En el número 15 de la concurrida calle Alcalá se alza uno de los edificios más fascinantes y desconocidos del patrimonio arquitectónico de la capital: el histórico Casino de Madrid.
Fundado originariamente en el año 1836 por un grupo de intelectuales y burgueses liberales, este club privado trascendió pronto su función de espacio de reunión para convertirse en un auténtico escaparate del lujo, el arte y la ingeniería de principios del siglo XX.
Lejos de ser una simple sala de juego —su nombre respondía al concepto italiano de casino como villa o lugar de esparcimiento social—, la institución decidió levantar su propia sede definitiva inaugurada oficialmente en 1910.
Detrás de su imponente fachada se esconde un despliegue ecléctico donde confluyen el modernismo, el clasicismo francés y soluciones técnicas muy avanzadas para su época.
El proyecto arquitectónico fue el resultado de un concurso internacional convocado a finales del siglo XIX, cuyo planteamiento final unificó el arquitecto francés L. Farge junto al maestro español José López Sallaberry.
Declarado Bien de Interés Cultural (BIC) en 1993, el edificio mantiene intacta una riqueza ornamental que merece ser analizada paso a paso por cualquier viajero interesado en la historia urbana.
La gestación del palacio social y su concurso internacional
Hasta disponer de su actual emplazamiento en propiedad, la sociedad ocupó diferentes inmuebles alquilados en el centro de Madrid. Cansados de los traslados obligados por el crecimiento urbanístico, los socios constituyeron una junta directiva encargada de adquirir un solar en la céntrica calle Alcalá.
Se presentaron hasta 27 proyectos en un concurso pionero en España, demostrando la ambición de una burguesía madrileña que aspiraba a competir con los grandes círculos sociales de París o Londres.
El resultado constructivo combinó la solidez de la piedra caliza con una estructura interna de hierro forjado que liberaba grandes espacios diáfanos. (Y conviene señalar que el presupuesto inicial se desvió notablemente debido a la complejidad de los detalles escultóricos y los revestimientos de madera noble).
Los sótanos y plantas superiores se idearon para albergar desde salas de lectura y billar hasta salones de baile con una acústica milimétricamente estudiada.
La escalera principal: una obra maestra del hierro y el carbón
Si hay un elemento que detiene el pulso del visitante al cruzar el umbral es, sin duda, la escalera principal del patio interior. Diseñada bajo una inspiración claramente historicista y barroca, destaca por su monumentalidad y por la maestría de su herrería artística. Los juegos de luces que se filtran a través de la vidriera cenital superior bañan los mármoles italianos y las balaustradas esculpidas con una precisión quirúrgica.
En este espacio se concentraba la vida social del edificio. Los socios de mayor rango la descendían pausadamente para dejarse ver en los corrillos políticos y económicos de la Restauración. La estructura metálica que sostiene el lucernario supuso un hito de la arquitectura de hierro en Madrid, anticipándose a las soluciones constructivas que dominarían el paisaje urbano en décadas posteriores.
Los salones nobles: del Salón de Baile al despacho presidencial
El recorrido por el interior revela estancias de una suntuosidad desbordante. El Salón de Baile, inspirado en los grandes palacios versallescos, impresiona por sus grandes espejos venecianos, sus lámparas de araña de cristal de Roca y los estucados dorados que cubren los testeros. Cada rincón fue ornamentado por artistas de renombre de la época, incluyendo pinturas decorativas firmadas por maestros como Cecilio Pla.
Destaca también la biblioteca y la sala de estudio de estilo neogótico, un espacio concebido en absoluto silencio donde los socios preparaban oposiciones o leían la prensa internacional. (Un dato curioso: el edificio ya contaba con preinstalación de calefacción centralizada y red telefónica propia desde 1910, tecnologías punta que sorprendían a los visitantes extranjeros).
El Casino de Madrid en TikTok
Si quieres ver cómo luce este rincón en pleno directo y a través de los ojos de otros viajeros, echa un vistazo a este vídeo:
La vanguardia gastronómica en la azotea
En la actualidad, la planta superior del edificio ha sabido fusionar el peso de la tradición con la alta cocina contemporánea. En su icónico espacio de restauración opera el equipo liderado por el prestigioso chef Paco Roncero, galardonado con múltiples estrellas Michelin a lo largo de su trayectoria.
Esta dualidad —un continente decimonónico protegido por estrictas normativas de patrimonio y un contenido culinario hipervanguardista— define la personalidad única de la institución en el siglo XXI.
Nota práctica para visitantes: El Casino de Madrid es una entidad privada de acceso restringido a socios y convenios internacionales. Sin embargo, es posible acceder a determinadas zonas mediante visitas guiadas culturales autorizadas o reservando en su espacio gastronómico superior.
Con más de un siglo de historia sobre sus cimientos de la calle Alcalá, este palacio social continúa custodiando los secretos mejor guardados de la burguesía madrileña. ¿Qué otras historias albergan los muros de los antiguos círculos privados que han dado forma a nuestras grandes ciudades?








