Hablar de El Perro Verde 2025 es sumergirse en la esencia más viva y divertida de la uva verdejo. Este vibrante blanco amparado bajo la D.O. Rueda se ha ganado por méritos propios un hueco en las mejores barras y mesas del país.
Diseñado por el prestigioso enólogo Ángel Lorenzo Cachazo y su hijo Javier bajo el paraguas del proyecto Uvas Felices, este vino es una auténtica explosión de fruta, frescura y juventud que conquista desde el primer sorbo.

El origen y el alma de un blanco único en Rueda
La historia de este proyecto se gestó cuando la familia Lorenzo Cachazo, de larga tradición vitivinícola, fundó su propia bodega en 1987 en la provincia de Valladolid. Décadas más tarde, en 2005, se unieron a la iniciativa colectiva de Uvas Felices para dar forma a este icónico caldo.
Los viñedos que dan vida a este blanco se sitúan a unos 800 metros de altitud sobre el nivel del mar, repartidos estratégicamente entre enclaves como Pozaldez, La Seca, Rueda, Ventosa de la Cuesta y Medina del Campo.
Este terruño de suelos sueltos con piedra y abundante caliza, sumado a un clima continental con marcada influencia atlántica, imprime al fruto un carácter inconfundible.
Consejo de experto: Disfruta de este vino blanco a una temperatura de servicio de entre 6 y 8 ºC para potenciar al máximo su perfil cítrico y su delicado toque salino.
Notas de cata: qué encontrarás en tu copa
A la vista, El Perro Verde 2025 luce un precioso color amarillo pálido, limpio y sumamente brillante que anticipa su perfil fresco. En nariz despliega una intensidad aromática seductora, donde desfilan recuerdos de flores blancas, fruta de hueso y tropical como la piña verde y el maracuyá, matizados por notas cítricas de piel de limón y hierbas silvestres como el hinojo.
En boca es un auténtico festival frutal con una textura sedosa y una acidez vibrante. Su paso deja un final largo y muy fresco con recuerdos de lima y una sutil nota salina que invita de inmediato a repetir.
Ideas de maridaje para triunfar en la mesa
Gracias a su perfil aromático, su paso alegre y su equilibrada acidez, este vino se convierte en el comodín perfecto para acompañar una gran variedad de propuestas gastronómicas ligeras y sabrosas:
- Aperitivos fríos y tablas de embutidos suaves, donde su chispa limpia el paladar a la perfección.
- Mariscos frescos y pescados blancos a la plancha o al horno.
- Platos de la cocina asiática, especialmente sushi, baos o elaboraciones con un toque picante moderado.
- Arroces marineros y fideuás, realzando los sabores del mar con su frescura inconfundible.
Y tú, ¿ya tienes tu botella enfriando para la próxima ocasión especial?








