Si llegas en el cable car, lo primero que oyes es el chirrido del freno y las campanas del tranvía. Lo segundo, las risas de quienes se asoman a una pendiente que parece un tobogán. Así arranca el plan de qué ver en Lombard Street, una de las calles más fotografiadas de California.
La parte famosa mide una sola manzana, en el barrio de Russian Hill. No es una calle cualquiera: es un imán visual donde el rojo de los adoquines serpentea entre casas de lujo y el ingenio urbano convirtió un problema de tráfico en un jardín colgado de la colina. Los adoquines rojos bajan en zigzag entre mansiones, y los vecinos cuidan los parterres como si fueran su propio jardín. Por eso huele a tierra mojada y a flores en cuanto pones un pie en ella.
No hace falta más de una hora para recorrerla, pero conviene hacerlo con orden. Aquí tienes siete puntos para no perderte nada, con el plan que yo seguiría para ir de arriba abajo sin cansarte (calzado cómodo, que hay escaleras).
Los 7 puntos que ver en Lombard Street
Aunque la avenida cruza gran parte de la ciudad, el tramo de las curvas está solo entre las calles Hyde y Leavenworth. Todo lo que sigue ocurre ahí.
1. La parada del cable car Powell-Hyde
Empieza por el transporte más nostálgico de San Francisco. La línea Powell-Hyde tiene parada justo en lo alto del tramo curvo.
Ver cómo el tranvía frena en la cima mientras bajan los pasajeros ya es parte del espectáculo. Si viajas con niños, se lo pasarán bien con el viaje en sí.
Bajarte aquí te ahorra la subida a pie por la cuesta. Guarda las fuerzas para las escaleras de después.
2. Las vistas desde lo alto de Hyde Street
Antes de bajar, párate arriba. Desde el inicio de las curvas, en Hyde Street, la vista pasa por los tejados de North Beach hasta la Coit Tower, la isla de Alcatraz en la bahía y el Bay Bridge.
Es uno de los mejores miradores sin pagar entrada de la ciudad. Dale cinco minutos, respira hondo y deja que la vista se acostumbre a la escala de la colina.
Si viajas en pareja o con amigos, aprovecha para hacer aquí la foto de grupo, antes de que se junte la fila de curiosos.
3. Las 8 curvas y su historia
El trazado actual lo ideó en 1922 el ingeniero Clyde Healy. La pendiente original era del 27 %, demasiado brusca para los coches de la época, y las curvas la suavizaron.
Resultan 8 giros cerrados que obligan a bajar a unos 8 km/h. La calzada es solo para vehículos: a pie, no se pisa.
4. Las escaleras peatonales laterales
A los dos lados de las curvas hay escaleras para peatones. Bajar por ellas es la forma de ver de cerca las fachadas, los setos y los detalles de cada jardín.
Ve sin prisa y con una pausa a mitad de camino para mirar a los coches. El aire de la bahía hace el resto.
Bajar lleva poco rato si no te paras, y bastante más si te detienes en cada curva. Merece la pena el rato extra.
5. Las hortensias, la razón del color
La calle es también un jardín público, y las hortensias mandan. En primavera y verano estallan en azules, rosas y púrpuras contra el rojo del suelo.
Para verlas en su mejor momento, viaja entre junio y agosto. En invierno la calle sigue siendo bonita por su arquitectura, pero pierde ese golpe de color de las postales.
6. Las casas de las curvas
Mira también hacia los lados. Algunas casas son pequeños monumentos privados: destaca la del número 1000 de Lombard Street, un ejemplo de Art Déco, y la Montandon House, famosa por sus terrazas escalonadas con vegetación.
7. La foto clásica desde Leavenworth Street
Termina abajo, en el cruce con Leavenworth Street. Desde la base, el zigzag de los coches y las flores se ve de frente y la calle parece un muro de curvas imposibles.
Es el lugar de la foto de postal. Sácala y vuelve a subir con calma, o sigue calle abajo hacia el resto del paseo por San Francisco.
Lombard Street en TikTok
Si quieres ver cómo se vive este rincón en movimiento, mira este vídeo:
Consejos para visitar Lombard Street sin agobios
El mejor truco es madrugar. Antes de las 9:00 encuentras las escaleras casi vacías y una luz suave para fotografiar. Si prefieres conducirla en coche de alquiler, ármate de paciencia: las colas en Hyde Street pueden pasar de 30 minutos en las horas centrales.
Respeta a los vecinos. La calle es pública, pero las escaleras de acceso a las viviendas y los jardines delanteros son propiedad privada. (Y sí, ellos aguantan los flashes y las risas todo el año).
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