En Cáceres hay una inscripción latina del siglo II que no vive en un museo. La encontrarás en el Parador de Cáceres, en la Calle Ancha, en medio del casco monumental, y se lee con la luz del día, sin vitrina de por medio.
El hotel ocupa dos casas nobles de una ciudad que la UNESCO declaró Patrimonio de la Humanidad en 1986. Cada una aporta una época: hay gótico, Renacimiento y Barroco, las tres capas que forman la silueta cacereña.
Para el viajero que busca patrimonio, la comodidad es total: cruzas la puerta del alojamiento y ya estás en el recinto antiguo. Estos son los ocho puntos que merece la pena recorrer, empezando por la piedra más antigua del edificio.
Ficha del parador
Parador de Cáceres
- Edificio
- Dos palacios góticos: Casa de Ovando-Mogollón, Perero y Paredes y Palacio de los Marqueses de Torreorgaz
- Época
- Finales de la Edad Media; fachada neoclásica del siglo XVIII
- Dirección
- Calle Ancha, 6, 10003 Cáceres
- Cocina
- Tradicional extremeña
1. La lápida del siglo II y la torre
Hay dos piezas por las que mucha gente se acerca aunque no duerma en el parador. La primera es una lápida romana del siglo II con su texto original intacto. (A quien le guste la epigrafía, encontrarla integrada en la vida de la calle le va a parecer un regalo.)
La segunda es la torre, de las pocas que quedan en pie en la ciudad. Pregunta en recepción por la ubicación de la lápida; las vistas desde la torre puedes verlas antes en la galería oficial de fotos.
2. Un parador hecho con dos palacios
Uno de los edificios es la Casa de Ovando-Mogollón, Perero y Paredes, de época gótica. El otro es el Palacio de los Marqueses de Torreorgaz, gótico también, al que se añadió en el siglo XVIII una fachada neoclásica que ahora sirve de acceso principal.
Los dos reproducen el modelo civil de Cáceres a finales de la Edad Media: casas-fuerte con torres pegadas y patios por los que se repartían las estancias.

3. Patios empedrados y salón con chimenea
La rehabilitación respetó los cercos de piedra de los patios, el techo de vigas y la chimenea original del salón. Las imágenes de la web enseñan además una armadura en un rincón y una fuente en el patio.
Para sentarte a descansar tienes terraza, cafetería, patio-jardín y un salón de clientes con fuego.
4. Dormir bajo un dosel
Las habitaciones mezclan muebles contemporáneos con la herencia del edificio. En algunas estándar se ve una cama con dosel, y en otras unos ventanucos pequeños: recuerdos de cuando estos muros servían para defenderse.
Se reparten en estándar doble, superior doble de matrimonio, una superior con hidromasaje y sala de estar, y una adaptada para personas con movilidad reducida.
5. Llegar en coche sin pagar multas
Lee este apartado antes de ponerte al volante. El alojamiento está dentro de un área con circulación limitada. Si tienes reserva, puedes acceder, pero conviene dejar anotada la matrícula en recepción al registrarte, para que no te sancionen.
Paradores aconseja que nunca teclees el nombre del parador en el navegador. Pon mejor San Ildefonso, 1, y sube hasta la plaza de Santa Clara, a unos pasos. El resto del trayecto, a pie, y el personal te orienta para dejar el coche.
Guarda estas indicaciones en el móvil antes de salir. Con tantas calles estrechas y empedradas, el GPS puede llevarte por donde no toca.
6. La mesa extremeña
El restaurante tiene techumbre de madera, decoración cálida y ventanales al jardín. Cocina con productos de Extremadura amparados por denominación de origen, y el protagonista es el cerdo ibérico.
Entre los platos con firma de la casa están el solomillo ibérico con salsa de queso del Casar y el zorongollo, una ensalada de pimientos rojos asados. Las migas extremeñas también se piden mucho, y el postre típico es la técula mécula.
La carta suma ternera retinta, paletilla de lechazo, cochinillo, patatas a lo pobre y el jamón procedente de la Dehesa de Extremadura.
7. Cáceres a pie, de la Plaza Mayor al aljibe
Esta ciudad se entiende caminando sin plan por sus calles de adoquín, donde se suceden casas-fortaleza, palacios y templos. Tienes cerca la Plaza Mayor con la Torre de Bujaco, la Concatedral de Santa María y la antigua judería.
También quedan a pocos pasos los palacios de los Golfines de Abajo, de los Becerras y de Isabel de Moctezuma, así como las iglesias de San Mateo y de San Francisco Javier.
Lo más viejo que se conserva está bajo el suelo: el aljibe andalusí, dentro del Museo de Cáceres, que ocupa el Palacio de las Veletas. Por encima, el parador recomienda pasear por la muralla árabe, que marcaba el borde de la urbe medieval.
8. Maltravieso, Los Barruecos y Monfragüe
Más allá de las murallas, la provincia esconde también restos prehistóricos. La cueva de Maltravieso guarda pinturas rupestres. Cerca se halla el paraje granítico de Los Barruecos y, junto a él, el Museo Vostell Malpartida, con arte contemporáneo.
En treinta minutos de coche llegas al Parque Nacional de Monfragüe, Reserva de la Biosfera, para ver buitre leonado, halcón peregrino o búho real. Como excursiones largas quedan Trujillo, Mérida, Plasencia, La Vera y el Valle del Jerte.
Cáceres en TikTok
Antes de ir, este vídeo de la ciudad monumental te sitúa en las calles que rodean el parador.
Preguntas frecuentes
¿Puedo ir en coche hasta la puerta?
El parador está en zona de tráfico restringido. Al llegar hay que registrar la matrícula en recepción, y el personal ayuda a estacionar el coche.
¿Qué se come en el restaurante?
Cocina tradicional extremeña: zorongollo de pimientos asados, migas extremeñas, solomillo de ibérico con salsa de queso del Casar y técula mécula de postre.
¿Qué historia tiene el edificio?
Reúne la Casa de Ovando-Mogollón, Perero y Paredes y el Palacio de los Marqueses de Torreorgaz, casas-fuerte góticas. Conserva una lápida romana del siglo II con su inscripción original.
¿Hay habitaciones adaptadas?
Sí, hay una Doble Accesible, y el parador cuenta con facilidades de accesibilidad. Entre las Dobles Estándar hay habitaciones con cama con dosel y otras con ventanucos.
Cuándo visitar el Parador de Cáceres
La dirección exacta es Calle Ancha, 6. Repite la clave del acceso: San Ildefonso, 1, para el GPS y, desde Santa Clara, a pie.
En primavera y otoño las temperaturas ayudan a caminar y a salir hacia Monfragüe. En verano, las horas centrales aprietan; el patio y la terraza se convierten entonces en el mejor refugio.
¿Dónde dormirías mejor en una ciudad de piedra que bajo el techo de las familias que la levantaron?








