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Sidra Petritegi 500 Bostehun: cinco siglos de lagar en Astigarraga

La sidra Petritegi 500 Bostehun celebra los 500 años del lagar de Astigarraga con una edición limitada Euskal Sagardoa. Cata, historia y cómo visitarlo.

Sidra Petritegi 500 Bostehun: cinco siglos de lagar en Astigarraga
Escrito porAlexander del Campo OliveraPeriodista y cocinero
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3 min de lectura

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Hay lagares que presumen de antigüedad y otros que la llevan puesta. Petritegi, en Astigarraga (Gipuzkoa), pertenece a los segundos: su caserío-lagar original se fundó en 1526, y en 2026 cumple 500 años.

Para celebrarlo, la familia ha embotellado una edición limitada, la sidra Petritegi 500 Bostehun. Si te interesa el enoturismo en el País Vasco, esta botella es una buena excusa para ir a conocer el lugar.

Sidra Petritegi 500 Bostehun: cinco siglos de lagar en Astigarraga

Astigarraga, la capital de la sidra vasca

No hablamos de un vino de Rioja Alavesa ni de un txakoli de Getaria. Esto sabe a manzana y a burbuja natural, y lleva el sello de Astigarraga, el pueblo donde la cultura sidrera es parte de la vida diaria.

Petritegi es una bodega familiar que ha crecido con el paso de los siglos sin dejar de ser un lagar. Esta sidra de aniversario es su homenaje: un producto pensado para recordar medio milenio de oficio.

Letra pequeña: no es una sidra de supermercado. Es una producción limitada, elaborada bajo la Denominación de Origen Euskal Sagardoa, que exige manzanas autóctonas del País Vasco.

Detrás del proyecto está la mirada del enólogo Argoitz Otaño y la familia Otaño-Goikoetxea, que seleccionaron los frutos de sus propios manzanos para rendir tributo al caserío fundado en 1526.

Cómo es en la copa

Sírvela y mira primero el color: un amarillo pajizo limpio, con reflejos verdosos que anuncian frescura.

En nariz destaca un perfil tropical, con toques cítricos muy sutiles. En boca, la acidez está bien integrada y fina, y el final es largo y persistente. Es de las que invitan a un segundo trago.

Sidra Petritegi 500 Bostehun: cinco siglos de lagar en Astigarraga

Con qué acompañarla

Una sidra con este perfil, fresca y con fruta tropical, pide mesa de producto sencillo. El maridaje más natural es el del menú clásico de sidrería: la tortilla de bacalao, jugosa y apenas cuajada, y la chuleta a la brasa, con su costra salada.

Si cocinas en casa, también encaja con pescados blancos, con quesos de oveja y con aperitivos fritos, porque la acidez limpia el paladar entre bocado y bocado. Sírvela bien fría, en copa ancha, y no la dejes abierta mucho rato: el gas se va rápido.

Cómo se hace

La elaboración sigue un camino clásico y respeta el ritmo del campo. Las manzanas se recogen en su punto de maduración en la provincia. Después llegan el lavado, el triturado y el prensado, y los mostos fermentan en la propia bodega.

Son los métodos que han pasado de padres a hijos durante generaciones. Aquí no hay atajos: la sidra se hace con tiempo y con la fruta de la zona.

Más que una sidrería: qué ver y qué hacer

La botella sirve de punto de partida para una ruta por la zona. Lo que empezó como un caserío tradicional es hoy un complejo que produce más de un millón de botellas al año.

La visita va más allá de la mesa de madera y del menú de sidrería de toda la vida, con tortilla de bacalao y chuleta. Alrededor de la marca hay varios espacios:

  • Sagar Bar Malum Rex, el bar de sidra del complejo.
  • Hotel Sagarlore, un hotel boutique para pasar el fin de semana.
  • Experiencias para conocer el lagar y el mundo de la manzana.

Dato curioso: la bodega cuenta con el sello Queer Destinations Committed, que la identifica como un espacio inclusivo y comprometido con la sostenibilidad.

Su catálogo actual va más allá de esta sidra de aniversario. Incluye La Petri, una bebida espumosa de corte moderno, y un zumo de manzana ecológico que pueden tomar todos los públicos.

Un plan de fin de semana en Gipuzkoa

La ruta funciona mejor si la planteas con calma. Una mañana para pasear por Astigarraga, una comida de sidrería y una tarde para conocer el lagar y su entorno. Si te quedas a dormir, el hotel del propio complejo evita desplazamientos.

Quien viaja desde fuera suele combinar la visita con otros pueblos de la costa guipuzcoana. No hace falta correr: lo bueno de una sidrería es que se disfruta despacio, con la mesa larga y la conversación abierta.

Dos consejos de logística. Reserva con antelación, sobre todo si vas en grupo. Y pregunta en la bodega por las visitas y los horarios, que pueden variar según la temporada.

Cómo conseguirla

La Petritegi 500 Bostehun es una edición limitada, así que conviene preguntar por ella en la tienda online de la bodega o en sus distribuidores habituales. Precio y disponibilidad cambian, y lo mejor es comprobarlos directamente.

Sidra Petritegi 500 Bostehun: cinco siglos de lagar en Astigarraga

Si buscas un regalo con historia o quieres sorprender en una cena con amigos, es una botella que se cuenta sola. Y si te acercas a Astigarraga, reserva mesa con tiempo.

¿Te animas a descorchar medio milenio de historia vasca?

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