Monterrei no suena tanto como Rías Baixas ni como Ribeiro, y quizá por eso sorprende. Es una de las zonas vinícolas más pequeñas de Galicia, en el sureste de la provincia de Ourense, y allí se hace un blanco que merece sitio en la nevera: el Terras do Cigarrón 2025, un godello puro que también se vende en formato mágnum.
La godello lleva unos años en la conversación de sumilleres y aficionados como la gran alternativa al albariño. Este vino es una buena forma de entender por qué.

La DO Monterrei: poca superficie, mucho carácter
El valle de Monterrei tiene un microclima mediterráneo-continental. Es decir, una mezcla de influencias que da uvas con buena acidez. De ahí salen blancos con volumen en boca y una frescura aromática difícil de copiar en otras zonas.
Es, además, un territorio de tamaño reducido. Eso no la hace menos interesante. Un viñedo pequeño suele significar un control más cercano de cada parcela.
Quién hace el vino
Terras do Cigarrón nace de una cooperativa, la Adega Cooperativa Terras do Cigarrón, fundada en 2002 por una veintena de viticultores de la zona. Desde 2010 la gestiona el Grupo Martín Códax, con Asunción Carballo Gómez como directora enológica y Juan Vázquez Gancedo como cabeza visible de la bodega.
La cooperativa trabaja unas 90 hectáreas de viñedo en la comarca. Con esa base, selecciona solo la uva que va al depósito y elabora un blanco 100 % godello.
Cata del Terras do Cigarrón 2025
- Vista: amarillo vivo con reflejos limón.
- Nariz: intensidad media-alta. Flores blancas, fruta tropical fresca y un fondo ligeramente especiado.
- Boca: fresca, con fruta de hueso, directa y fácil de repetir.
Es un vino de perfil fragante, que gusta tanto a quien empieza con los blancos gallegos como a quien ya los conoce.
Sírvelo a unos 7 ºC. Más frío, se apaga la fruta; más caliente, pierde esa chispa de frescura.
Qué comer con un godello de Monterrei
Aquí la costa gallega manda. Con marisco de las Rías Baixas se entiende de maravilla. También con pescado a la plancha, arroces marineros y quesos suaves de vaca como el Tetilla o el Arzúa-Ulloa.
Para una comida de varias personas, un par de entrantes fríos y una fuente de pescado al horno hacen buen papel a su lado.
Por qué un mágnum
El mágnum equivale a 1,5 litros, es decir, dos botellas normales. Más allá del efecto en la mesa, hay una razón técnica. Con más vino y el mismo volumen de aire en el cuello, la evolución es más lenta y la acidez y los aromas se mantienen durante más tiempo.
Eso lo convierte en una buena opción para comidas largas, reuniones familiares o para quien quiere guardar el vino unos meses sin que decaiga.
Un detalle práctico. El formato grande exige una cubitera amplia o un buen rato de nevera para enfriarlo bien. Si lo sacas con tiempo, no tendrás que correr.
Una buena puerta a la godello
Si no has probado la variedad, este vino la presenta con claridad. Tiene el respaldo de una casa conocida como Martín Códax, un origen poco trillado y un estilo que no cansa. No hace falta un motivo especial para descorcharlo: una mesa con amigos y algo de pescado ya lo son.
¿Tienes ya la cubitera preparada?








