Zarautz se asoma al Cantábrico con una playa enorme, pero la villa de verdad empieza unas calles más atrás. Allí, entre la calle Mayor y las plazas que rodean las iglesias, queda el casco antiguo de Zarautz: un conjunto pequeño de torres, palacios y conventos que se recorre sin prisa y que se ve mejor cuando el sol aún entra de lado por las calles.
La villa se fundó en 1237 por orden de Fernando III de Castilla. Hasta el siglo XVI buena parte de sus vecinos vivió de la pesca de la ballena, y después llegaron la agricultura, la industria textil y la construcción de muebles y barcos. Esa historia práctica se nota en los edificios: casas defensivas del siglo XV, palacios renacentistas y conventos del XVII.
Te propongo diez paradas en un orden que se hace bien a pie. Cada una cuenta qué es, de cuándo es y qué conviene mirar. Si vas con niños, los jardines y las plazas dan margen para parar a mitad de camino.
1. Santa María la Real
Empieza por el conjunto de Santa María la Real, el corazón religioso de la villa. La torre-campanario fue antes la casa torre de los Zarauz, un linaje que la abandonó en 1457. A su lado está la iglesia del siglo XVI, con un retablo de los Araoz.
Junto al templo hay un yacimiento arqueológico visitable. Consulta el horario antes de ir, porque no abre todos los días.
2. Torre Luzea
En la calle Mayor se levanta la Torre Luzea, un castillo de gótico militar del siglo XV con tres plantas. Es el edificio más claramente militar del casco.
Mira la piedra de los muros y las aberturas, pequeñas y pensadas para defenderse. Junto a la torre hay un parque con estanque que conecta la calle Mayor con la avenida de Nafarroa, ideal para una pausa.
3. Casa Makatza
La Casa Makatza es otro edificio defensivo del siglo XV. Verla después de la Torre Luzea permite comparar dos construcciones de la misma época pensadas para defenderse.
Se admira desde la calle. Fíjate en la sobriedad de la fachada, muy distinta de la de los palacios que vienen después.
4. Casa Portu
La Casa Portu es un palacio vasco del siglo XVI con cuatro columnas jónicas en la fachada. Hoy es la casa consistorial, así que lo normal es verla por fuera y comprobar si hay alguna visita organizada.
Las columnas dan al conjunto un aire solemne que contrasta con las torres anteriores. Es buen sitio para detenerse a mirar el edificio con calma.
5. Casa Gamboa
En la calle Azara está la Casa Gamboa, del siglo XVII, con escudos de piedra en la fachada. Los escudos son el detalle que merece una pausa.
Es una parada breve. Basta con levantar la vista y leer la piedra.
6. Palacio de Narros
El Palacio de Narros se construyó en 1536 y es un edificio renacentista que conserva decoración del siglo XIX. Está rodeado por un jardín inglés.
En la fachada verás el escudo con la frase «Zarauz antes que Zarauz». Es el lema más llamativo del casco y invita a pararse a leerlo con calma.
7. Convento de los Franciscanos
Fundado en 1610 por Juan de Mancisidor, el convento de los Franciscanos conserva tablas flamencas del siglo XVI. La iglesia está dedicada a San Juan Bautista.
Las tablas flamencas son lo más delicado del conjunto. Consulta si se puede entrar antes de ir.
8. Convento de Santa Clara
El convento de Santa Clara se fundó un año después del franciscano. Guarda un retablo policromado del siglo XVIII.
Es un rincón tranquilo. Respeta la calma del lugar y consulta antes las condiciones de visita.
9. Ermita de San Pelayo
San Pelayo es el patrón de Zarautz y su ermita, en su forma actual, data de 1850. Las fiestas patronales se celebran en junio, con mucha gente en la calle.
Si buscas el casco más sosegado, evita esos días. Si quieres ver la villa con ambiente, son una buena ocasión.
10. Ermita de Santa Marina
Construida en 1610, la ermita de Santa Marina se reconstruyó en 1932 y de nuevo en 1991. Es un cierre discreto del paseo y una buena muestra de cómo se ha ido reparando el patrimonio de la villa a lo largo del tiempo.
Aquí termina el recorrido. Desde este punto puedes volver hacia la playa por el camino que prefieras.
Cómo recorrer el casco antiguo de Zarautz
El casco es pequeño y se hace a pie con paradas cortas, de modo que una mañana tranquila basta para verlo. Para quedarte más tiempo, deja el coche aparcado y combina el paseo con la playa, que con casi 3 km es la más extensa del País Vasco.
La mejor época depende de lo que busques. En verano la villa se llena y en septiembre, con el campeonato de surf, hay mucho movimiento. Si prefieres calles tranquilas, elige una mañana de temporada baja o los meses de menos afluencia.
Para dormir, lo más cómodo es una zona cercana al casco, de modo que todo quede a pie. Antes de ir, consulta los horarios de las iglesias y del yacimiento, porque cambian según la época.
Consejo: sal temprano. A primera hora la luz entra de lado en las calles y se evita el ambiente más concurrido de la playa.
Respeta los espacios de culto y las normas de cada edificio. El casco es pequeño y se cuida entre todos.
¿Con qué parada te quedarías tú, con las torres góticas o con los conventos y su silencio?








