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Qué ver en el casco antiguo de Puerto de la Cruz: 10 paradas con sabor a mar

Casco antiguo de Puerto de la Cruz: 10 paradas entre plazas, iglesias, castillo y jardines, con consejos para recorrer el barrio marinero a pie.

Qué ver en el casco antiguo de Puerto de la Cruz: 10 paradas con sabor a mar
Foto: Gerardo nuñez / Wikimedia Commons (CC BY 3.0)
Escrito porMartina Vicente GilPeriodista
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4 min de lectura

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El casco antiguo de Puerto de la Cruz es el de un pueblo que vivió del mar. Su primera actividad portuaria registrada es de 1502, y en 1651 se firmó una Real Provisión de Felipe IV. Esa huella de puerto y de pescadores se nota todavía en la plaza principal, en las ermitas y en el barrio de La Ranilla.

El casco histórico está declarado Bien de Interés Cultural con categoría de conjunto histórico desde 2006. Eso significa que no es una postal para el turista, sino un tejido de casas, iglesias y fortificaciones que se ha ido sumando durante siglos.

Quienes prefieren el mercado al restaurante de moda disfrutarán de este paseo: se trata de entender qué es un puerto antes de mirar la carta. Te propongo diez paradas, de la plaza al paseo marítimo.

1. Plaza del Charco

Es el centro neurálgico del municipio. Su pila central se construyó en 1880.

Empieza aquí para situarte. Es el lugar donde se cruzan vecinos y visitantes, y desde donde se entiende la forma del casco.

2. Casa de la Real Aduana

Fue fundada en 1620 y su propietario, el Cabildo de Tenerife, la rehabilitó. Hoy alberga una tienda de artesanía y el Museo de Arte Contemporáneo Eduardo Westerdahl.

Pasar por aquí ayuda a recordar que el comercio marítimo fue el origen del lugar. Consulta si la tienda y el museo están abiertos.

3. Iglesia de Nuestra Señora de la Peña de Francia

Se construyó inicialmente en 1697 y se amplió después. Es una de las referencias religiosas del casco.

Entra a ver el interior con calma y fíjate en cómo se fue ampliando el templo a lo largo de los siglos.

4. Iglesia de San Francisco

La ermita de San Juan Bautista, del siglo XVI, forma una nave lateral desde el siglo XVIII. Destacan sus retablos renacentistas y barrocos.

Es una parada pequeña, pero con más capas de historia de las que aparenta desde fuera.

5. Castillo de San Felipe

Se construyó en el siglo XVII para defender la población de los ataques piratas. Hoy es un espacio cultural.

Es la prueba de que el puerto necesitaba defenderse de lo que llegaba por el mar. Consulta la programación antes de ir.

6. Ermita de San Telmo

Es de 1870 y se alza en el paseo marítimo que lleva su nombre.Es un buen sitio para mirar el mar y descansar entre una parada y otra.

7. Barrio de La Ranilla

Los «ranilleros» eran originalmente los vecinos de este barrio, de fuerte tradición pesquera. Ya en 1772 Viera y Clavijo mencionaba la ermita de la Peña de Fuerteventura en La Ranilla.

Pasea por sus calles para ver la parte más cotidiana del casco, la que se parece menos a un decorado.

8. Iglesia de Todos los Santos

Es de culto anglicano y de estilo neogótico. Su primera piedra se colocó el 7 de mayo de 1890.

Es un recordatorio de que el puerto también recibió a viajeros de otros países y de otras religiones.

9. Sitio Litre

Es una casa del siglo XVIII con un jardín de plantas tropicales y subtropicales, considerado el más antiguo de Tenerife.

Para quienes viajan sin prisa, es una pausa verde que enseña qué especies se han aclimatado en la isla. Comprueba los horarios antes de visitarla.

10. Lago Martiánez

Es un complejo diseñado por César Manrique, inaugurado en 1977 y declarado jardín histórico.

Cierra el paseo con una mirada contemporánea. Muestra cómo la ciudad volvió a mirar al mar, esta vez desde el diseño.

Cómo recorrer el casco antiguo de Puerto de la Cruz

El casco histórico se recorre a pie con facilidad. Dedica una mañana y una tarde si quieres entrar en iglesias, castillo y jardines, y no olvides pasear sin rumbo por La Ranilla.

Consejo: empieza temprano en la Plaza del Charco, antes de que se llene, y deja la ermita de San Telmo y el paseo marítimo para el final de la tarde.

Para alojarte, elige una zona cercana a la plaza o al paseo marítimo y así evitas desplazamientos en coche. Los horarios y las aperturas de museos, castillo y jardines cambian, así que conviene comprobarlos con antelación.

Si te sobra tiempo, hay más huellas del pasado marinero. La ladera de Martiánez es zona arqueológica declarada en 2007, y los Hornos de Cal figuran como sitio histórico. También puedes acercarte a la ermita de San Nicolás de Tolentino y a su casa solariega.

Para entender el contexto, piensa en las fechas que marcan el lugar: actividad portuaria en 1502, Real Provisión en 1651 y título de ciudad en 1956. Con ese hilo, cada parada del paseo encaja como una pieza más de la misma historia.

Fíjate también en cómo conviven épocas muy distintas en pocos metros: una casa de 1620, una iglesia anglicana de 1890 y un complejo de 1977 diseñado por César Manrique. Esa mezcla es lo que distingue a este casco de otros más homogéneos.

Un último apunte histórico: el título de ciudad llegó con un decreto de 1956, y el casco fue declarado conjunto histórico en 2006, cincuenta años después. Esa protección es la que ha permitido que muchas de estas piezas sigan en pie.

Si te interesa saber de dónde viene lo que comes, pregunta por los productos del mar y de la isla en los locales de barrio. Evita las prisas de una sola jornada: este es un lugar para estirar el paseo.

¿Qué te apetece más, empezar por la plaza y los templos, o por la orilla del mar?

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