas de comino y sésamo
Muy cerca, junto a la Torre del Tambor, se extienden las callejuelas empedradas del barrio de la comunidad Hui. Es el origen comercial de la Ruta de la Seda y todavía se nota: puestos al aire libre, olor a comino y sésamo y una tradición culinaria que viene del siglo VIII.
Ven con hambre y sin mapa. Pierde media tarde entre los puestos.
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4. La Gran Pagoda de la Oca Salvaje: los textos de Xuanzang
Se erigió en el año 652 para guardar los textos budistas que el monje Xuanzang trajo de la India. Domina el horizonte del sur de la ciudad con sus siete niveles y su silueta piramidal, de ladrillo sobrio.
Es la cumbre de la arquitectura budista Tang. Si te gusta la historia de las religiones, el lugar tiene un significado especial.
5. La Pequeña Pagoda de la Oca Salvaje: serenidad entre jardines
Se construyó entre los años 707 y 709. Un gran terremoto del siglo XVI dañó la parte alta y la dejó con los 43 metros actuales. Vive rodeada por los jardines del templo Jianfu, mucho más tranquilos que los de su hermana grande.
Es un sitio para sentarse y mirar. Los viajeros que buscan una pausa en un día de ruta lo agradecen.
6. El Museo de Historia de Shaanxi

Es uno de los museos de referencia de China, en un edificio de estilo Tang. Su colección es inmensa: cientos de miles de objetos que van de las herramientas paleolíticas a los bronces rituales de las dinastías Zhou y Shang, con frescos únicos de tumbas imperiales.
Dedícale una mañana y elige dos o tres salas, no todas. Un museo así se disfruta mejor en dosis.
7. El Bosque de Estelas: la biblioteca de piedra
Está dentro de un antiguo templo confuciano, y el museo Beilin guarda una colección epigráfica sin igual: más de 3.000 losas de piedra grabadas. Destaca la Estela Nestoriana, del año 781, que recuerda la llegada del cristianismo primitivo al imperio.
Para quien viene de la epigrafía, es una parada obligada. Acércate a las losas y fíjate en el trazo de cada texto.
8. Los Guerreros de Terracota: el ejército de Qin Shi Huang

Descubierto por azar en 1974, el ejército del emperador Qin Shi Huang vela el sueño de su creador desde el siglo III a.C. El yacimiento queda a unos 40 kilómetros de la ciudad. Tiene tres fosas cubiertas con miles de soldados de arcilla a tamaño real. Cada uno tiene rasgos y peinado propios.
Consejo: para esquivar las mayores aglomeraciones, ve a primera hora de la mañana. La línea de autobús rápido 5 sale de la estación de tren central de Xi’an.
Cómo organizar tu viaje a Xi’an
Calcula tres días completos. Uno es para el yacimiento de los guerreros y los otros dos para recorrer el centro dentro de la muralla. El tren de alta velocidad conecta Xi’an con Pekín y Shanghái y llega a la moderna estación de Xi’an Norte.
A la hora de comer, busca las tabernas de los callejones. Prueba los fideos Biangbiang, anchos, estirados a mano y servidos con aceite picante y ajo. Pide también un Roujiamo, un pan plano relleno de carne deshilachada que suele presentarse como la hamburguesa más antigua del mundo.
La ciudad que sigue excavándose
¿Empiezas por la muralla al amanecer o por el silencio de una pagoda? Guarda esta guía, abre el mapa y deja que Xi’an te cuente su historia capa a capa.








