El nombre de Molina de Aragón encierra una historia de frontera. Enrique II de Castilla quería entregar la villa a su condestable. Los vecinos no lo aceptaron, se rebelaron y se pusieron bajo el rey de Aragón. Aquel gesto dejó el apellido que aún lleva, en el nordeste de la provincia de Guadalajara.
En una loma del Señorío de Molina, de cara a la fortaleza, se alza el Parador de Molina de Aragón. Es un edificio nuevo, abierto el 13 de mayo de 2025 según el Ministerio de Industria y Turismo, con unos 7.500 metros cuadrados. Dentro de la red, es el noveno que tiene Castilla-La Mancha.
La arquitectura no intenta parecerse al castillo. Usa vidrio y piedra y deja que la vieja fortaleza siga mandando en el paisaje. Las diez rutas siguientes van del propio cerro hasta el Geoparque Molina-Alto Tajo, y cada una trae un dato para organizarte.
Ficha del parador
Parador de Molina de Aragón
- Estado
- Cierre del 9 de noviembre de 2026 al 28 de febrero de 2027
- Edificio
- Edificio contemporáneo de piedra y vidrio, de 7.500 m²
- Época
- 2025
- Habitaciones
- 24
- Dirección
- C/ Parador, 12, 19300 Molina de Aragón (Guadalajara)
- Spa
- Zona wellness; condiciones y precios en paradores.es
- Aparcamiento
- Parking exterior gratuito y garaje de pago; recarga de vehículos eléctricos
- Cocina
- Tradicional castellana
1. Subir al castillo de Molina
Se levantó en el siglo XII sobre una alcazaba anterior. Hoy figura como el castillo más grande de Guadalajara y entre los mayores de España.
El recinto interior fue la residencia de los señores de Molina. Allí sobreviven cuatro torres de las ocho que tuvo, enlazadas por un adarve almenado. Para pasar al recinto exterior hay que cruzar la Puerta del Reloj; en ese espacio hubo un barrio completo, y de su iglesia románica no quedan más que los cimientos.
Para una foto abierta, colócate junto al parador, en la otra orilla del Gallo. Si prefieres la villa, camina hacia la Puerta del Reloj: la muralla te cae justo delante.

2. La Torre de Aragón y la judería
Aislada, algo más al norte, se levanta la Torre de Aragón. En la base de la fortaleza espera el Prao de los Judíos, un yacimiento: allí estuvo la sinagoga del barrio judío.
3. Una mañana por las calles de la villa
En su día Molina capitaneó una taifa pequeña, y el Cantar de mio Cid la nombra. Paradores propone cruzar el puente románico, ver la veleta del Giraldo, que remata la torre de San Francisco, y también el el Museo de Molina.
Para terminar, las casonas: la del Virrey de Manila y la de los marqueses de Villel, dos palacios que muestran el pasado noble de la villa.
Con una mañana te sobra. Reserva la tarde para el castillo y deja la Torre de Aragón como última parada.
4. Despertar frente a las murallas
Son 24 habitaciones, y dos de ellas son junior suites. El blog oficial de Paradores asegura que todas tienen terraza con vistas al castillo. Quien viaje con cámara agradecerá el encuadre que ofrece el edificio.
Al anochecer, una iluminación cuidada hace que el edificio se sume a la silueta luminosa de la villa. Por dentro dominan las tierras, los granates y las mostazas, un guiño a la arquitectura molinesa.
Además tiene zona wellness, cafetería, restaurante y terraza. El aparcamiento exterior es gratuito.
El parador baja la persiana por temporada: cierra del 9 de noviembre de 2026 al 28 de febrero de 2027. Mira paradores.es antes de pensar en una escapada invernal.
5. Arte para no olvidar el fuego de 2005
Este hotel tiene detrás una desgracia. En julio de 2005, el fuego arrasó unas 13.000 hectáreas de la comarca y el Gobierno se comprometió a ayudar a que se recuperase. Veinte años más tarde, el compromiso tiene forma de parador.
El itinerario artístico empieza con una foto de Eduardo Nave tomada en el monte quemado de Selas. Después aparecen piezas de Candela Muniozguren, Santiago Giralda, Rosa Brun, Santiago Picatoste y Roger Coll.
Dedícale un rato al llegar. Habla de memoria y de esperanza, algo que no se espera en el vestíbulo de un hotel.
