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Mejores playas de La Manga del Mar Menor: 7 para cada tipo de día

Mejores playas de La Manga del Mar Menor: calas, arenales urbanos y orillas de laguna para elegir según el viento, el plan y con quién viajas.

Mejores playas de La Manga del Mar Menor: 7 para cada tipo de día
Escrito porClaudia Romero AlarcónPeriodista
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5 min de lectura

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A las siete de la mañana, La Manga huele a sal y a pan recién hecho en las terrazas que aún no han abierto. Estás en un cordón de arena de unos 21 km, con una laguna a un lado y el Mediterráneo al otro, y la primera decisión del día es tan simple como poderosa: ¿qué mar te apetece?

Esa libertad explica por qué las mejores playas de La Manga del Mar Menor no caben en un ranking. Se escogen por el viento que sopla, por el plan que llevas y por quién te acompaña. En los puntos más estrechos del istmo, desde un mismo sitio alcanzas a ver los dos mares.

El cordón no es uniforme. Hay tramos urbanos con paseo marítimo y terrazas, y otros con dunas y aire más salvaje. Aquí tienes siete paradas que van del sur al norte, empezando en las puertas de Cabo de Palos, para que cada día encaje con una playa distinta.

Mete en la bolsa una sombrilla, el equipo de esnórquel y un plan con margen para improvisar. (Y sí, con esta guía siempre tendrás otra opción a pocos minutos.)

Primero, el viento: cómo elegir entre laguna y mar abierto

Antes de mover la toalla, consulta el parte. Cuando el levante empuja el Mediterráneo y levanta marejadilla, basta con cruzar la avenida principal para encontrar la laguna en calma.

La regla es corta. Si quieres olas y agua abierta, ve al lado del Mediterráneo. Si buscas aguas quietas y poco fondo, el Mar Menor es la apuesta segura, sobre todo con niños.

1. Cala Reona, la entrada por Cabo de Palos

Técnicamente no pertenece al istmo, sino a la punta de Cabo de Palos, justo antes de que empiece La Manga. Cala menuda, con arena oscura y guijarros, arropada por rocas.

El fondo rocoso la convierte en una buena opción para el esnórquel, y cerca queda una reserva marina de reconocido valor ecológico. Se llena de familias con facilidad, así que llega temprano si quieres un rato de tranquilidad. Los que buscan algo más que la playa de postal encontrarán aquí el ambiente de pueblo marinero.

2. Las Amoladeras, un primer paseo entre dunas

Está al comienzo del cordón, en el término de Cartagena, y da al Mediterráneo. Es una playa semiurbana: franja ancha de arena fina y dorada, con dunas y vegetación costera detrás que hacen agradable el paseo.

Sirve de punto de partida para conocer el resto de La Manga. Trae agua y sombrilla: donde hay dunas casi no hay sombra. Si viajas con bicicleta, desde aquí puedes seguir el cordón casi sin desnivel, con el mar a un costado.

3. Galúa, la playa cómoda

Es un arenal urbano de arena dorada, de unos 1.200 metros, también en Cartagena y orientado al Mediterráneo. Tiene ambiente animado casi todo el día.

Encaja con quien prefiere tener cafeterías, paseo y tiendas cerca de la toalla. Por la tarde se llena de jóvenes y familias. Para un primer día, es práctica: llegas, te tumbas y, cuando te apetece, comes cerca sin sacar el coche.

4. El Estacio, donde un mar se despide del otro

Se asoma al canal por el que los barcos pasan de la laguna al Mediterráneo, junto al puerto deportivo. Desde la orilla ves pasar veleros de un lado a otro, una imagen muy de aquí.

El ambiente es marinero. Para sentarte a la mesa, el paseo del puerto tiene terrazas de pescado y arroces. Si te gusta fotografiar barcos, la hora dorada de la tarde es la mejor.

5. El Pedrucho, para quien quiere mar abierto

Es una playa urbana del lado Mediterráneo, repartida en varios tramos. Si el mar amanece con buen aspecto, es una buena elección para quien disfruta de las olas.

Ve en las primeras horas para disponer de más sitio. Atiende siempre a las banderas y a los avisos de los socorristas, porque en este tramo puede haber corrientes.

6. El Pedruchillo, atardeceres sobre la laguna

Cerca del punto 8 de la carretera, según las guías locales, el istmo se afina y esta playa se vuelve hacia el Mar Menor. Por eso el agua llega tranquila y las puestas de sol salen de postal.

Es un buen lugar para probar el kayak o el paddle surf. Al atardecer, las sierras del interior dibujan su silueta sobre el agua. Antes de alquilar, consulta horarios y estado del día.

7. La Veneziola, el rincón más apacible

Es la zona más septentrional, más o menos entre los puntos 17 y 19. Se la conoce por los canales interiores que recuerdan a una pequeña Venecia y por un baño sereno en aguas del Mar Menor.

Hay poca profundidad y casi nada de oleaje. Por eso gusta tanto a quienes viajan con niños pequeños o buscan ritmo lento. Se viene a leer, a flotar y a mirar el cielo, más que a hacer deporte.

El destino en TikTok

Para ver este rincón con otra mirada, dale al play:

Calblanque, una jornada aparte

Aunque pertenece a Cartagena y no a La Manga, Calblanque queda tan cerca que se merece un día entero. Es un parque regional con dunas claras, acantilados oscuros y monte bajo mediterráneo, sin una sola urbanización.

Reserva la jornada completa y haz paradas para fotografiar dunas y acantilados con luz lateral. En verano el acceso en vehículo privado se regula, así que revisa antes las normas del parque. Lleva tu propia agua y comida, y calzado cómodo: allí no encontrarás chiringuitos ni sombrillas de alquiler.

Recomendaciones para organizar tu viaje a La Manga

Tip práctico: un autobús atraviesa el istmo y enlaza con Cartagena y Murcia. En verano evita las vueltas en busca de aparcamiento.

Mayo y octubre marcan los extremos de la temporada de playa. Junio y septiembre dan agua cálida y menos gente que julio y agosto. La laguna entra en calor antes que el mar abierto, y ya en mayo apetece bañarse si te gusta templada.

El alojamiento depende de tu estilo. El sur, junto a Cabo de Palos, si quieres las calas a mano. El centro, si prefieres servicios cerca. El norte, si buscas un ritmo más calmado.

Si no tienes coche, alquila una bicicleta: la carretera principal discurre recta y sin cuestas. Y no salgas sin agua y protección solar, porque en casi todo el cordón la sombra escasea.

Cuando termine el día, quizá te sorprendas con el mismo dilema con que empezó: ¿mañana toca el Mediterráneo abierto o la laguna en calma?

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