El ritmo de la televisión diaria en directo y la presión por liderar las mañanas informativas pueden devorar la resistencia del periodista más fuerte en pocos meses. Soportar el peso de las cámaras exige encontrar un búnker de desconexión absoluta para resetear la mente.
Pocos conocen el rincón exacto del norte peninsular donde una de las presentadoras más influyentes de la televisión decide levantar su trinchera contra el ruido mediático. Un paraje misterioso que mezcla bosques de castaños, minas abandonadas y un vecindario que protege su intimidad con recelo..
Hablamos de Silvia Intxaurrondo. La carismática codirectora de ‘La hora de La 1’ de TVE ha sabido blindar su historia personal de una forma magistral. Un cordón umbilical con la tierra que ejecuta siempre que el calendario de producción le otorga un respiro en la capital.
Sopuerta: el refugio indomable de Silvia Intxaurrondo
Para escapar de la locura de los platós y el asfalto madrileño, la periodista de 46 años no busca lujosos complejos turísticos en el extranjero. Prefiere buscar la calma en Sopuerta, un fascinante municipio de montaña situado en la comarca vizcaína de Las Encartaciones.
Este indómito rincón, rodeado por el río Mercadillo y custodiado por el imponente monte Alén, destaca por un clima invernal severo y húmedo que la propia presentadora define como un paisaje inhóspito. Un territorio que exige carácter y que regala un aislamiento total a solo treinta kilómetros de Bilbao.
La relación de la periodista con estas calles es profundamente emocional: es el pueblo donde se crió su padre y el escenario de sus veranos de infancia. Una huella tan íntima que le sirvió de inspiración directa para ambientar su exitoso rural noir debut, ‘Solas en el silencio’.
La desconexión aquí es real gracias a que el municipio no está diseñado como una postal turística artificial. Los caseríos se dispersan entre barrios independientes donde el silencio de las laderas de roble es el único protagonista del día.
Torres feudales y el parlamento medieval de Avellaneda
El verdadero encanto patrimonial de Sopuerta no es fruto de la casualidad. El gran epicentro histórico de la comarca es el barrio de Avellaneda, que alberga la imponente Casa de Juntas. Un sobrio conjunto construido entre los siglos XIV y XVI donde los antiguos pueblos celebraban sus asambleas forales.
Convertido hoy en el Museo de las Encartaciones, este edificio es la puerta de entrada para comprender la historia única de la zona. Muy cerca, las legendarias torres banderizas medievales, como las de Garay o Loizaga, recuerdan el pasado de los linajes guerreros del norte.
Para los apasionados de la arqueología industrial, Sopuerta esconde otro gran secreto: los antiguos hornos de calcinación de mineral de hierro en el barrio de El Castaño. Vestigios de la intensa explotación minera del siglo XIX que hoy se integran en una espectacular ruta verde.
Hablamos de la Vía Verde Montes de Hierro, un trazado recuperado del antiguo ferrocarril minero que permite caminar o pedalear entre viaductos, túneles de piedra y densos bosques. El plan perfecto para oxigenar el cuerpo y vaciar la mente del estrés de la gran ciudad.
El cocido ferroviario: gastronomía de carbón, sidra y mina
¿Sabías que esta indómita comarca vizcaína cuenta con uno de los platos más contundentes y con más historia de la gastronomía vasca? Se trata del espectacular cocido ferroviario, una receta de alubias con sacramentos cocinada históricamente al calor del carbón por los antiguos mineros.
Para degustar los sabores autóctonos de la tierra sin margen de error, la zona cuenta con paradas obligatorias como el Restaurante Mendiondo, destacado por su cocina de proximidad, o el clásico Hotel-Restaurante Batzarki.
Estas mesas son el lugar ideal para acompañar el menú con la sidra de Las Encartaciones, una variedad con una personalidad muy marcada, más ácida y mineral que la de otras regiones del norte. Un maridaje perfecto que se completa con los espectaculares quesos de oveja locales.
Llegar a este idílico retiro rústico es sumamente cómodo por carretera, desviándose de la autopista A-8 en dirección a Zalla o Balmaseda. Una distancia estratégica excelente que te permite cambiar el asfalto de la ciudad por la naturaleza salvaje en menos de media hora.
La tendencia imparable de los refugios con raíces
Cada vez son más los profesionales del entorno de la comunicación y creadores de opinión que eligen pequeños municipios de montaña con fuerte arraigo familiar para establecer sus segundas residencias o puntos de desconexión mental.
Si visitas la comarca, te recomendamos organizar la ruta para disfrutar del atardecer sobre las cumbres de Mello y Longuitas. La paz y la fuerza visual de este paisaje te atraparán desde el primer instante en que decidas aparcar las prisas del día a día.
La cotizada tranquilidad de estos valles de interior cotiza al alza en los buscadores de turismo rural debido a su autenticidad sin aditivos. El indudable éxito de la novela de la presentadora de televisión amenaza con poner de moda este discreto búnker de piedra.
Al final, las grandes leyendas del periodismo nacional no necesitan adquirir exclusivas villas de diseño en islas exóticas para encontrar la paz absoluta. A veces, el verdadero éxito consiste en caminar por la calle donde vivió tu abuela, saludar a los vecinos del bar del pueblo y oler a tierra húmeda, ¿no crees?








