El casco antiguo de Girona se despliega sobre una colina junto al río Onyar, en el mismo solar que ocupó la ciudad romana de Gerunda. Callejones empinados, escaleras de piedra y fachadas de colores sobre el agua dibujan un conjunto que mezcla muchos siglos de historia en pocas manzanas.
Aquí conviven una catedral que arranca en el siglo XI, un barrio judío que figura entre los mejor conservados de la península ibérica y una muralla de origen carolingio que todavía se puede recorrer. Si es tu primera vez en la ciudad, el casco antiguo de Girona se entiende mejor como un paseo largo que como una lista de monumentos.
Esta guía ordena las paradas como un recorrido a pie, desde la orilla del río hasta lo alto de la muralla. Cada una lleva su dato histórico comprobado y un detalle para mirar con calma.
1. Rambla de la Libertad
Es la puerta de entrada más cómoda al Barri Vell. Su configuración actual data de 1885, obra del arquitecto municipal Martí Sureda, y el nombre recuerda un árbol de la libertad plantado en 1869. Conserva una parte porticada de origen medieval (levanta la vista: los soportales dicen más que las tiendas).
2. Pont de les Peixateries
También se conoce como puente de Hierro o de Eiffel. Lo levantó en 1877 la compañía de Eiffel y sustituyó a unas pasarelas de madera que las crecidas del río echaban abajo una y otra vez. Es un buen punto para fotografiar la ciudad desde el agua.
3. Las casas del Onyar
Las fachadas que se asoman al río, pintadas con una paleta de colores definida por Enric Ansesa, Jaume Faixó y los arquitectos J. Fuses y J. Viader, son la postal más repetida de Girona. Las casas se asoman sobre el cauce. Una buena perspectiva es la del Puente de Piedra, de 1856, que sustituyó a un puente medieval de tres arcos góticos.
4. La catedral de Santa María
Las obras empezaron en el siglo XI en estilo románico, la ampliación gótica recibió su primera piedra en 1312 y el conjunto no se dio por terminado hasta el siglo XVIII. Su nave gótica, de unos 23 metros de ancho, es la más ancha del mundo en ese estilo. La fachada es barroca y se remata con una gran escalinata.
Consejo: consulta en la web oficial si hay ticket combinado para catedral, claustro y museo. Los horarios cambian según la temporada.
5. El claustro románico
Es del siglo XII y se atribuye al escultor Arnau Cadell. Los capiteles historiados invitan a detenerse en cada galería. La torre románica se asoma por encima del conjunto (y sí, merece la pena buscar el ángulo para verla).
6. El Tapiz de la Creación
Es una pieza románica excepcional que se exhibe entre la sala capitular y la sacristía del tesoro. No hace falta ser experto en tapices para entender por qué se considera una de las joyas de la catedral: la escala y el detalle imponen respeto.
7. El Call, la judería
Girona conserva uno de los barrios judíos mejor conservados de la península. La palabra Call viene del hebreo kahal. Un documento del año 888 ya habla de unas 25 familias judías, y en el siglo XII se calcula que unas 800 personas vivían en torno al carrer de la Força, cerca de la catedral. De aquí salieron figuras como Nahmánides (Mosse ben Nahman), médico y pensador.
8. Basílica de Sant Feliu
Su cabecera conserva la planta y el alzado románicos de los siglos XII y XIII, las naves son góticas y la fachada principal, barroca. Dentro se guardan ocho sarcófagos romanos y paleocristianos de los siglos III y IV, hallados al construir el templo, y el sepulcro gótico de San Narciso. La torre gótica, construida entre los siglos XIV y XVI, es otro de sus rasgos más reconocibles.
9. Los Baños Árabes
Pese al nombre, son un edificio cristiano de estilo románico, fechado en 1194. Su estructura imita la de los baños musulmanes: vestuario, sala fría con una piscina octogonal bajo una pequeña cúpula, sala templada, sala caliente y sala de calderas. Funcionó como baño hasta el siglo XV. El nombre de «Baños Árabes» se popularizó en el siglo XIX.
10. Sant Pere de Galligants
Este monasterio románico se fundó en el siglo XII: la iglesia actual se levantó hacia 1130 y el claustro conserva partes de 1154 y 1190. Es pequeño, pero muy buena muestra del románico catalán, con capiteles que recuerdan a los de la catedral de Girona. Desde 1857 acoge la sede gerundense del Museo de Arqueología de Cataluña.
11. La muralla carolingia
Cierra el recorrido y ofrece las mejores vistas. La muralla es de origen carolingio (siglo IX), se reconstruyó en el siglo XIV y fue ampliada en los siglos XV, XVI y XVII. Se puede caminar por ella y tiene cuatro accesos, con varias torres que hacen de miradores. Es uno de los itinerarios más visitados de la ciudad.
Cómo recorrer el casco antiguo de Girona
El Barri Vell se recorre a pie y las cuestas son constantes, así que conviene llevar calzado cómodo. Reserva una mañana larga o una tarde entera si quieres entrar en los monumentos sin prisas.
La luz de primera hora y la del atardecer favorecen las vistas de las casas del Onyar. Alojarte dentro del casco o en las calles cercanas al río te ahorra desplazamientos, aunque tendrás que subir a pie con el equipaje.
Evita improvisar la visita a los monumentos con horario ajustado: consulta siempre la web oficial de cada uno antes de ir.
¿Qué rincón del casco antiguo de Girona guardarías para el final del paseo?








