En Begur, una de las cosas que más se preguntan antes de ir a la costa es dónde está el agua más azul del Baix Empordà. La respuesta suele ser la Cala d’Aiguablava, y el nombre ya lo dice en catalán: «agua azul».
Es una bahía pequeña, de arena fina y dorada, encajada entre pinos y rocas. El Mediterráneo es tan claro que se ve el fondo desde la orilla. Eso explica su fama, y también el problema que arrastra: casi todo el mundo quiere estar allí a la misma hora.
Esta guía te cuenta qué hay que ver y hacer en Aiguablava, cómo organizar el día para no pasarlo dando vueltas con el coche y por qué merece la pena elegirla frente a otras calas de Begur.
1. El Parador de Aiguablava: la mejor vista de la bahía
Lo primero que se ve al llegar es el edificio del Parador de Aiguablava, sobre el acantilado de la Punta d’es Muts. Vigila la cala desde arriba, como un faro sin luz.
No hace falta alojarse para asomarse a sus alrededores. Desde ese punto alto verás los barcos de recreo anclados sobre el agua clara, con tanta nitidez que parecen flotar en el aire. Es la postal del Empordà en una sola imagen: roca, pinos que casi tocan el mar y calma.
Consejo: para una foto sin nadie, toma el Camí de Ronda que sale de la cala hacia el sur. En menos de 10 minutos llegas a rincones de roca donde el azul es igual de intenso y el silencio, mayor.
2. Cómo llegar a la Cala d’Aiguablava sin perder la mañana
Seamos prácticos. En temporada alta, aparcar en Aiguablava es complicado. El aparcamiento es de pago, tiene plazas limitadas y se llena pronto (y cuando se llena, toca dar la vuelta).
La estrategia es sencilla: llega a primera hora, antes de que el sol suba, y no vayas a la aventura. Si tu plan es pasar el día, lo razonable es planificar la llegada igual que se planifica un vuelo. Consulta antes las condiciones de acceso en el Ayuntamiento de Begur, porque en verano pueden cambiar de un año a otro.
Quien viaje por libre y no quiera depender del coche tiene otra opción: caminar por el Camí de Ronda desde calas vecinas. Es más lento, pero llegas sin atascos.
3. Arroces y pescado con los pies casi en la arena
En Aiguablava no se viene a comer un bocadillo. La oferta a pie de playa está entre las mejores de la zona, y el protagonista es el producto de mar. Toc al Mar es uno de los restaurantes de referencia, con pescado de la lonja de Palamós y arroces como plato fuerte.
Pide las gambas de Palamós a la plancha o un arroz caldoso de bogavante. Si vas en fin de semana, reserva con días de antelación (o con semanas, si es verano). Comer viendo entrar y salir los barcos de la cala es una de esas pequeñas recompensas que justifican la ruta entera.
4. Snorkel y kayak: la cala vista desde el agua
Lleva máscara y tubo. El fondo es en su mayor parte de arena blanca, y esa arena refleja la luz y da el color caribeño del agua. En los laterales rocosos, en cambio, hay mucha más vida submarina.
La cala está bien resguardada de la Tramuntana, lo que la hace segura para hacer snorkel. Si prefieres remar, alquila un kayak o una tabla de paddle surf y explora la costa hasta la Cova d’en Gispert. Desde el agua se entiende por qué la Costa Brava se llama así: las paredes caen casi en vertical sobre el mar.
Aviso: es una cala protegida. Cuida la arena, no dejes colillas ni basura y sigue las indicaciones de los socorristas y del Ayuntamiento.
5. ¿Aiguablava, Sa Tuna o Sa Riera?
Begur tiene otras calas famosas, como Sa Tuna y Sa Riera. Las tres merecen una visita, pero Aiguablava ofrece una combinación poco habitual: servicios cerca, un entorno natural muy bien conservado y una luz que cambia el color del agua según la hora.
Es cómoda, es fotogénica y funciona bien para una escapada en pareja o para un día de playa con amigos. Si buscas más aislamiento, Sa Tuna y Sa Riera juegan en otra liga de ambiente, más de pueblo marinero.
6. Recomendaciones para organizar tu visita
- Llega temprano y evita los fines de semana de verano si puedes.
- Lleva calzado cómodo para el Camí de Ronda.
- Reserva mesa con antelación si quieres comer en primera línea.
- Trae tu propio equipo de snorkel para explorar a tu ritmo.
Dedícale medio día como mínimo. Con un día completo puedes combinar baño, paseo hasta el Parador y comida tranquila.
Un último consejo antes de ir
Aiguablava funciona mejor cuando se vive sin prisa. Elige hora, aparca pronto y deja que el azul haga el resto. ¿Con qué luz prefieres ver la bahía, la del amanecer sin gente o la de la tarde sobre las rocas?








