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El carro de bronce de Badajoz: un lujo etrusco en Tartessos

El carro de bronce de Badajoz hallado en Casas del Turuñuelo, en Guareña, es único en la península y enlaza Tartessos con la Etruria del siglo V a. C.

El carro de bronce de Badajoz: un lujo etrusco en Tartessos
Escrito porAlejandro Martín-Sanz de SantamaríaArqueólogo y catedrático en la Universidad de Salamanca
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3 min de lectura

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Hace unos 2.500 años, alguien dejó un carro de bronce en un edificio que acabaría sellado bajo el barro. Hoy ese vehículo ritual, hallado en Casas del Turuñuelo, en Guareña (Badajoz), se conoce como el carro de bronce de Badajoz y los investigadores lo consideran único en la península.

El yacimiento está en la vega del Guadiana y sus excavaciones llevan abiertas desde 2015. La pieza ha salido en la VIII campaña del proyecto Construyendo Tarteso, que coordina el Instituto de Arqueología de Mérida. Se fecha en el siglo V a. C., en el ocaso de la civilización tartésica.

Lo que parecía un santuario agrícola o una residencia aristocrática fortificada resulta ser, además, un punto de entrada de bienes exóticos. Por él pasaban objetos de lujo que unían Extremadura con las élites del centro de Italia.

El carro de bronce de Badajoz: un lujo etrusco en Tartessos

Un carro con acento etrusco

La sorpresa del equipo, codirigido por la arqueóloga Esther Rodríguez, está en el estilo. Los únicos paralelos conocidos no están en el sur peninsular, sino en la antigua Etruria, en Italia.

El vehículo tenía una caja de madera, de la que solo se intuye la huella, revestida de placas de bronce fundido de gran calidad técnica. En el frontal aparece Aqueloo, un dios fluvial con astas y barba, ligado en los mitos al inframundo y a la regeneración.

En los laterales hay dos grifos de perfil, y en los extremos, figuras humanas con los brazos en alto que sostienen el conjunto. Todo descansa sobre dos ruedas también decoradas.

Por esas imágenes, los investigadores piensan en una importación desde la península itálica: quizá un regalo diplomático o una compra de altísimo rango.

El Guadiana funcionaba como una autopista fluvial que conectaba Extremadura con las redes del Mediterráneo central.

El contexto: un banquete antes del final

El lugar del hallazgo aporta tantas pistas como el objeto. El carro apareció en el sector sur del edificio principal, cerca de la habitación del banquete, una gran sala donde se celebraban comidas rituales.

Los arqueólogos sugieren que el carro no servía para el combate ni para el transporte cotidiano. Habría formado parte del aparato escénico de ceremonias y banquetes comunales, antes de que el edificio fuera clausurado de forma deliberada hacia finales del siglo V a. C.

El carro de bronce de Badajoz: un lujo etrusco en Tartessos

En la misma campaña salieron dos braseros y un caldero de bronce. Junto con el sacrificio masivo de caballos y bóvidos descubierto en 2017, apuntan a que en el Turuñuelo se celebraron comidas sagradas de gran escala.

Por qué importa este hallazgo\n\nUn carro como este aporta algo muy visual a la historia de Tartessos: un objeto de prestigio que ayuda a imaginar cómo se mostraba el poder ante los invitados a un banquete. No es un simple fragmento de cerámica, es una pieza pensada para ser vista y admirada por todos los presentes.\n\nTambién cambia el mapa de contactos. Que los paralelos más cercanos estén en Etruria sugiere relaciones directas entre élites de ambos extremos del Mediterráneo, con intercambio de regalos y de ideas. La interpretación final dependerá del estudio de la pieza, que sigue en marcha, y de lo que aparezca en futuras campañas de excavación.\n\n## Cerámica griega, alabastro egipcio y marfil oriental

El carro no estaba solo. En el yacimiento han aparecido fragmentos de cerámica fina del Ática, vasos de alabastro de origen egipcio y marfiles orientales con escenas de guerreros.

Esa acumulación de objetos de lujo desmiente la imagen de un Tartessos periférico y aislado. Su dominio de la metalurgia del oro y de la plata lo convirtió en socio comercial de fenicios y griegos, y atrajo manufacturas desde el Nilo hasta los talleres etruscos.

El carro de bronce de Badajoz: un lujo etrusco en Tartessos

Cada fragmento de vajilla ayuda a reconstruir la economía del mundo antiguo. Antes de ser pasto del fuego y de quedar sellado bajo el barro, el edificio fue un imán para el coleccionismo de lujo internacional.

Como los restos de un naufragio cuentan qué tormentas cambiaron los mapas, este carro habla de una época de transición en la que el viejo mundo tartésico se resistía a desaparecer.

¿Cuántos palacios más duermen bajo los campos de cultivo de Badajoz, con la firma de los últimos señores de Tartessos?

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