Cigales suena a rosado para casi todo el mundo. Esa imagen se queda corta ante Tres Cuestas Edición Especial 2022, un tinto de viña vieja que muestra otra cara del Tempranillo en Castilla y León.
Es una edición elaborada en exclusiva para unos pocos aficionados y no suele encontrarse en el lineal de cualquier gran superficie. Procede de una sola parcela, y eso se nota en cada sorbo. Si te interesan los tintos con raíz y con un punto de rareza, conviene fijarse en él.

Viñas de más de 40 años a 780 metros
Casi todo se decide en el campo, mucho antes de que llegue la uva a la bodega. El pago de Tres Cuestas, en Mucientes, está a unos 780 metros de altitud, y allí las cepas de Tempranillo llevan más de cuatro décadas hundiendo sus raíces en un suelo arcilloso.
¿Por qué importa la edad de la cepa? Porque la viña vieja da menos uva, pero con más sabor. Concentra todo lo que le da el terreno y produce un tinto con estructura y carácter difíciles de imitar con plantas jóvenes.
La enóloga María Pinacho Gómez ha dejado el vino 9 meses en barrica y un año entero en botella antes de sacarlo al mercado. La paciencia es un ingrediente que no se ve en la etiqueta, pero se nota en la copa.
El tiempo como aliado
Los nueve meses de barrica dan estructura y ese toque tostado; el año de botella, redondez. Es un reposo largo para salir al mercado y marca la diferencia entre un tinto que está listo y uno que solo está embotellado. Con esa calma, la fruta y la madera han tenido tiempo de acoplarse.
Cata: granate, frutos rojos y regaliz
En la copa, un rojo granate intenso, de los que tiñen el cristal. En nariz no hay aromas planos: se identifican frutos rojos, regaliz y un fondo tostado que aporta la madera.
En boca es vivo, sabroso y equilibrado. Es de esos vinos que se sienten con energía, sin ese peso que obliga a parar tras la primera copa. No cansa a la primera copa y deja que se vayan descubriendo matices mientras avanza la comida.
Maridajes fuera de lo habitual
El chuletón es el plato que todo el mundo imagina para un tinto así, y funciona. Pero este Tres Cuestas admite combinaciones más atrevidas.
Proponemos dos:
- Mejillones a la marinera, donde la frescura del vino sale al paso del caldo.
- Tostas de queso de cabra con mermelada, que juegan con su tanino elegante.
Suena arriesgado, y esa es la gracia: son combinaciones pensadas para quien quiere salir del guion y sorprender a la mesa. Su frescura y su tanino elegante permiten estos juegos.
Una edición limitada de parcela única
Al ser una Edición Especial hecha en exclusiva, las unidades son pocas. No es un vino de producción masiva, sino un proyecto de parcela única que refleja el carácter de un pago concreto.
Funciona como regalo para alguien que sabe de vino, como capricho de fin de semana o como botella para llevar a una cena. Pensar en Cigales como zona de tintos de calidad abre un mapa distinto dentro de Castilla y León, con pagos de nombre propio y viñedos que llevan décadas esperando su turno. Es un modo de apostar por la calidad artesana frente a lo industrial y por un viñedo con historia. Quien lo abre sabe que está bebiendo un pago concreto, con nombre y con edad.
Cigales merece ser mirado también como zona de tintos, y este es un buen punto de partida. ¿Lo abrirás con carne de brasa o con una tosta de queso de cabra?








