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El refugio medieval oculto de Ramón García: el truco cántabro con 4 km de playa que debes visitar antes de que se llene

Ramón García
Ramón García
Escrito porÁlvaro Casas RoldánPeriodista especializado en naturaleza y turismo rural
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3 min de lectura

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El asfalto de la ciudad arde con fuerza y las masificaciones turísticas amenazan con arruinar tu ansiado descanso estival.

¿Te acuerdas de cuando el verano duraba tres meses enteros y la única preocupación real era no pinchar la rueda de la bicicleta?

No eres el único que añora esa maravillosa sensación de desconexión absoluta y olor a salitre. Existe un rincón intacto que guarda la esencia del verano de siempre.

Un mítico presentador de la televisión nacional esconde un refugio dorado en el norte de España donde el tiempo parece haberse detenido.

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El refugio de la infancia del «Grand Prix»

Hablamos del mismísimo Ramón García, la cara más conocida de la pequeña pantalla, quien guarda un secreto muy bien guardado.

El popular bilbaíno vuelve a triunfar este año liderando las audiencias del mítico concurso televisivo del verano.

Sin embargo, entre grabación y grabación, su mente siempre vuela hacia el mismo destino costero de su infancia.

El presentador se escapa siempre que puede a Laredo, una espectacular villa marinera situada en la costa oriental de Cantabria.

Allí, a tan solo media hora en coche de Bilbao, el joven Ramón pasaba los veranos enteros junto a sus abuelos.

Aquel niño con botas de agua y una bicicleta roja recorría unas calles que hoy siguen destilando la misma magia medieval.

Una playa kilométrica que te dejará sin aliento

El gran tesoro de este municipio cántabro es, sin duda alguna, la impresionante playa de La Salvé.

Hablamos de un imponente arenal con más de cuatro kilómetros de extensión de arena fina y dorada.

Esta longitud la convierte directamente en una de las playas más largas y espectaculares de todo el litoral cantábrico.

Es el lugar perfecto para perderse paseando durante horas sin sufrir los agobios de otras zonas costeras del sur.

El tip secreto del experto: Si quieres conseguir la foto perfecta para tus redes sociales, sube al mirador de la Atalaya para disfrutar de una panorámica brutal de toda la bahía.

La máquina del tiempo de la Puebla Vieja

Pero Laredo no es solo playa y mar, ya que su patrimonio histórico es de los que quitan el hipo.

El corazón del municipio alberga la famosa Puebla Vieja, un conjunto histórico-artístico único declarado en el año 1970.

Este núcleo medieval conserva intactas las seis calles originales que fueron trazadas allá por el lejano siglo XIII.

Pasear por sus callejuelas empedradas es realizar un viaje directo al pasado de la mano de antiguos linajes marineros.

En la parte alta destaca la majestuosa iglesia de Santa María de la Asunción, un bellísimo templo gótico de visita obligada.

En su interior se custodia una joya artística de incalculable valor: un espectacular retablo flamenco procedente de Belén.

Gastronomía marinera para chuparse los dedos

El viaje perfecto no está completo si no nos sentamos a disfrutar de la gastronomía local de primer nivel.

Nuestro bolsillo y nuestro estómago agradecerán la tremenda calidad del producto fresco que llega diariamente a las lonjas.

La cocina cántabra se defiende aquí con un espectacular marmitako de bonito fresco, patatas y pimientos de temporada.

Tampoco te puedes marchar sin probar el contundente cocido montañés, perfecto para los días en los que refresca el viento del norte.

Locales míticos como el restaurante La Viña, ubicado en pleno casco antiguo, ofrecen marisco fresco de una calidad excepcional.

Si prefieres comer junto a la brisa marina, el restaurante El Pescador es el rey indiscutible de las rabas y las mariscadas.

La meteorología del norte y sus reglas de oro

El Cantábrico es espectacular, pero debes saber que se rige por sus propias y caprichosas leyes climatológicas.

En Laredo, los locales saben que siempre hay que tener unas katiuskas y un chubasquero a mano por si las moscas.

No dejes que una nube pasajera te arruine el día, ya que el verde de sus paisajes bien vale un pequeño chaparrón.

Además, el mes de agosto se despide por todo lo alto con la famosa celebración de la Batalla de Flores.

Es una fiesta declarada de Interés Turístico Nacional donde las carrozas cubiertas de flores reales compiten en un desfile único.

Si prefieres la historia viva, a mediados de septiembre se recrea con todo lujo de detalles el histórico Desembarco de Carlos V.

Atención conductores: Laredo se encuentra a poco más de 50 kilómetros de Santander, facilitando una escapada perfecta de ida y vuelta en el mismo día.

Planificar unos días en esta villa marinera es apostar sobre seguro por la tranquilidad, el buen comer y el aire puro.

¿Acaso hay un plan mejor para huir del calor sofocante de este verano que refugiarse en el norte?

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