Si algo huele a Mallorca en una copa, es esto: eucalipto, mentol y una fruta oscura que parece recién cogida entre bancales. Golós Negre 2019 nace en viñedos de Manacor y Felanitx, dos pueblos del este mallorquín, y reúne uvas que casi no se ven fuera de ella.
Lo hace Vins Miquel Gelabert. El nombre alude a lo goloso, pero ojo: lo que significa es que la boca resulta amable y envolvente. No es un tinto dulce.
Esta guía recorre su ficha completa: dónde se coloca en la bodega, qué aporta cada variedad, cómo se cría, qué sientes al catarlo, con qué cocina mallorquina lo puedes sentar y qué hacer en Felanitx si te acercas.
Dos gamas, un tinto con crianza larga
Miquel Gelabert trabaja con dos líneas. Golós agrupa un blanco, un rosado y este tinto, con producciones de pocos miles de unidades. Son Moix es el escalón más alto de la casa, con series de apenas unos cientos.
Dentro de Golós, el tinto es el único que pasa por una crianza larga. En la añada 2019 salieron 3.220 botellas de formato clásico y 20 mágnum de litro y medio. Es, en la práctica, la puerta de entrada más completa al estilo de la casa.

Cuatro uvas, cuatro funciones
El vino se apoya en tres tintas autóctonas de la isla más una francesa:
- Callet: la tinta más asociada al Llevant. Da color ligero, fruta roja y un fondo de especias.
- Mantonegro: la otra gran tinta mallorquina, muy presente también en Binissalem. Suma volumen, fruta en sazón y un trago suave.
- Fogoneu: variedad minoritaria, rara incluso entre los viticultores de la isla.
- Cabernet sauvignon: aporta capa de color, tanino firme y un punto balsámico.
Cruzar autóctonas con una uva bordelesa es costumbre en la DO Pla i Llevant. La cabernet da sostén a un callet de capa fina, y el callet le presta a la cabernet un acento de clima mediterráneo.
Regla mnemotécnica: callet, la especia; mantonegro, la carne; fogoneu, la rareza; cabernet, el esqueleto.
Viñas en vaso y en espaldera
El viñedo mezcla dos formas de conducir la cepa. En vaso, la planta crece baja, sin apoyo, como un arbusto. En espaldera se ata a alambres y forma hileras.
Los racimos proceden de Manacor y Felanitx, vecinos entre sí y con mucha tradición en la DO Pla i Llevant. Esta denominación data de 1999 y abarca la zona central y oriental de Mallorca. La otra DO de la isla, Binissalem, se extiende por el interior, a los pies de la Serra de Tramuntana.
De la uva a la botella
La bodega relata tres fases:
- Fermentación espontánea, en acero: sin levaduras compradas. Hacen el trabajo las que viven en el propio viñedo y llegan con el racimo.
- Doce meses de barrica: en roble de dos orígenes, francés y americano, que se complementan.
- Reposo en botella: alrededor de un año más en bodega antes de salir al mercado.
Dejar que fermente por sí solo cuesta más tiempo y tiene más riesgo. A cambio, muchos elaboradores creen que el vino refleja mejor su lugar de origen. Sobre la madera: el roble americano se asocia a vainilla y coco, mientras que el francés da especia delicada y taninos más sedosos.
Detalle de etiqueta: «crianza» figura como término legal, pero al abrir la botella interesa saber cuántos meses y qué madera. En este caso, un año y dos procedencias.
La ficha en tres cifras
- 14 % vol.: grado habitual en tintos mediterráneos de uva bien madura.
- 12 meses de barrica.
- Tirada: 3.220 botellas y 20 mágnum.
Ese 14 % se percibe como untuosidad en el paladar, pero la acidez y el tanino lo mantienen en pie.
Qué hay en la copa
Así lo leemos en copa, por fases:
- Vista: mucho color, un picota vivo y brillante.
- Nariz: fruta madura, eucalipto y mentol en primer plano, con un toque de regaliz y un recuerdo floral de violeta.
- Boca: pasa suave y untuoso, con el azúcar, la acidez y el tanino bien compensados; textura de terciopelo.
- Final: persistente y grato.
Y una frase corta lo resume bien: «un tinto fresco». Ahí está la pista: aunque marque 14 % vol., lo que se queda en la memoria es esa frescura de monte.
