Casi nadie espera encontrar cuatro años y medio de crianza en un vino que sale a seis euros la botella. Murillo Viteri Reserva 2019 lo ofrece: 24 meses en barrica, 12 en depósito y 18 en botella, en total 54 meses antes de salir a la venta.
Lo elabora Bodegas Murillo Viteri, una bodega familiar de Cenicero, en la Rioja Alta, que trabaja con uva de sus propios viñedos. Vende por caja desde su web: 74 euros las doce botellas, es decir, unos 6,17 euros cada una. Es un PVP orientativo de la bodega a fecha de 28 de octubre de 2026.
El listón del Reserva
En la DOCa Rioja, un Reserva tinto exige 36 meses de envejecimiento y, de ellos, 12 de barrica como mínimo. El Gran Reserva sube a 60 meses con 24 de barrica. Murillo Viteri queda a seis meses de esa categoría, pero en barrica ya iguala el mínimo del Gran Reserva.
La categoría se ve en la tirilla del Consejo Regulador: roja para Crianza, granate para Reserva y azul para Gran Reserva.

Viñas de familia y ensamblaje tradicional
Las cepas superan los 40 años. A esa edad dan menos fruto, pero regular, incluso cuando el año viene seco o lluvioso. El ensamblaje sigue el modelo clásico de Rioja:
- 85 % tempranillo, que sostiene el vino con fruta roja, color y estructura.
- 10 % mazuelo, que suma color y acidez.
- 5 % graciano, escaso pero decisivo, por su frescura y su perfil especiado.
En una crianza tan larga, ese graciano ayuda a que el vino conserve vida al cabo de tantos meses con la madera.
Tres tiempos de espera
La primera etapa son 24 meses en barrica de roble americano. Es la madera de la tradición riojana: de poro abierto, cede vainilla, coco y especias dulces con más generosidad que el francés. Luego vienen 12 meses en depósito, donde se unen vinos de barricas distintas, siempre algo diferentes entre sí, para lograr un conjunto uniforme. Y por último, 18 meses de botella, una crianza sin aire en la que fruta y madera acaban de integrarse.
Lo que dice la ficha
Color rubí vivo y brillante. En nariz, fruta madura bien unida a la madera, con especias y recuerdos de vainilla. En boca, redondo, estructurado y sedoso. Final largo y agradable, con la frescura que dejan el graciano y el mazuelo. Un rubí vivo tras cuatro años y medio de crianza indica que la acidez de partida era buena, y la vainilla del roble americano aparece fundida con la fruta y no por delante.
Servir sin prisas
Entre 16 y 18 °C, en copa mediana o grande. A más temperatura, el alcohol manda y la fruta se apaga. Abre la botella media hora antes. Si la comida va a ser larga, mejor una hora antes, con el corcho colocado encima sin cerrar del todo.
En la mesa
Lo llevamos a la mesa con carnes asadas, guisos de siempre, cordero, quesos curados y cocina mediterránea. Un tanino ya redondeado lo hace agradecido: cordero al horno, chuletillas al sarmiento, patatas a la riojana, carrillada, rabo de toro y, para la sobremesa, un Idiazabal o un manchego curado. Con pescado fino, mariscos o picantes pierde.
Cómo guardar la caja
Está listo para beberse, aunque una botella bien cuidada puede esperar. Tumba las botellas lejos de la luz, a entre 12 y 15 °C. Más que el calor de un día, daña la oscilación continua entre noche y día, así que la cocina, las ventanas y los radiadores no son buen sitio.
Cuánto sale cada copa
Una botella de 75 cl da unas cinco copas de 150 ml. Con el precio orientativo de la caja, cada copa de este reserva sale por poco más de un euro. Para quien bebe vino a diario, esa cuenta pesa tanto como la crianza: comprar por cajas solo tiene sentido si el vino se mantiene bien durante meses, y en este caso la larga espera en botella en la bodega juega a favor.
Para quién
Para quien quiere tener un rioja con crianza a mano, para comidas familiares con varias botellas abiertas, y para quien empieza a entender qué aporta la barrica. La misma bodega hace Libertad de Expresión 2018, un vino de autor con las mismas uvas pero viñas de 80 años y barrica americana nueva: el paso siguiente si este te convence.








