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Parador de Olite: 10 paradas en el castillo de los reyes de Navarra

El Parador de Olite reabrió en mayo de 2026 en el Palacio Viejo de los reyes de Navarra. Diez paradas con dato útil: mesa, museos, pueblos y entorno.

Parador de Olite: 10 paradas en el castillo de los reyes de Navarra
Escrito porValeria Navas Sampedro
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Actualizado 19:59 · 4 min de lectura

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El fuego de 1813 no acabó con el palacio de los reyes de Navarra, y dos siglos más tarde una reforma lo ha dejado listo otra vez. Una de sus alas sigue siendo hotel. Se llama Parador de Olite en el cartel y Parador de Olite-Erriberri en la web oficial, y está en la plaza de los Teobaldos.

Pasó diecisiete meses con las puertas cerradas. Hosteltur y el Ministerio de Industria y Turismo fijan la reapertura el 28 de mayo de 2026. El alojamiento ocupa la parte más vieja del conjunto, y desde su puerta se llega andando a casi todo lo que cuenta Olite. Quien ya había dormido aquí se preguntaba si volvería a ser igual.

Diez paradas ordenan lo que sigue, con armaduras y vidrieras de por medio, y también con huerta navarra. Cada una incluye un dato útil.

1. Un palacio hecho de varias épocas

Carlos III el Noble hizo de esta fortaleza una corte estable. Añadió el Palacio Nuevo, donde llegaron a celebrarse Cortes. Bajo todo ello hay un praesidium romano, del que se ven restos al pie de las torres. Esa mezcla de épocas explica por qué recorrer el conjunto da tantas sorpresas.

La guerra de la Independencia trajo el golpe más duro. En 1813, Espoz y Mina ordenó prenderle fuego para evitar que los franceses se atrincheraran. Obtuvo la categoría de Monumento Nacional en 1925, igual que Santa María. Convertido en hotel, se inauguró en 1966 con el nombre de Príncipe de Viana, y lo conservó mucho tiempo.

2. Dormir en el Parador de Olite

El hotel ocupa el Palacio Viejo, también llamado de los Teobaldos. De los dos palacios que forman el conjunto, es el más veterano. Carlos III lo reconstruyó con aire francés.

Las habitaciones mezclan el ambiente medieval con comodidades de hoy. Hay wifi, minibar, climatización y servicio de habitaciones. Se ofrecen en categoría estándar, superior y accesible, así que cada viajero encuentra la suya.

Dato útil: en la web oficial no aparece aparcamiento propio, y el edificio queda en pleno casco histórico. Al reservar, pregunta dónde dejar el coche.

3. Torres, vidrieras y armaduras

La decoración carga con buena parte de la experiencia. Aparecen torres y almenas, galerías con vidrieras y arcadas. Cuelgan tapices y lámparas de forja, hay artesonados en lo alto y armaduras en las esquinas. Mirar hacia arriba tiene premio en cada pasillo, y la luz que cruza los cristales cambia a lo largo del día.

4. Lo que cambió con la obra

Los trabajos alcanzaron las cubiertas, la carpintería exterior, las habitaciones y los baños. El edificio gana además en consumo energético y en climatización. Hosteltur resume el objetivo: que los clientes estén cómodos y que el edificio se conserve.

Dato útil: tras la reapertura surgió una pequeña polémica en el pueblo. El letrero de la entrada dice solo «Parador de Olite» y omite la forma bilingüe que usa la web de Paradores.

5. El Palacio Real de Olite

Pared con pared con el hotel está la visita que justifica por sí sola el viaje. Reúne torres, jardines y galerías de época medieval. Cuando llega el verano se convierte en el escenario central del Festival de Teatro Clásico de Olite.

6. A la mesa: arcos de ladrillo y huerta

El comedor luce columnas y arcadas de ladrillo. La carta se apoya en la menestra, los espárragos de Navarra, las pochas y los pimientos del piquillo. Ocupan también su sitio el cordero al chilindrón, el ajoarriero de bacalao, la txistorra y los quesos del Roncal y de Idiazábal.

Dato útil: guarda sitio para el final, con cuajada, canutillos, leche frita o la tarta de almendra de Ujué.

Comedor del Parador de Olite con arcos de ladrillo
Foto: Paradores de Turismo de España (paradores.es)

7. Iglesias y calles de piedra

A pocos pasos se alzan las iglesias de San Pedro y de Santa María la Real. El casco antiguo suma casas de piedra y palacios del Renacimiento y del barroco, un buen escenario para caminar cuando baja el sol.

8. El Museo del Vino

Olite es tierra de viñas, y el Museo del Vino forma parte de lo que recomienda el parador. Queda a poca distancia del alojamiento. Encaja antes o después de una comida bajo los arcos, porque lo que hay en el plato y lo que hay en la copa hablan de la misma tierra.

Si te interesa saber qué hay detrás de cada plato, consulta en el restaurante cuáles son las verduras de temporada. La huerta navarra es la base de toda la oferta gastronómica del hotel.

9. Artajona y Ujué, dos pueblos medievales

Con coche, a 18 kilómetros en cada caso, aguardan el recinto amurallado de Artajona y las murallas de Ujué. En esa misma comarca queda San Martín de Unx.

10. Pitillas, Bardenas y Pamplona

Para los aficionados a las aves, la laguna de Pitillas está a unos 10 kilómetros y sirve de observatorio. A unos 45 se abren las Bardenas Reales, y a unos 40 espera Pamplona, con sus pintxos. Con más días por delante, el parador sugiere Puente la Reina, Urbasa, Zugarramurdi y la Selva de Irati.

Olite en TikTok

Este vídeo recorre Olite, útil para planificar qué ver durante la estancia.

Cómo llegar y cuándo ir

Tafalla está a unos 5 kilómetros y Pamplona a unos 40. Se llega por la N-121 y por la autopista AP-15.

Cada estación tiene su plato fuerte. La primavera pone en la mesa espárragos y alcachofas, el verano llena Olite de teatro y el otoño se queda con la vendimia.

Después de un cierre tan largo, el Palacio Viejo vuelve a abrir sus puertas. ¿Te apetece dormir en el palacio de los reyes de Navarra?

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