Si vienes de Rioja o de Ribera, notarás que el registro es otro. Aquí mandan lo balsámico y lo mediterráneo, y la violeta marca la diferencia.
Cómo servirlo
Lo servimos de 18 a 20 °C. Si hace calor, o el comedor está caldeado, quédate en los 18, porque el alcohol puede tapar los balsámicos.
Ábrelo media hora antes o decántalo. Elige una copa ancha, que deje respirar al eucalipto y a la fruta.
(Pequeña corrección.) Si la botella ha dormido cerca de un radiador, pásala quince minutos por la nevera. Ganará definición.
Con qué comerlo
Lo llevamos a la mesa con caza de salsa agridulce, quesos de calidad y asados. Llevado a la mesa isleña y peninsular, funcionan así:
- Perdius amb col: perdiz envuelta en hojas de col, clásico de caza en la isla.
- Conill amb ceba: guiso de conejo con abundante cebolla, de sabor suave y textura tierna.
- Pato con higos o ciruelas: la fruta de la salsa se parece a la del vino, en línea con el agridulce que proponemos.
- Cordero al horno con romero: el romero se hermana con el perfil balsámico.
- Formatge de Maó curado: con años de cava, resiste el tanino y el grado.
Mejor no lo cruces con pescado ni marisco: junto a un tinto balsámico de esta graduación, lo marino sabe metálico y se pierde su finura.
Golós Negre y Son Moix Negre, cara a cara
Son dos tintos con crianza que salen de la misma bodega y que tienen callet y cabernet sauvignon en común. Lo que cambia:
- Golós Negre 2019: cuatro uvas, madera francesa y americana, 3.220 botellas. Más balsámico y de boca golosa.
- Son Moix Negre 2019: solo callet y cabernet, barrica francesa nueva, 532 botellas. Prima la fruta y una madera más fina.
Para estrenarte con los tintos de la isla, el Golós es un buen camino. Si ya los conoces, el Son Moix muestra la cara más concentrada de la casa.
Cómo catarlo para sacarle partido
Sirve poco vino, mira el color contra un fondo claro y huele sin agitar. Después mueve la copa y vuelve a la nariz: es entonces cuando suelen aparecer el mentol y el eucalipto. En boca, deja que el vino se reparta por toda la lengua antes de tragar.
Te conviene fijarte en la longitud. Cuando el sabor sigue ahí varios segundos después del trago, hablamos de un final largo, y este tinto lo tiene. Es un buen ejercicio para quien está aprendiendo a leer un vino.
Cuánto aguanta
La 2019 ya tiene varios años de botella, así que es buen momento para abrirla. Por estructura y crianza, aguantará todavía algún tiempo sin perder fruta.
Guárdala tumbada, entre 12 y 15 °C constantes y sin luz. En formato mágnum, el vino evoluciona más despacio.
Para quién es
Para quien busca conocer las variedades autóctonas de Mallorca en una sola botella, es un buen punto de partida. También es un regalo distinto para quien disfruta de la mesa de caza.
Sobre premios, la bodega recuerda medallas de oro en los Zarcillo, Terravino y los Sakura Japan Women’s Wine Awards, además de una Mezquita de Oro en Córdoba. Son de añadas previas, no de esta.
Escapada a Felanitx
Felanitx queda al sur de Manacor y mantiene un vínculo antiguo con la viña. En el último tercio del siglo XIX, con la filoxera arrasando los viñedos franceses, Mallorca tuvo un periodo de exportación hasta que la plaga cruzó también el mar.
Coronando el puig de Sant Salvador se encuentra su Santuari, de los miradores más famosos de Mallorca. Cuando el día está claro, se distingue Cabrera.
En el pueblo, la iglesia de Sant Miquel se levanta al final de una escalinata imponente. Ya junto al mar, Portocolom es un puerto natural con casitas de marineros y embarcaciones pintadas.
Plan sugerido: santuario a última hora, cena en Portocolom. El paisaje de viñas y campos del Llevant compensa la ruta.
Un poco más allá, el Castell de Santueri se asienta sobre un peñasco y cierra una ruta de interior que casi nadie hace en un primer viaje a Mallorca.
¿Un guiso de caza, una tarde de otoño en Felanitx y una copa de callet con aire de eucalipto? Así se entiende el Llevant sin mirar al mar.







