Hay faros que son un edificio y otros que son un hecho histórico. El de Cabo Vilán, en Camariñas, es de los segundos: en 1896 se convirtió en el primer faro eléctrico de España, y su historia empieza con un naufragio. Está en plena Costa da Morte, donde el Atlántico golpea la roca con ganas.
Hasta ese cabo llega una de las rutas de senderismo más completas de la zona, la PR-G 158, un circuito de unos 22 kilómetros que parte del pueblo. Entre una cosa y otra caben una ermita con leyenda, calas de arena blanca, un cementerio de ingleses y una tradición artesana que sigue viva.
En esta guía tienes seis paradas para entender Cabo Vilán y su entorno, y al final unas recomendaciones para organizar la jornada con seguridad.
1. El faro de Cabo Vilán
La torre del faro es octogonal y se ve desde lejos, plantada sobre una punta de roca. Es el primer faro de España que funcionó con luz eléctrica, en 1896. Cuando hay temporal, el viento contra la torre produce un zumbido grave que se oye a distancia.
Visítalo a primera hora o al final de la tarde, cuando la luz es más baja y hay menos coches. Y si el día es de temporal, observa desde un lugar seguro y no te acerques al borde.
2. El Serpent y el Cementerio de los Ingleses
Para entender por qué existe el faro hay que mirar al mar. En noviembre de 1890 se hundió frente a esta costa el navío británico HMS Serpent. Murieron unos 170 tripulantes y solo se salvaron unos pocos. El desastre llevó a mejorar la señalización de este tramo de costa.
Los cuerpos fueron enterrados en el Cementerio de los Ingleses, un rincón sereno y melancólico que merece una parada en silencio. Es un lugar de respeto, no de selfis.
3. La ruta circular PR-G 158
Si prefieres caminar, la PR-G 158 o «Ruta da Costa da Morte» es un circuito de unos 22 kilómetros que sale y termina en las ruinas del Castelo do Soberano, junto al puerto de Camariñas. Es una jornada larga: cuenta con salir temprano y llevar comida y agua.
El camino bordea la ría y el cabo, y ofrece miradores sobre el mar y la desembocadura del río. No es una ruta para improvisar. Mira antes el parte del tiempo, lleva calzado de montaña y revisa el track oficial.
4. La ermita de la Virxe do Monte
Desde la ruta se puede desviar hasta la ermita de la Virxe do Monte, que da vistas a la ría y al propio cabo. Cuenta la leyenda que las mujeres de los marineros giraban las tejas del tejado para que el viento cambiara y sus maridos pudieran volver a casa.
Sea cierta o no, la historia hace que mires cada piedra con otros ojos. Es una buena parada para respirar antes del tramo largo.
5. Playas de Pedrosa y Reira
A pocos kilómetros al este del cabo hay un grupo de playas salvajes: Pedrosa, Balea y Reira. Arena clara, bolos de granito y mar abierto. Son lugares para mirar y caminar, no siempre para bañarse: el Atlántico aquí es bravo y las corrientes pueden ser peligrosas.
Consulta antes las condiciones y respeta las señales. Y no dejes basura en la arena.
6. El encaje de bolillos de Camariñas
Camariñas no es solo naturaleza. Su seña de identidad es el encaje de bolillos, un oficio artesano que mantienen vivo muchas palilleiras. El sonido de los palillos al chocar es parte del pueblo.
Haz una parada en el Museo do Encaixe antes de sentarte a comer. Es una visita corta y pone cara a una tradición que ha sobrevivido a la era digital.
Cómo combinar faro, ruta y pueblo
No hace falta hacer los 22 kilómetros para disfrutar de Vilán. Si andas justo de tiempo, la visita al faro, al cementerio y al museo se resuelve en una mañana, con el coche como apoyo. Si quieres caminar, escoge un tramo corto de la PR-G 158 y vuelve por el mismo camino.
Para quienes viajan con niños, el faro y el pueblo son más sencillos que la ruta larga. Para el senderista con experiencia, la circular completa es una forma de ver el cabo desde todos sus ángulos. Para quien no tiene coche, conviene preguntar en Camariñas por las opciones de transporte antes de planificar el día.
Recomendaciones para tu visita
- Cuándo ir: en primavera y otoño hay menos gente. En verano, madruga.
- Qué llevar: calzado con buen agarre, agua, comida y un cortavientos.
- Comer y dormir: en Camariñas y sus alrededores hay tabernas con pescado y marisco del día y alojamientos rurales; pregunta en la oficina de turismo.
- Cuántos días: una jornada para la ruta y otra para el faro, el museo y las playas.
Seguridad: la Costa da Morte no perdona las imprudencias. Respeta los senderos marcados y no te acerques al borde de los acantilados si hay viento fuerte.
Cuándo volver
Cabo Vilán se entiende mejor despacio: una ruta larga, una cena de pescado y el faro encendido al caer la noche. ¿Madrugarás para recorrer la PR-G 158 entera o te quedarás con el faro?








