Un camino entre árboles grandes, un portalón de piedra y, al fondo, una fachada de piedra gris con balcones labrados y escalinata. Esa es la entrada al Parador de Limpias, un edificio que se asoma a la ría de Limpias, en Cantabria, a la vera del río Asón.
Antes de ser hotel fue el Palacio de Eguilior, donde Alfonso XIII instaló su residencia de verano. Desde 2004 es parador, y eso permite a cualquier viajero pasar la noche en aquellas salas.
Esta guía reúne diez planes, dentro y fuera de la finca, y deja para el final los consejos prácticos. Está pensada para quien busca una escapada tranquila por Cantabria, con el verde de los jardines, el agua de la ría y la costa a un paso. Empieza con una nota que conviene tener clara antes de reservar.
Ficha del parador
Parador de Limpias
- Estado
- Cierre del 3 de enero de 2027 al 28 de febrero de 2027
- Edificio
- Palacio de Eguilior
- Época
- Residencia de verano de Alfonso XIII; parador desde 2004
- Dirección
- Fuente del Amor, 2, 39820 Limpias (Cantabria)
- Piscina
- Exterior, de temporada
- Aparcamiento
- Sí
- Mascotas
- Consultar las condiciones antes de reservar
- Cocina
- Tradicional cántabra
1. Fechas de cierre: del 3 de enero al 28 de febrero de 2027
Dato clave: la casa cierra entre el 3 de enero y el 28 de febrero de 2027. Para una escapada invernal, comprueba las fechas antes de reservar.
Cuando está abierto, lo más agradable es viajar entre primavera y otoño, con los jardines en plenitud y la piscina de temporada en funcionamiento.
2. Dentro del palacio de Eguilior
El interior conserva el porte señorial de la casa. Hay habitaciones dobles estándar y superiores, junior suites y estándar accesibles; todas con suelo de madera y grandes ventanas hacia el verde.
El mayor de los salones, el Valle de Asón, acoge a 200 personas, y completan el conjunto La Pinta y Don Diego de la Piedra. Fuera, la finca tiene tenis, pádel y piscina de temporada. Admite mascotas y está pensado para quienes llegan en bicicleta.
3. Los jardines, el verdadero lujo
Lo mejor de esta casa está fuera: césped amplio, senderos de grava y árboles altísimos que sombrean el verano. Los jardines son enormes y están muy cuidados.
La web oficial anima a descansar y a pasear por ellos, y con la ría tan cerca la calma es completa. (Es de esos sitios en los que apetece leer fuera con un café.) Con buen tiempo, merece la pena reservar una tarde entera solo para recorrerlos sin mirar el reloj, por los caminos de grava y bajo la sombra de los árboles más altos.
Los salones, con luz natural y vistas al jardín, admiten desde 10 hasta 200 personas para celebraciones familiares o de empresa.
4. La mesa: cocina cántabra con sabor indiano
El restaurante toma el nombre del palacio y es un comedor luminoso y elegante, con aire indiano y vistas a los jardines. La cocina es cántabra de siempre, actualizada.
Platos para elegir:
- Arroz con bogavante, el sello de la casa
- Un cocido montañés, que es el guiso de cuchara de la región
- Sopa de pescado
- Ternera de vaca Tudanca, la raza propia de Cantabria
- Tabla de quesos cántabros
- Anchoas de Santoña

Un consejo: tras probar las anchoas en la mesa, conviene visitar Santoña, el lugar al que Paradores atribuye el origen de las anchoas en aceite de oliva.
5. Limpias y su Cristo
El pueblo es conocido por sí mismo. La iglesia de San Pedro guarda el Cristo de Limpias, el gran reclamo de la localidad.
Por las calles del casco hay casas señoriales y de indianos, que eran las de los emigrantes que volvieron ricos de América. Con una hora de paseo es suficiente, y el resto de la tarde queda libre para volver a los jardines.
6. Museo Naval y Puerto del Rivero
A orillas de la ría aparecen el Museo Naval y el Puerto del Rivero. Se llega a pie desde el pueblo, y es un buen paseo sin prisas para la tarde de llegada.
7. Cuevas de Cullalvera y Covalanas
Para un plan subterráneo, el parador recomienda Cullalvera y Covalanas. Son la solución cuando llueve (y en Cantabria, a veces, toca). Conviene dedicar una mañana a cada una, sin mezclarlas con otras visitas.
8. Liérganes y Cabárceno
Para ir en familia, la casa propone Liérganes y el Parque de la Naturaleza de Cabárceno. Si llevas niños, Cabárceno ocupa un día entero, así que no lo combines con ningún otro plan. Liérganes, en cambio, se recorre con más calma.
9. Santoña, marismas y Laredo
En Santoña nacieron, según Paradores, las anchoas en aceite de oliva. A poca distancia hay un arenal, la playa de Berria, que la web describe como ampliamente accesible, y el Parque Natural de las Marismas de Santoña, Victoria y Joyel.
Ya en Laredo, la playa de La Salvé es de las más largas y hermosas de Cantabria: cinco kilómetros de arena para caminar por la orilla una mañana entera.
10. Altamira y el nacimiento del Asón
Con las Cuevas de Altamira y el nacimiento del río Asón se hacen las salidas más largas de esta guía. Por el valle hay además centros de interpretación: en Rasines, Ramales, Soba, Ruesga, Ampuero y la propia Limpias.
Parador de Limpias en TikTok
Antes de reservar, este vídeo te ayuda a hacerte una idea del parador y de su entorno.
Preguntas frecuentes
¿Puedo comer o cenar sin alojarme?
Sí, el restaurante recibe a clientes no alojados. Se reserva mesa en paradores.es o en el 942 62 89 00; el almuerzo es de 13:30 a 16:00 y la cena, de 20:00 a 22:30.
¿Admiten mascotas?
Sí, el parador acepta mascotas, aunque hay que consultar las condiciones antes de reservar. Si viajas con tu perro, mejor resolverlo antes del viaje para evitar sorpresas en recepción.
¿Hay piscina?
Sí, una piscina exterior de temporada. Tiene más sentido de primavera a otoño, cuando los jardines están en su mejor momento y el tiempo acompaña para el baño.
¿Qué se puede ver cerca?
A 14 km está la cueva de Cullalvera y a 17 km la de Covalanas, con arte rupestre. Santoña, la villa marinera de las anchoas, queda a 17 km.
Cómo llegar y moverse
Si sales de Santander o de Bilbao, sigue la A-8 hasta la salida 173 (sentido Burgos-Logroño). Un kilómetro después aparece el desvío a Limpias.
Para el coche hay garaje, que es de pago, y un aparcamiento exterior con plazas de ambas clases. Con la finca tan grande, lo normal es dejar el vehículo y moverse a pie por los jardines.
Cuando organices tu primera mañana, piensa en el desayuno: la ría detrás del jardín y el mismo palacio donde veraneaba un rey.








