Zumaia es una villa del Urola que mira a la vez al río, al mar y a los acantilados. Su casco antiguo es de escala humana: una iglesia gótica, palacios de piedra, dos museos y una costa que ha pasado a la historia de la geología. Todo cabe en un paseo sin prisas.
El casco antiguo de Zumaia nace con la fundación de la villa en 1347, aunque algunos de sus lugares más antiguos son anteriores, como el monasterio de Santa María, ya documentado en el siglo XIII. Lo que se ve hoy mezcla ese origen medieval con casas señoriales del siglo XVII y edificios del XX.
Te propongo diez paradas. Empiezan en el corazón de la villa y terminan en la playa de Itzurun, donde la piedra deja de ser arquitectura y pasa a ser paisaje.
1. Iglesia parroquial de San Pedro
Es un edificio gótico levantado tras la fundación de la villa. La torre se completó en el siglo XV, las capillas laterales en 1504 y el coro en 1530. El retablo, de finales del siglo XVI, lo diseñó Juan de Ancheta y lo montó Martín de Abizu. Está ligada al antiguo monasterio de Santa María.
2. Palacio Olazábal
Es del siglo XVII y lo mandó construir Juan de Olazábal, secretario de Felipe IV. Mira su volumen y su piedra: es un buen ejemplo de la Zumaia de los linajes.
3. Palacio de Foronda
Lo construyó a comienzos del siglo XX el arquitecto Juan José Gurruchaga por encargo del marqués de Foronda, como residencia de verano. Sirve de contrapunto a los palacios más antiguos.
4. Iglesia de Santa María de Arritokieta
Un documento de 1292 recoge la donación del santuario por Sancho IV de Navarra al prior de Roncesvalles. La Virgen fue declarada patrona el 27 de diciembre de 1620; su imagen es del siglo XVI y está en un retablo del XVII. Junto al templo hubo un hospital en el que estuvo Francisco de Borja.
5. Museo Beobide
Está en la casa natal del escultor Julio Beobide. Es una visita corta y muy local. Consulta el horario antes de ir.
6. Museo de Zuloaga
Dedicado al pintor Ignacio Zuloaga, se encuentra junto a la playa de Santiago. Combina bien con un paseo por la orilla.
7. El puerto deportivo
Se sitúa en la bahía que forma la desembocadura del río Urola y tiene capacidad para 548 embarcaciones de hasta 15 metros. Es una parada tranquila para ver cómo el pueblo se asoma al agua.
8. Playa de Santiago
Se forma en la desembocadura del Urola. Es una zona de paseo y sirve de enlace entre el casco y la costa.
9. Ermita de San Telmo
Domina la playa de Itzurun. Hay referencias escritas desde 1540, y en el siglo XVII fue sede de la cofradía de mareantes de San Telmo. Su retablo rococó es del siglo XVIII. Vale la pena subir con buena luz.
10. Playa de Itzurun y el flysch
Aquí la Unión Internacional de Ciencias Geológicas estableció los límites globales de los pisos selandiense y thanetiense, del Paleoceno, de hace unos 61,6 y 59,2 millones de años. Los estratos se leen como las páginas de un libro. Si vas, respeta la marea y las indicaciones de seguridad.
Consejo: guarda el flysch y San Telmo para la parte final del paseo, cuando la marea y la luz te lo permitan. Mira antes el parte de mareas.
Cómo recorrer el casco antiguo de Zumaia
Se hace a pie. Empieza por San Pedro y baja hacia el río y la costa. El casco es compacto y se enlaza con la playa sin necesidad de coche.
Fuera de verano se disfruta con más tranquilidad, y los días de poca lluvia son los mejores para la ermita y el flysch. Para alojarte, quédate cerca de la villa o de la playa para ir caminando.
Evita ir con prisa al acantilado: la marea manda y conviene informarse antes. Si lo respetas, la visita es segura y memorable.
Para organizar la visita, piensa en dos tramos. El primero es cultural: San Pedro, los palacios, Santa María de Arritokieta y los dos museos. El segundo es natural: la bahía, las playas y el flysch. Entre uno y otro hay una transición muy clara, de la piedra labrada a la piedra que ha dibujado el mar.
Si viajas con niños, el tramo de playa y el puerto deportivo son los más agradecidos. Si tu interés es el arte, deja tiempo para los museos de Zuloaga y Beobide, que explican a dos artistas de la villa. Si buscas tranquilidad, camina por la mañana temprano, antes de que llegue el grueso de visitantes.
El flysch merece atención aparte: lo que se ve en Itzurun es un registro de millones de años, y por eso conviene ir con calzado adecuado, respetar los senderos y no tocar los estratos. Es un lugar frágil y también un lugar de estudio.
Quien llegue sin coche puede recorrer casi todo a pie una vez en la villa. Quien llegue en coche debe tener en cuenta que aparcar cerca de la playa es más difícil en temporada alta, y por eso conviene dejarlo lejos.
Si dispones de más de un día, reparte las visitas y repite el paseo por la playa a distinta hora. La marea cambia el aspecto de Itzurun, y un mismo rincón puede parecer otro. Lleva agua, abrigo ligero y calzado con buen agarre.
¿Te quedas con la geología de Itzurun o con los palacios del casco?