6. A la mesa con pastores y arrieros
Esta es tierra de paso y de rebaños, y la carta lo cuenta. El bacalao de arrieros rinde homenaje a quienes cargaban mercancías a lomos de mula. Las migas del pastor llevan aroma de lavanda y un huevo campero, y nacen de la vida trashumante. Son platos de camino, pensados para reponer fuerzas después de una jornada larga.
- Morteruelo
- Trucha ahumada en ensalada
- Quesos artesanos y torreznillos
- Cabrito, en paletilla asada
Cuando llega el otoño, entran en la carta las setas y la trufa. El postre clásico es la pata de vaca, un bizcocho con crema por dentro y chocolate por fuera.
7. El Alto Tajo, un geoparque de la Unesco
Toda la comarca es Geoparque Mundial de la Unesco por su variedad geológica y biológica. Sobre todo mandan las gargantas y los cañones que excavan el Tajo y los ríos que desembocan en él.
Entre los lugares que sugiere Paradores están el puente de San Pedro, donde se junta el Gallo con el Tajo, la laguna de Taravilla, el Salto de Poveda y el Salto del Campillo. Cierra la lista el mirador del Alto Tajo.
8. Simas, rocas extrañas y ciudades de piedra
Si quieres salir de lo evidente, merecen la pena la Sima de Alcorón, de las Rocas Mágicas en la Sierra de Caldereros y de la cascada de la Escaleruela.
Dos ciudades encantadas, Chequilla y Peñalén, aguardan en la Hoya del Espino: laberintos de roca que invitan a perderse un rato. Para la prehistoria, el parador menciona la cueva de los Casares y el santuario de la Virgen de la Hoz, que está dentro de un barranco.
9. Zafra y el castro celtíbero
El castillo de Zafra corona un peñasco y se vio en Juego de Tronos. Mucho antes allí se libró la rebelión que terminó en la Concordia de Zafra y con Molina sin independencia.
A otra escala, el castro de Ceremeño es de los mejores restos celtíberos de la comarca.
Ceremeño se visita solo con cita previa. Pídela antes de ponerte en camino.
10. De la sal a las truchas
Las salinas de Saelices de la Sal son muy antiguas. Cuentan con un museo donde se explican las formas tradicionales de sacar la sal.
Peralejos de las Truchas aparece en El río que nos lleva, la novela de José Luis Sampedro, y está pegado al Tajo. Es uno de los lugares que el propio parador pone entre sus favoritos.
Molina de Aragón en TikTok
Si quieres ver Molina de Aragón antes de ir, este vídeo te da una buena idea de lo que tendrás cerca del parador.
Preguntas frecuentes
¿Cuándo está cerrado el Parador de Molina de Aragón?
Cierra por temporada del 9 de noviembre de 2026 al 28 de febrero de 2027. Reserva fuera de esas fechas para no llevarte sorpresas con el viaje.
¿Puedo comer allí sin alojarme?
Sí, reservando en paradores.es o en el 949 860 960. Hay almuerzo de 13:30 a 15:30 y cena de 20:30 a 22:30, abierto a quien no se aloja.
¿Qué es el postre típico de Molina?
Las patas de vaca con crema: un bizcocho relleno de crema y cubierto de chocolate, famoso en Molina. Se sirve en el restaurante del parador.
¿Dónde puedo aparcar?
Hay parking exterior gratuito y un garaje de pago. También dispone de recarga para coches eléctricos, útil si recorres la comarca.
Cómo llegar y cuándo ir
Desde Madrid hay unos 205 kilómetros hasta Molina de Aragón y desde Zaragoza, unos 145. Paradores cita ambas porque cuentan con aeropuerto y con estación de tren, así que te sirven de punto de partida.
Para caminar por el Alto Tajo, primavera y otoño son más amables con el calor. Si vienes en invierno, no olvides que el hotel cierra entre noviembre y febrero.
Un posible reparto de días:
- Día uno: castillo, torre y calles de la villa.
- Día dos: Alto Tajo, con el puente de San Pedro y el Salto de Poveda.
- Con más margen: Zafra y las salinas de Saelices.
El parador propone también astroturismo y otras actividades en plena naturaleza. ¿Te animas a ver el castillo encendido desde tu terraza y levantar después la vista a las estrellas?








