La palabra «Selección» en una etiqueta de Rioja no es una categoría oficial, y eso ya dice algo del vino. En Izadi Selección Tinto 2020 la elige la propia bodega para señalar de dónde sale la uva: cuarenta hectáreas de viña vieja, plantada hacia 1970 y cultivada en vaso. Lo hace Bodegas Izadi, de Villabuena de Álava, que forma parte del grupo Artevino. Izadi significa «naturaleza» en euskera.
Cuesta 18,90 euros la botella de 75 cl en la tienda de Artevino, un PVP orientativo a 28 de octubre de 2026. Existe también en mágnum, a 41,15 euros.
Qué hay detrás del nombre
La DOCa Rioja reconoce Crianza, Reserva y Gran Reserva. «Selección» queda fuera de esa escala, de modo que para juzgar este tinto hay que mirar lo que hay en la copa: edad del viñedo, ensamblaje y crianza. Los tres apuntan a un vino con ambición.

Un viñedo que cruza una frontera administrativa
Las parcelas están entre Villabuena de Álava, Samaniego y Ábalos, a los pies de la Sierra de Cantabria, junto al Ebro. Las dos primeras localidades son alavesas. Ábalos, en cambio, es riojano, de la comarca de la Sonsierra, y dentro del mapa de la denominación cuenta como Rioja Alta. Sobre el terreno, sin embargo, todo es la misma ladera: la sierra frena el aire frío y la altura refresca las noches, lo que ayuda a madurar sin perder acidez.
Vaso, es decir, cepa baja
En el sistema de vaso la planta se deja crecer baja y sin alambres. Pide más horas de trabajo manual y produce menos que la espaldera, pero la energía de cada cepa se reparte en pocos racimos. A los cincuenta años, además, las raíces buscan el agua muy abajo, y en los veranos secos la viña responde con regularidad.
Cinco variedades
- 80 % tempranillo, que da cuerpo, color y fruta roja.
- 10 % graciano, la fuente de acidez y de especia.
- 5 % garnacha, algo más golosa.
- 3 % maturana tinta, una uva rescatada, con color de sobra.
- 2 % mazuelo, que aporta tanino y frescor.
Los porcentajes pequeños importan más de lo que parece. Funcionan como un condimento que no se identifica solo, pero sin el cual el plato cambia.
Crianza y barricas
Se vendimia a mano en cajas de 15 kilos, de modo que la uva llega sin romperse. La fermentación se hace en acero, donde es fácil controlar la temperatura. Luego vienen 16 meses de barrica, con un 75 % de roble francés y un 25 % de americano. Entre las tonelerías francesas figuran Darnajou, Taransaud, François Frères y Radoux, y entre las americanas, Demptos y Murua. Un tercio de las barricas es nuevo, otro tercio de segundo año y el resto de tercero, para que la madera sume sin imponerse.
Lo que da en copa
Color rubí. Aromas de fruta roja bien madura, tostados, monte bajo y especias. En boca, taninos suaves que no raspan, y un final donde fruta y madera se reparten el protagonismo, con la especia de la barrica detrás. El monte bajo, o sotobosque, es el olor de hoja caída, seta y tierra mojada.
Temperatura y copa
De 16 a 18 °C. Más frío, el tanino se pone duro; más caliente, el alcohol esconde la fruta. Una copa mediana o grande y media hora de aire antes de comer. No necesita decantador.
A la mesa
Lo llevamos a la mesa con carnes rojas, cordero y setas. Un buen plan: chuletillas al sarmiento, solomillo a la parrilla o un revuelto de hongos, donde el aroma del vino y el de la seta se reconocen. También van las patatas a la riojana y las pochas con codorniz. Si cocinas setas, hazlas con ajo y aceite, sin nata, y deja que el vino ponga el bosque. Los quesos azules y el vinagre le sientan mal.
Cuánto puede esperar
Viña vieja, graciano y 16 meses de madera dan estructura para varios años más. El graciano es el que sostiene la acidez durante la guarda. Tumbado, entre 12 y 15 °C y en la oscuridad, la fruta roja cederá terreno al cuero y a la especia.
Para quién
Una comida de domingo con la familia, un regalo para quien valora el origen de la uva. Al servirlo en un restaurante, pregunta a qué temperatura lo guardan: con 22 °C pierde la fruta y parece más pesado.








