Cinco mil metros cuadrados de tejado dan una idea de lo que cuesta mantener en pie un palacio decimonónico. Eso es lo que la propia marquesa de Griñón ha explicado sobre El Rincón de Aldea del Fresno, la finca neogótica de la familia Falcó, en el oeste de la Comunidad de Madrid.
El edificio tiene más de 160 años y se nota en cada cornisa. Humedades, grietas y el desgaste de la cubierta han obligado a Tamara Falcó y a su hermano Manuel a emprender una rehabilitación. (Un palacio así se parece más a una pequeña ciudad que a una casa).
Esta guía repasa qué es El Rincón, qué se esconde en sus salas y qué puedes hacer en el pueblo que lo rodea.
El Rincón: un palacio neogótico con treinta habitaciones
El complejo reúne treinta habitaciones y tres salones señoriales. El más famoso es el Salón de los Espejos, con 230 metros cuadrados de superficie.
La obra pendiente se concentra en la cubierta. Con tanta superficie de tejado, cualquier filtración alcanza techos, muros y estancias nobles. Por eso los hermanos Falcó trabajan además en la actualización de las licencias administrativas que exige un edificio histórico de este tamaño.
Aldea del Fresno: 3.000 vecinos y un escenario de cine
El palacio está en Aldea del Fresno, un municipio de unos 3.000 habitantes. Las cámaras lo conocen bien.
Aquí se rodó La escopeta nacional, de Luis García Berlanga, y más tarde el edificio sirvió de decorado para una película de Alejandro Amenábar. Alquilar sus salas al cine y a eventos de la alta sociedad ha ayudado a sostener la finca. En ella se celebró también la boda de Tamara con Íñigo Onieva.
Una hélice rusa y un hospital militar
Dato curioso: entre las piezas históricas del palacio hay una hélice de un avión ruso de la Guerra Civil. Durante aquellos años, El Rincón funcionó como hospital militar.
Es el tipo de detalle que explica por qué estas casas importan para quien estudia el pasado. Cada reforma, cada cambio de uso, deja una capa más en los muros.
Qué hacer cerca de El Rincón
Los alrededores guardan otro atractivo conocido de la región: la playa fluvial del Alberche. Es un oasis de agua dulce que en verano se llena de bañistas.
Un consejo práctico: antes de plantear la visita, consulta si el palacio admite público, porque su uso depende de las obras y de los eventos. El río y el casco urbano son un buen plan alternativo.
Un edificio con futuro por decidir
Las obras y los permisos marcarán el próximo capítulo del palacio. Mientras tanto, Aldea del Fresno sigue siendo una escapada tranquila desde Madrid, con historia, río y un caserón neogótico que merece conservarse.
¿Qué harías tú para mantener vivo un edificio así?








