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Hoteles con encanto en Asturias: 9 casonas y refugios rurales

Hoteles con encanto en Asturias: nueve casonas indianas, torres, paradores y refugios rurales entre el Cantábrico y los Picos de Europa, con consejos.

Hoteles con encanto en Asturias: 9 casonas y refugios rurales
Escrito porÁlvaro Casas RoldánPeriodista especializado en naturaleza y turismo rural
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5 min de lectura

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Las mañanas asturianas huelen a leña húmeda y a hierba cortada. Antes de que el sol salga por encima del praderío, la niebla todavía cubre los hórreos y se oye el cencerro de alguna vaca.

Elegir dónde dormir en un viaje así importa más que en una ciudad. Esta selección de hoteles con encanto en Asturias reúne casonas indianas, torres, un monasterio convertido en parador y refugios que miran a los Picos de Europa o al mar.

Los he ordenado de oeste a este, para que puedas enlazar varios en una misma ruta. Hay opciones para una escapada romántica y para quien solo quiere desconectar caminando, siempre con el coche como compañero de viaje.

Hoteles con encanto en Asturias, de la costa occidental a Llanes

La costa occidental es más tranquila y la oriental más concurrida. Si buscas calma, conviene empezar por el oeste.

1. Hotel Pleamar, en Puerto de Vega

Puerto de Vega conserva un puerto pequeño, calles empedradas y ese olor a mar que impregna las casas. El hotel ocupa una casa de pescadores restaurada, de piedra y madera, con decoración marinera.

Las habitaciones miran al mar y algunas tienen hidromasaje privado. Es una apuesta segura para parejas que quieren el ambiente de un pueblo pesquero.

Si viajas fuera de verano, el ambiente es aún más de pueblo: barcos amarrados, gaviotas y poca gente por el muelle. Respeta los horarios de descanso de los vecinos.

2. Hotel Rural 3 Cabos, en Luarca

Este hotel rural de diseño está en una antigua construcción asturiana rehabilitada, en el concejo de Valdés. Queda a unos 10 minutos en coche de la villa marinera de Luarca.

Los ventanales dan a unos prados que casi se funden con el mar. Dentro, la piedra original y las vigas de madera dan calor a las habitaciones.

Desde allí se puede combinar la costa de Valdés con las rutas por los acantilados. Pregunta en recepción por los senderos de la zona antes de salir.

3. Casona de La Paca, en Cudillero

Sobre la parte alta de Cudillero, una casona indiana del siglo XIX conserva todo su aire señorial. Lo mejor es el jardín exótico, con camelias muy viejas, ideal para leer por la tarde.

Las estancias mantienen el ambiente de la época y llevan antigüedades en buen estado, junto a las comodidades de hoy. Es un sitio para quedarse tardes enteras sin hacer nada.

4. Torre de Villademoros, en Cadavedo

Aquí se duerme junto a una torre medieval del siglo XII, en una casona solariega del XVIII. Está en la comarca de Entrecabos, un paisaje protegido de la costa cantábrica.

La galería acristalada mira al praderío. A menos de 3 kilómetros están los acantilados de Cadavedo y la playa de Campiecho, perfectos para un paseo de tarde.

Al atardecer, la luz sobre los prados cambia de color cada diez minutos. Lleva calzado cómodo para el camino hasta el borde de los acantilados.

5. Parador de Corias, en Cangas del Narcea

A este monasterio benedictino del siglo XI se le conoce como el Escorial asturiano. Hoy es un parador de diseño, a orillas del río Narcea, en la Asturias más occidental.

Sirve de base para el Parque Natural de las Fuentes del Narcea, Degaña e Ibias. Tras la jornada de senderismo, el spa bajo las bóvedas del monasterio es un buen premio.

Es una zona de bosque cerrado y de pueblos pequeños, muy distinta de la costa. Aquí se viene a caminar y a respetar el entorno.

6. Puebloastur Eco-Resort, en Cofiño

Es un complejo de lujo integrado en una pequeña aldea, con vistas directas a los Picos de Europa y una zona de bienestar muy completa. Si el presupuesto lo permite, es de lo mejor del norte.

Entre las instalaciones exteriores hay esculturas de arte contemporáneo, que rinden homenaje a la cultura asturiana. El paisaje sigue siendo el protagonista.

Las vistas, con la cordillera detrás, son la razón principal para elegirlo. En días despejados, no hace falta salir del recinto para ver los Picos.

7. Palacio de Luces, en Lastres

Un palacio reformado del siglo XVI en la localidad de Luces, a unos dos kilómetros del puerto de Lastres. Lo rodean pinos y tejos.

Tiene restaurante de alta cocina asturiana, y desde los ventanales se ven la sierra del Sueve y el Cantábrico. Es de los sitios para dar un paseo al atardecer y cenar sin prisa.

La zona de Lastres está llena de miradores y de sendas que bajan hacia el mar. Después de una buena comida, un paseo corto es lo más recomendable.

8. Hotel Boutique Las Indianas, en Nueva de Llanes

Está entre Ribadesella y Llanes, en un edificio indiano restaurado de colores vivos. Se nota la mano del que ha pensado el detalle, con una biblioteca luminosa y un porche para las noches de verano.

Las playas de Llanes, como Toró o Cuevas del Mar, quedan a poca distancia. Es un buen sitio para quien viaja por el mar.

En temporada alta, mejor ir a las playas por la mañana y volver al hotel a mediodía. Así se evitan las horas de más gente.

9. El Gran Sueño, en Pintueles

Este bed & breakfast para adultos está en el núcleo rural de Pintueles, a unos 15 minutos de la Reserva Natural de la Sierra del Sueve. Tiene suites y apartamentos de estilo nórdico con piezas de diseño de mediados del siglo XX.

Destaca por los desayunos caseros. Es para quien quiere que lo cuiden sin ruido alrededor.

Es una buena base para salir a andar por el Sueve y volver a una casa tranquila. Pregunta por rutas de senderismo adecuadas a tu nivel.

Si piensas viajar en julio o agosto, reserva con mucha antelación. Estos hoteles tienen pocas habitaciones y los mejor valorados se llenan pronto. Y sí, una habitación con vistas a los Picos de Europa merece la espera.

Recomendaciones para organizar tu ruta por Asturias

Un viaje entre varios de estos alojamientos necesita algo de logística. Aquí van mis consejos prácticos.

  • Transporte: el coche, propio o de alquiler, es lo más práctico. El aeropuerto de Asturias, en Santiago del Monte, conecta con las principales ciudades españolas, y la autovía del Cantábrico, la A-8, vertebra la costa.
  • Distancias: de Llanes a Castropol hay un buen trecho por autovía, así que no metas más de un cambio de alojamiento por cada dos o tres días.
  • Altitud y clima: si subes a los Lagos de Covadonga desde Cangas de Onís, la altitud cambia y se nota. Arriba hace bastante más fresco que en la costa, así que mete un chubasquero en la mochila.

Elige uno o dos de la lista y pasa más de una noche en cada uno. El verde y el azul del Cantábrico se aprecian mejor sin horarios. ¿Qué te apetece más, la torre medieval o la casona indiana junto al mar?

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